A Simeone no le basta con sublimar el 'catenaccio'
23:30
5 Abril 2022

A Simeone no le basta con sublimar el 'catenaccio'

El técnico rojiblanco llegó a jugar un largo tramo del primer tiempo con un 5-5-0, siendo Joao Félix y Griezmann dos defensores más. Guardiola, tras 70 minutos de impotencia, agujereó el muro con Foden

Pep Guardiola y Diego Pablo Simeone no solo enfrentaron estilos en el Etihad, sino maneras de vivir. La inquietud estética del entrenador del City debía sobreponerse al afán de supervivencia del entrenador del Atlético, que tuvo en mente aquella eliminatoria de la Champions de 2016 de la que salió indemne tras un recital ofensivo del Bayern, entonces dirigido por el técnico de Santpedor. Esta vez, en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, el Cholo se quedó a medias. Bloqueó buena parte del arsenal atacante de Guardiola (los locales sólo dispararon dos veces entre palos, las mismas que los rojiblancos), pero no evitó una derrota por la mínima perpetrada por el talento de Foden y la definición de Kevin de Bruyne.

El 5-5-0

Pese a comenzar Simeone con el habitual 5-3-2, a los 25 minutos ya había retrasado a Joao Félix y Griezmann, sus teóricos atacantes, para que doblaran el lateral en un ultradefensivo 5-5-0. Sorprendió ver cómo el atacante portugués se implicaba de lo lindo en cercenar los avances de Cancelo, primera vía de escape ingeniada por Guardiola. Sin embargo, Joao acabó frustrado ante la necesidad de recorrer distancias de 60 y 70 metros para atrapar alguna contra.

Ya en el segundo tiempo, el Cholo pasó al 4-5-1. Aunque mantener un islote arriba, primero Griezmann, después Cunha, de poco sirvió ante la necesidad de que los interiores juntaran líneas con los centrales.

Sin balón, sin riesgos

Fue la principal consigna de Simeone, al que no le importó que el City rondara siempre el 70% de posesión. Sin intención alguna de presionar arriba y dejando siempre solo al central Stones para que fuera éste quien iniciara el juego rival, el Atlético se pasó la noche parapetado en los últimos 30 metros. Sólo con el gol de De Bruyne decidió el Cholo que sus futbolistas avanzaran líneas, aunque con tanta prudencia que no hubo manera de generar superioridades en campo rival.

Cambios irrelevantes

Poco antes de que Guardiola agitara el partido, Simeone decidió sacar del campo a Koke, Griezmann y Marcos Llorente (desfondado en su perfil de interior defensivo) para dar entrada a De Paul, Correa y Cunha. El centrocampista argentino, sin balón que mecer, pierde todo el sentido. A Correa le tocó escoltar a Vrsaljko en su carril, por lo que poco más pudo aportar. Mientras que Cunha fue una boya invisible para sus compañeros. Ni siquiera el ingreso de Lemar cambió la cara a la noche.

Guardiola se corrige tras el error

La función de nueve no la ejerció de inicio Foden, fuera del once titular, sino Bernardo Silva. El portugués, sin espacio ni presencia, acabó atrapado en la telaraña rojiblanca. Cuando buscaba hueco en la frontal, le robaba espacio a Gündogan y De Bruyne. Cuando acudía al corazón del área, nunca podía ser quien atrapara cualquier centro lateral ante la oposición de Felipe, Savic y Reinildo, el defensor más destacado del Atlético.

Foden, el gran agitador

Atascado el City por el centro y los costados -Mahrez y Sterling fueron borrados en los extremos- y con un solo tiro a puerta en 70 minutos, Guardiola rescató por fin del banco a Foden, su futbolista más osado. El joven futbolista tardó un minuto en generar el gol de De Bruyne mediante un giro entre cuatro rivales y el pase vertical que ninguno de sus compañeros se había atrevido a hacer antes. La clarividencia del internacional inglés determinó la noche.

La paciencia del City

Lejos de impacientarse, el Manchester City nunca se precipitó. Guardiola cambió piezas y ubicaciones, pero no el sentido de su obra. De hecho, el gol de Foden nace de un avance por la misma garganta del campo, por donde previamente había avanzado su mediocentro posicional, Rodri. El juego coral adquiere todo el sentido cuando hay talento.


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