Alex Palou y McLaren, entre el sueño de la F1 y la pesadilla legal
12:18
31 Julio 2022

Alex Palou y McLaren, entre el sueño de la F1 y la pesadilla legal

El barcelonés, de 25 años, víctima del fuego cruzado entre Zak Brown, jefe de la escudería de Woking, y Chip Ganassi, dueño del equipo que le hizo campeón de la Indycar.

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Esta es la historia de una rivalidad. La que enfrenta a Zak Brown, director ejecutivo de McLaren y Chip Ganassi, uno de los grandes caudillos de la Indycar. Un asunto personal más que financiero, de origen incierto y consecuencias imprevisibles. Incluida la llegada de Alex Palou a la Fórmula 1. El primer campeón español de la Indycar podría acompañar la próxima temporada a Fernando Alonso y Carlos Sainz en el Mundial 2023 como piloto de pruebas de McLaren.

Brown ha causado baja este fin de semana en Hungaroring y su ausencia, como viene siendo norma, no ha pasado desapercibida. Uncle Buck, como todos le conocen ahí dentro, gasta un peculiar carácter que se hace sentir en cada rincón el paddock. Cercano y cascarrabias, benévolo y ultracompetitivo, combina la visión empresarial y la pasión por las carreras. En su agenda de CEO de competición figuran los programas de F1, Indycar, Fórmula E y Extreme E, así que en esta ocasión ha viajado al London E-Prix, dejando al mando en Hungría a Andreas Seidl, su team principal.

"Zak nos sacó del hoyo y eso en Woking no se olvida", comentan desde el garaje papaya sobre aquella turbulenta transición, primero con Alonso, después con Sainz. Hoy, pese a la tranquilidad que otorga la zona media, McLaren necesita otro impulso hacia la excelencia. Y el astuto Brown, siempre de mente abierta, sigue obcecado en el empeño. Es su manera de entender el negocio. Donde otros se topan con muros, él vislumbra posibilidades.

"Tenía libertad para hacerlo"

A finales del año pasado, asombrado por el éxito del campeón, tocó a la puerta de Palou, la estrella de su odiado Ganassi. El barcelonés, de 25 años, no sólo se perfilaba como un complemento ideal para Pato O'Ward en la división de la Indycar, sino en una alternativa de futuro para la F1. La negociación transcurrió por los cauces normales hasta alcanzar un acuerdo con el español. O eso creía Brown.

El escándalo estallaría el 12 de julio, a través de tres detonaciones. Ganassi anunció la renovación de Palou hasta 2023, pero el piloto negó de inmediato el acuerdo a través de Twitter. Sólo unos minutos después, McLaren confirmaba su fichaje. ¿Cómo era posible semejante embrollo? Todo se debía a una cláusula en el contrato de Alex con Ganassi, a través de la que se ejecutaba su renovación automática hasta 2023. Una cláusula de la que McLaren jamás tuvo noticia. O eso sostiene Brown.

"Hemos firmado un contrato multianual y sus representantes me dijeron que Álex tenía libertad para hacerlo", aclaró Zak sobre las conversaciones con Monaco Increase Management (MIM), una empresa liderada por Salvatore Gandolfo. A finales de 2019, este grupo inversor había acapardo algunas portadas gracias a un proyecto de F1 a través del equipo Campos Racing. Hoy, su buena praxis queda en entredicho dentro del exigente entorno de la Indycar.

El título, cada vez más lejos

Quien no piensa moverse un palmo es Ganassi, máximo responsable de un proyecto con el que ha llegado a discutir la supremacía de Roger Penske y Michael Andretti. "Quiero ganar títulos y a Alex en mi coche. No mantengo conversaciones con otros pilotos", avanzó nada más registrar una denuncia contra Palou y sus agentes en un tribunal del condado de Marion. Por si alguien dudaba de su firmeza, desde ese momento restringió al español el acceso completo a los datos y la telemetría. ¿Acaso podría permitirse que su odiado Brown accediera a los secretos de su coche?

A la espera de una solución, pactada o por imperativo judicial, Palou mantiene el tipo. En la pista y ante los micrófonos. Con su aire algo naif y su sonrisa de buen chico. "No quise generar ningún caos y no tengo nada que esconder. El año que viene estaré en la familia McLaren", adelantó antes de la última cita en el Indianapolis Motor Speedway. Su décimo puesto del sábado le deja a 52 puntos del liderato, con cuatro carreras por delante. La defensa del título queda cada vez más lejos, aunque Palou prefiere divisar otros objetivos en su horizonte.

El más novedoso sería probar el MCL35 con el que Lando Norris y Daniel Ricciardo disputaron el Mundial 2021. Todo un viaje iniciático para alguien que tantas veces había mostrado sus reservas ante la F1. "Quiero tener opciones de ganar y esa seguridad sólo la puedo conseguir en Estados Unidos", solía contar Alex a sus más cercanos. Hoy, el futuro se dibuja muy distinto. Aunque para completarlo aún deberá sortear dos obstáculos de envergadura. El primero, la batalla legal ante Ganassi. Después, el pulso interno en McLaren, que no sólo cuenta con O'Ward, sino que ya ha entregado su F1 a Colton Herta durante unos test recientes en Portimao.

Palou, el viernes, durante la clasificación del Gallagher Grand Prix.Palou, el viernes, durante la clasificación del Gallagher Grand Prix.AP

Herta, piloto de Andretti en la Indycar, también pretende tomar el relevo de Norris o Ricciardo durante alguna sesión libre del Mundial 2022. A Stefano Domenicali, CEO de la F1, le seduce tanto el mercado estadounidense que necesita un piloto local, joven y con el tirón de Herta. Esta concatenación de factores perjudica a Palou. A su favor, desde luego, el interés personal de Brown, que no titubeó a la hora de presentar una oferta económica imposible de rechazar.

En caso de que amaine la tormenta, el proyecto de Palou en McLaren le permitiría alternar la Indycar con el trabajo de piloto reserva en la F1. Y desde allí esperar cualquier novedad respecto a Ricciardo, con contrato hasta 2023 y Norris, firmado hasta 2025. Cualquier otro juicio resultaría imprudente y prematuro.


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