Agridulce victoria de Pogacar en Peyragudes
22:50
20 Julio 2022

Agridulce victoria de Pogacar en Peyragudes

Extraordinaria resistencia de Vingegaard, que sólo cedió los cuatro segundos de la bonificación pese a quedarse aislado en Val Louron por la gran labor de Brandon McNulty

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Alzó los brazos en el muro final del aeródromo de Peyragudes, con la rabia de quien no logró todavía su gran objetivo; su tercera victoria en el presente Tour, la novena ya para Tadej Pogacar, una leyenda con 23 años. Sabor agridulce, porque en su bolsillo seguía Jonas Vingegaard, heroico en su resistencia, un poquito más cerca de ser el rey en París. La segunda batalla de los Pirineos apenas dejó cuatro segundos menos, los de la bonificación, entre los dos colosos. [Narración y clasificaciones]

Porque Pogacar no quiso, no pudo o no supo atacar a su sombra en la última ascensión, cuando ya había logrado lo más difícil, aislar a Vingegaard con tan sólo dos gregarios. Fue Brandon McNulty el hombre del día, pero no remató Tadej, al que ya sólo le resta el jueves para intentar algo más antes de la contrarreloj del sábado en Rocamadour. Su único zarpazo llegó en el momento de coronar Val Louron pero, de nuevo con suficiencia, el líder ni se inmutó.

Su fortaleza sigue siendo inexpugnable y su ventaja (2:18), lustrosa. A pesar de tener que resistir sólo, Vingegaard sigue dando la impresión de no tener resquicio para quebrarse. Incluso en el último y brutal kilómetro de Peyragudes, donde los ciclistas acuden rotos en la intemperie de la cima, intentó arrebatar la gloria de la etapa a Pogacar, lo que hubiera sido un golpe moral quizá irreversible. Pugnaron en un sprint agónico y el danés cedió en los últimos metros, aunque ni medio metro les separó.

La etapa, corta y explosiva, puro rock and roll, no tuvo esta vez margen para la aventura de una fuga. Tardó en conformarse y cuando Pinot y Lutsenko hicieron hueco, con un numeroso grupo detrás, el UAE inició su estrategia. Su jornada había amanecido con el enésimo contratiempo. Si el martes en Foix Marc Soler llegó fuera de control, ahora era Rafal Majka el que no tomaba la salida. El primero, enfermo. El segundo, lesionado tras romper su cadena. A Pogacar sólo le quedaban tres piezas y Hirschi lleva todo el Tour bajo mínimos. Sin embargo, no tardó en sacrificar a su primera pieza. En el segundo puerto del día, Horquette d'Ancizan, Mikkel Berg seleccionó el grupo y se cobró las primeras víctimas de la nobleza: los dos Ineos, Adam Yates y Tom Pidcock.

El Jumbo, roto

Era la antesala de la batalla sin remedio. El siguiente paso llegó pronto. En Val Louron terminó el trabajo de Berg y empezó el de McNulty, el último de los soldados de Pogi, impresionante. Tocó a rebato, atrapó a todos los que quedaban delante, como cadáveres ante su ritmo brutal y puso en bandeja el mano a mano con Vingegaard a su líder: sin Van Aert y sin Kuss; Geraint Thomas fue el último de los gallos en aguantar. El UAE o cómo crecerse ante las adversidades, como montar una estrategia con sólo dos peones.

Pero, pese a haber conseguido que el plan triunfara, en el juego de póker que fue la última subida Pogacar no se encontró con suficiente confianza para quemar todas sus naves. Eso tendrá que llegar camino de Hautacam, donde ya no habrá mañana para nadie.

Por detrás, Geraint Thomas y su solitaria capacidad de sufrimiento aseguraron el podio en París. Enric Mas, que ni lo intentó, llegó cerca de los que le anteceden en el Top 10.


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