10 años sin Juan Carlos Calderón, el genio oculto del pop español que conquistó el mundo
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25 Noviembre 2022

10 años sin Juan Carlos Calderón, el genio oculto del pop español que conquistó el mundo

Fue uno de los grandes renovadores del pop de los 60 y 70, pero su muerte pasó casi desaparecida hace hoy 10 años. En el aniversario recordamos su figura con Paloma San Basilio, Ramón Arcusa, Massiel, Carlos Zubiaga y Luis García-Escolar

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"Después de interpretar a Bach, ¿qué podemos hacer? Lo mejor es que nos presentemos". Juan Carlos Calderón se dirige a cámara después de tocar al piano, al frente de una pequeña orquesta, la Fantasía sobre un preludio del compositor alemán. Es 1976 y el músico santanderino protagoniza una entrega de La hora de..., uno de los programas musicales acuñados por Valerio Lazarov para Televisión Española. Es una estrella de lo suyo. Ha firmado Eres tú, la canción de Mocedades que en 1973 quedó segunda en Eurovisión y que se convirtió en un hit mundial sin precedentes, y en 1975 ha regresado al certamen con Tú volverás, interpretada por Sergio y Estíbaliz.

Ha arreglado, producido y escrito discos y canciones para Nino Bravo, Cecilia, Camilo Sesto. Dio forma musical al Mediterráneo de Serrat. Ha contribuido a refrescar la sonoridad del pop nacional con un virtuosismo cultivado en el jazz, género del cual es uno de los pioneros en España. No obstante, sabe que los rostros populares son otros, los artistas que ponen la voz y la cara a sus creaciones; por ello lo mejor es presentarse.

Después llegarán muchos más éxitos. Hará varios discos con pequeña y gran orquesta despreciados por los puristas del jazz, cruzará el charco, trabajará con el monarca del easy listening y magnate de la industria Herb Alpert, será uno de los productores de referencia de la música latina y dará forma al sonido y el repertorio de su máxima estrella, el Sol de México, Micky, Luis Miguel -en cuya serie en Netflix no ha faltado como personaje-.

Pero la memoria del público es frágil, y por ello no sorprende que la muerte de Juan Carlos Calderón hace diez años pasara prácticamente inadvertida. Calderón falleció la madrugada del 25 al 26 de noviembre de 2012. Artur Mas acababa de cosechar en las urnas el primer fracaso del soberanismo desatado y acaparaba los titulares. Pero ha pasado el tiempo y no ha tenido lugar la reivindicación que Calderón merece.

Quizá una demanda por paternidad todavía pendiente explique en parte el vacío alrededor de su figura. En cualquier caso, este décimo aniversario es una buena ocasión para recabar el testimonio de algunos que le conocieron y trabajaron con él, y de paso fijar algunas teselas de la maltrecha historia de la música popular española, llena de desconchones y vacíos.

DÚO DINÁMICO

«Nos encanta poder decir que Juan Carlos Calderón empezó en esto con unos arreglos para el Dúo Dinámico», explica Ramón Arcusa. Él y su compañero Manolo de la Calva conocieron a Calderón en 1963, después de una actuación en Laredo.

«Después fuimos a tomar una copa a un pub donde tocaba el piano. Nos presentaron y congeniamos. Más tarde éramos asiduos del Bourbon Street, un club de jazz que había en la calle Diego de León, donde Juan Carlos amenizaba la velada con su grupo y donde tomábamos la última copa de la noche madrileña. Me gustaba su estilo y un día en ese mismo lugar le propuse que nos hiciera unos arreglos para nuestro siguiente disco. Hablo de 1965. Él me confesó, tímido como era, que nunca había hecho un arreglo para una grabación: le animé y al final accedió con gusto. Grabamos cuatro o cinco canciones con sus arreglos, que, debo decir, asombraron por su originalidad a los músicos de Barcelona cuando los ensayamos. También le propuse a León Klimovsky, el director de una película que estábamos rodando entonces, Una chica para dos, que hiciera la música de dicho filme. Y así fue. No hicimos nada más juntos hasta el Festival de Eurovisión, en 1968, cuando Juan Carlos transportó el arreglo que había hecho Bert Kaempfert para el La, la, la en versión de Joan Manuel Serrat y en el tono adecuado para Massiel. Y bueno, ganamos el festival con la aportación de todos».

MASSIEL

La historia es conocida: pocos días antes del certamen, Serrat expresó su voluntad de interpretar en catalán parte de la canción escrita por Arcusa y De la Calva. Televisión Española se negó, y la elegida para sustituirle fue una compañera de Zafiro, su sello discográfico. Una joven promesa que se había dado a conocer el año anterior cantando Rosas en el mar, de Luis Eduardo Aute.

«Yo no me enteré de nada, estaba en México y, cuando llegué, el arreglo ya estaba hecho. Pero tiene sentido que lo adaptara Juan Carlos, porque él hacía entonces mis discos y salía de gira conmigo, así que conocía perfectamente mi tono de voz», apunta Massiel. Ella y Aute habían conocido a Calderón el año anterior en una de sus actuaciones en el Bourbon o el Whisky Jazz, el local hermano de la calle Marqués de Villamagna. «Era un chico muy guapo, con los ojos verdes, el pelo liso, de buena familia de Santander. Un encanto. Era muy atractivo y tenía mucho éxito con las chicas. Solo bebía whisky DYC. Sabía mucha música, era como un sabio despistado. Eduardo se empeñó en que hiciera los arreglos del EP de Rosas en el mar. A partir de ahí empezamos a trabajar juntos. Fuimos a grabar varias veces a estudios de Milán y de Londres y compusimos muchas canciones juntos».

MOCEDADES

Precisamente a Zafiro llegó en 1969 una cinta grabada en la emisora de Radio Popular de Bilbao por un grupo local que cayó en manos de Calderón. «Algo debió de llamar su atención, porque le gustó lo suficiente para venirse a conocerles. El resto es historia»: la historia de Mocedades.

Lo cuenta desde Bilbao Carlos Zubiaga, que se incorporó a la formación en 1973, en vísperas de Eurovisión, y que hoy compone El Consorcio con Amaya, Estíbaliz e Iñaki Uranga. Según Zubiaga, Calderón afinó con Mocedades su faceta de compositor de canciones. «Hasta entonces era un gran pianista de jazz y comenzaba a ser un arreglista reconocido, pero cuando empezó a trabajar con Mocedades todavía no había compuesto canciones de importancia. Yo creo que la convivencia con el grupo y sobre todo la figura de Amaya resultaron fundamentales para él. Hicimos juntos diez discos en Zafiro, y en cada uno de ellos había al menos un éxito: Tómame o déjame, Secretaria... Canciones que han vencido el tiempo y que seguimos cantando». Este sábado, El Consorcio actúa en el Teatro Casyc de Santander, patria chica de Calderón.

LUIS GARCÍA-ESCOLAR

Además de brillar en Eurovisión, Eres tú fue sobre todo un éxito mundial, y uno de los pocos temas en español en alcanzar el top 10 de la lista Billboard en Estados Unidos. Años después, cuando Calderón se traslade a Los Ángeles, esta canción será para él una inmejorable «tarjeta de visita», señala Luis Gómez-Escolar, el más prolífico de los letristas españoles y colaborador habitual del compositor.

Se conocieron en los 70, cuando Luis formaba parte del grupo Aguaviva. Él y su compañero Honorio Herrero escribieron la canción Himno para Mocedades, y poco después Calderón produjo el primer disco de Cecilia, entonces pareja de Gómez-Escolar. «Aquel disco lo grabaron primero Julio Seijas y Cecilia en solitario, con sus dos guitarras y la voz, y luego Juan Carlos entró en el estudio para grabar el resto de la orquesta. Fue la primera vez que se hizo algo así en España».

Más adelante, cuando Calderón ya había emprendido la aventura americana, empezaron a colaborar con asiduidad. «Él estaba abordando proyectos muy importantes, de muchas canciones y con muchos artistas, y yo le echaba una mano con las letras. Me llamaba y me decía, 'Micky me ha pedido una canción', y entonces me metía por línea la música desde Los Ángeles, yo lo grababa con un sistema que tenía instalado en casa y con eso escribía la letra». Fue la época en que un puñado de profesionales españoles, figuras como Calderón, Rafael Pérez Botija o el propio Arcusa como productor de Julio Iglesias, reinaban en los estudios de la música latina.

PALOMA SAN BASILIO

El 10 de noviembre de 2010 en Las Vegas, Paloma San Basilio entregó a Juan Carlos Calderón un Grammy Latino a la excelencia por toda su carrera, el mismo que ella había recibido el año anterior. «Me sentí muy orgullosa, porque realmente le admiraba mucho y creo que fue un reconocimiento muy merecido», recuerda. La cantante realizó con él dos de sus discos más importantes, La fiesta terminó (1985, cuya canción homónima también fue a Eurovisión) y Vuela alto (1986), con éxitos como Cariño mío o rarezas brillantes y premonitorias como Mi ordenador («Ayer mi ordenador se enamoró de mí», «me vi desnuda frente a él», «le programé un por qué y me respondió amor»).

«Era un gran contador de historias femeninas, en ocasiones muy avanzadas para su época», dice San Basilio. «Y muy perfeccionista. A veces me llamaba a las tres de la mañana para cambiar una palabra. Era un ser educadísimo, entrañable, muy tierno y muy inseguro, siempre pensaba que las cosas se podían hacer mejor. Tenía una forma muy especial de componer, una enorme riqueza armónica y ese punto cercano al jazz que hacía que las armonías nunca fueran convencionales. Era exquisito escogiendo los músicos. Y, por supuesto, un mago con el piano. Ha sido uno de los grandes músicos españoles de las últimas décadas del siglo XX».


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