Alejandro Sanz: ''Yo me salvaba de los líos porque era el que tocaba la guitarra. Al guitarrista no se le podía partir un brazo''
17:24
9 Diciembre 2021

Alejandro Sanz: ''Yo me salvaba de los líos porque era el que tocaba la guitarra. Al guitarrista no se le podía partir un brazo''

El cantante presenta 'Sanz', su 12º disco, el que lo reúne con su origen en la periferia de Madrid.

Concierto sorpresa Alejandro Sanz, en un puented e la M30

Sanz, el 12º disco de Alejandro Sanz en 33 años de carrera, viene envuelto en lo que ahora se llama "un relato": el regreso a sus orígenes, al barrio de Moratalaz de su infancia, como si Sanz fuese un personaje de Bruce Springsteen que vuelve a Nueva Jersey para intentar entender quién es. "Es que los chicos de barrio nos parecemos en todo el mundo". Bio, un sorprendente spoken word autobiográfico, es la canción que sintetiza esa historia, la que quizá recordemos dentro de 20 años.

¿Quién le ha llamado Sanz en la vida?

Por el apellido, me ha llamado muy poca gente, tendría que pensarlo. O sí, porque mis amigos me llaman Chan, que es una deformación de Sanz, una cosa que se inventó Paco de Lucía, que me decía "Alejandro Chan". Pero mis canciones están todas firmadas como Sanz.

¿Qué le gusta de Sanz?

Me gusta sobre todo que lo he hecho despacito y que le he puesto toda la intención para recuperar las sensaciones de cuando hacía los primeros discos. Está el sonido, por supuesto, que siempre es distinto, es un paso más en una evolución; el sonido es el resultado de muchos años probando músicos y modelos de la grabación. Pero lo importante es que vuelvo a la sensación esa la de los primeros discos.

Explíqueme eso de las sensaciones perdidas. ¿Se refiere a un sentido más lúdico de la música?

Me refiero a la alegría de hacer las cosas sin pensar mucho cuáles serán las consecuencias, si le va a gustar o no a determinada gente, si la compañía va a estar contenta... Pero fíjase que esa despreocupación es la mejor forma para hacer a todo el mundo feliz. Muchas veces se trabaja con ansiedad, hay como una obsesión por entrar en listas, de estar siempre en los views y en los likes... Cuando trabajas un poco ajeno a todo eso, es una belleza y la gente lo agradece mucho.

Se supone que eso de que dé un poco igual gustar o no es una cosa que se conquista con los años.

Me dio igual casi todo el tiempo, menos en en algún momento muy concreto en que sí que tuve esa preocupación de gustar o no. Luego es verdad que se aprende que un secreto para tener éxito es trabajar sin ansias. Cuando empecé a componer canciones aquí, en Moratalaz, lo único que pensaba era que quería escribir música y quizá vivir de esto sin grandes pretensiones. No quería ser famoso, ni ser un tío muy exitoso.

¿Qué significa que estemos aquí, en Moratalaz?

Un regreso a los orígenes. Este sitio donde estamos era un descampado. No había nada, era un aparcamiento, menos una vez al año, que se hacía una triangular de pop-rock con gente de Vallecas, Vicálvaro y San Blas. Empezaba a las siete de la tarde y terminaba a las tres de la mañana porque éramos muchísimos grupos, todo el que se apuntaba podía salir. Así que fue justo aquí el sitio en el que me subí por primera vez a un escenario a cantar canciones de rock que habíamos compuesto unos amigos. Ahora hay una escuela municipal de música estupenda, me parece una coincidencia poética.

¿Qué música se escuchaba en Moratalaz cuando usted tenía 16 años? Me imagino que habría muchos heavies...

Vaya que si había heavies. La música que escuchábamos era AC/DC, Iron Maiden, Judas Priest, Motörhead... Pero también había flamenco en la calle.

A eso iba: usted acabó haciendo canciones que tenían más que ver con la música de sus padres que con la de sus amigos.

Pero no había confrontación entre los dos mundos. Mi padre siempre escuchaba flamenco. En el coche cada vez que viajábamos hasta Cádiz, sonaba todo el viiaje flamenco, flamenco y flamenco y, más flamenco. Y a la vuelta igual igual y a mí me encantaba. Esos viajes en coche fueron para mí un aprendizaje enorme. Era como si le pones ahora audiolibros a un niño. Bueno, de hecho mi padre vendía libros, o sea que nosotros en casa leíamos y escuchábamos música y de ahí vienen muchas cosas.

Yo creo que la canción más importante de este disco es el spoken word en el que cuenta su infancia. El resumen es que era usted un crío desubicado que conectaba mal con el mundo. No me imaginaba eso.

Y yo tampoco. Esa es una cosa que veo ahora con la perspectiva del tiempo, porque en aquel momento yo me veía como veían los demás, y los demás me veían como un chico súper sociable. Ahora sé que, en mi fuero interno, lo que hacía era protegerme y que sigo haciéndolo. Sigo igual: la timidez que tengo la alivio haciendo una canción en la que me desnudo completamente. La verdad es que no conozco a ningún artista o a muy pocos artistas de verdad que no sean muy tímidos y utilicen el arte para llevarse con el mundo.

¿Qué rol tenía en clase? ¿El clásico crío artista que quiere ser siempre el centro de atención?

Era el delegado de clase pero me sentaba atrás y no llamaba la atención en nada. No era el estudiante modélico ni mucho menos. Luego, en la vida social... yo era el que tocaba la la guitarra y eso era como un parapeto. Este barrio ahora es maravilloso, residencial, familiar. Pero entonces era el extrarradio de Madrid y, bueno, pasaban cosas. Los niños no jugábamos a la Play, estábamos en la calle y había algunos riesgos. Y yo me salvaba de todos los líos porque era el que tocaba la guitarra. Al guitarrista no se le podía partir un brazo.

Pero al guapito de cara siempre había alguien que quisiera romperle el labio.

Exactamente. Ese era el riesgo y por eso tenía que buscar una manera de protegerme.

¿Cuándo se fue de Moratalaz?

Tardé bastante, la verdad. No me acuerdo exactamente, pero, como mínimo viví aquí todo el primer disco, todo el éxito del primer disco. Fue una locura, porque en el Mariana Pineda, en el instituto que hay aquí enfrente, alguien puso mi número de teléfono en una pared, el teléfono de casa de mis padres. Era una locura porque yo llegaba de México, reventado, me veía en el salón de la casa, que era un cuadradito pequeño, me tumbaba en el sofá, ponía el contestador y había 700 mensajes. Me quería morir.

Y luego, cuando le fue bien de dinero, le quedó mucha inseguridad de ser un chico de barrio.

No, no mucha. La vida va cambiando y tú tienes que cambiar con ella. La dificultad es no obligarte a cambiar la forma de pensar o tus valores. Yo tenía a mi madre, que me educó de una forma y me ha ido muy bien con ese equipaje. Me enseñó a ser educado y dulce y a ser empático con la gente y eso no lo he tenido que cambiar nunca. La inseguridad que tuve fue otra cosa. La primera vez que me encontré con el éxito me di cuenta de que la gente me juzgaba sin conocerme. Unos me querían mucho, otros me odiaban mucho. ¿Por qué me odia este tío, no es una cosa un poco rara? Pero bueno.

¿Le hubiera gustado estar en un grupo? Tener un socio con el que protegerse mutuamente.

Para la promoción me hubiese encantado. Para tomar decisiones, creo que prefiero ir solo. Bastante tengo con las discusiones que tengo conmigo mismo... Fíjese cómo casi todos los grupos terminan mal. Menos los Rolling Stones, todos.

Y si hiciera una spoken word sobre los siguientes 20 años de su vida, ¿hablaría también de no encajar, de ocultarse y todas esas cosas?

Para eso necesito 20 años más porque de todo lo que cuento en Bío no me di cuenta hasta ahora. Era una parte de mí que no veía.

¿Quien haya escuchado muy atentamente su carrera, habría podido intuir algo de lo que cuenta?

Creo que sí. Pero sólo los que hubiesen estado muy atentos.

¿Cuántas canciones tiene en su repertorio?

Si son 10 por disco, serán 120, alguna más.

¿Cuántas tratan de amor?

150.

¿Y la conclusión es...?

Es que yo no sé de qué otra cosa se puede hablar en una canción. ¿Del odio? El odio es una de las aristas del amor. También tengo canciones que hablan de cuestiones sociales y una que le escribí a un periodista que decía que yo no tenía ritmo o algo así. ¿Se acuerda de Desafinado, de Jobim? Pues yo hice una cosa parecida que se llamaba 12 por 8. Pero también ésa era una canción de amor, igual que las canciones protesta. Todo se mueve por el amor y por otras emociones parecidas: hermanas o primas o madrastras.

¿Y de cuántas canciones está satisfecho?

De todas. Y si se pone ahora a buscar una que sea muy mala, le diré que de todas menos esa.


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