Alejandro Blanco: ''No celebrar los Juegos en Tokio habría sido la ruina para el deporte''
10:22
20 Julio 2021

Alejandro Blanco: ''No celebrar los Juegos en Tokio habría sido la ruina para el deporte''

El presidente del COE reflexiona sobre estos Juegos marcados por la pandemia y, sin obviar los imperativos económicos, defiende que los deportistas están antes que el dinero.

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En Tokio aguarda Alejandro Blanco el inicio de unos Juegos Olímpicos que había imaginado muy diferentes. Por el lugar y por la situación. Eran los Juegos de 2020, la candidatura a la que el presidente del Comité Olímpico Español se entregó para que se celebraran en Madrid. Era la cita del deseo y, hoy, es la cita maldita. Serán los Juegos de 2020 celebrados en 2021, los Juegos del Covid, sin público, sin alma, en un Japón a oscuras, temeroso de todo, también de los deportistas. La mayor y más esperada competición deportiva se desarrollará en condiciones de excepcionalidad.

Son los Juegos contra viento y marea. ¿Es lo correcto?

Estos Juegos se van a celebrar a pesar de todas las dificultades atravesadas y creo que eso tiene que ser un mensaje para el mundo, por tratarse del acontecimiento más global. Tiene un significado especial y es el de que si nos proponemos un objetivo, lo conseguimos. Como decía, pueden ser un faro para la batalla final en esta lucha contra la pandemia, que todavía no se ha acabado. Es cierto que van a ser unos Juegos distintos, claro, marcados por las restricciones de movilidad y los controles, pero no va a ser nada muy diferente a lo que los deportistas ya conocen, porque llevan un año compitiendo de ese modo, sea en sus ligas, torneos o Mundiales y Europeos de diversas especialidades.

La sociedad del país organizador se ha opuesto. ¿Tiene sentido celebrarlos de ese modo? ¿Cuál es la razón? ¿El dinero?

En mi opinión, los deportistas están antes que el dinero, y es por ellos, en primer lugar, por quienes se hace el esfuerzo de celebrarlos. Después está la parte económica, por supuesto. Es importante, porque del pago de los derechos televisivos de los Juegos depende la supervivencia de muchas federaciones internacionales y hasta nacionales, además, por supuesto, de los comités olímpicos nacionales. No celebrarlos en Tokio habría sido un desastre, la ruina para el deporte, pero si se hacen es porque la protección de la salud está garantizada. Será doloroso no ver público, en primer lugar para los atletas, pero es la realidad en este momento, como ya hemos visto con otros estadios vacíos.

España acude con el equipo más numeroso después de Barcelona 92. Eso no ha menguado pese a la pandemia.

España acude con quienes se han ganado competir, no olvidemos que existen unas mínimas para asistir. Desplazamos a Tokio a 321 deportistas.

Más atletas no siempre significa más expectativas de medalla.

Significa méritos conseguidos en el ciclo olímpico más duro que ha existido. Al alargarse un año, existían dudas acerca de si algunos deportistas llegarían o no, pero ahí tenemos, por ejemplo, a Pau Gasol, que ha hecho un esfuerzo tremendo por estar en los Juegos. Ha vuelto a jugar a alto nivel en el Barcelona, después de dos años lesionado, por estar en Tokio. Es alguien especial para nuestro deporte, y por eso vamos a apoyar su candidatura a entrar en la Asamblea del Comité Olímpico Internacional, en el cupo de los deportistas.

En cambio, no estará Rafael Nadal.

Respetamos su decisión, como la de cualquier otro. No vamos a decir lo que supone su ausencia, no sólo por las medallas que seguro que conseguiría, como ya ha hecho, sino por lo que significa su presencia para otros deportistas. Nadie ha causado tanto impacto en una Villa Olímpica. En Tokio le vamos a echar de menos por muchas razones, no únicamente en la pista.

¿En esta ocasión no procede, pues, hablar del techo de Barcelona, de las 22 medallas?

Es un récord que se batirá, aunque no podamos decir cuándo. La crisis económica de 2008 golpeó de tal forma al deporte, especialmente al federativo, que disminuyeron mucho los recursos. Hemos salvado el ADO en estos ciclos, pero con disminuciones. Quiero decir que en ese contexto el deporte español mantuvo el nivel en los Juegos, en Londres y Río, y con un protagonismo increíble de la mujer, hecho que también habla muy bien de los progresos en el deporte y la sociedad españolas.

No se atreve a dar un pronóstico.

Prefiero decir que vamos con muchísimas posibilidades de medalla y diplomas (clasificados entre los ocho primeros). Somos, por ejemplo, el cuarto país en deportes de equipo. El primero, claro, es Japón. De los demás, sólo nos superan Estados Unidos y Australia.

El fútbol llega con algunos jugadores que disputaron la Eurocopa, lo que ha provocado quejas de entrenadores como Ronald Koeman por la presencia de Pedri. ¿No es un esfuerzo excesivo?

Ha sido seleccionado por su federación como todos los demás. Son las que marcan los criterios. Lo único que yo he comprobado es la ilusión de todos por estar en los Juegos, una ocasión única. La selección de fútbol está, seguro, entre las que nos pueden dar una alegría. Ha jugado a un nivel muy alto. Tengo mucha fe.

Tokio llega tras un cambio reciente en el Ministerio. Sale José Manuel Rodríguez Uribes, con el que tenía muy buena sintonía, y llega Miquel Iceta.

Uribes se ganó el aprecio de todo el mundo del deporte en poco tiempo. He tenido dos reuniones con Iceta antes de viajar a Tokio y me ha manifestado su deseo de apoyar al deporte. Después de los Juegos será el momento de continuar.

Estos Juegos son unos de los que Madrid perdió en la última de sus tentativas por organizar la gran cita. ¿Es un sueño vivo todavía o definitivamente abandonado?

Es cierto, fue la de 2020, que perdimos en Buenos Aires... He hablado con el alcalde Martínez-Almeida y me ha manifestado su deseo de que Madrid vuelva a intentarlo cuando se den las condiciones. Defiendo ahora como entonces que es una ciudad ideal, y el COI lo sabe. La prueba es que nuestro modelo es el que se ha impuesto para el futuro.

Liderará Alejandro Blanco ese intento o será ya uno de sus sucesores. Usted dijo que dejaría el cargo tras Tokio, pero la pandemia lo ha cambiado todo. ¿Ha reconsiderado la opción de continuar?

Muchas de las cosas que pensábamos hace dos años han cambiado debido a las circunstancias. Después de los Juegos se abrirá un nuevo proceso electoral. Antes serán los miembros de la Asamblea del COE quienes deban pronunciarse. Si ellos me piden que continúe, me presentaré para seguir durante un ciclo más, que debe ser el de la recuperación definitiva.


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