Aperitivo de frustración para Pogacar
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19 Julio 2022

Aperitivo de frustración para Pogacar

Vingegaard ataja con suficiencia los tres ataques de su rival en el Port de Lens, el primero de entidad de los Pirineos, y el esloveno ya no lo volvió a intentar en el Mur de Peguere. Victoria de Houle. Enric Mas sale del Top 10

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Si fueran las sensaciones las que hablaran, Jonas Vingegaard se coronaría el domingo como flamante ganador de su primer Tour. No tiembla el danés, hombre de hielo ante el fuego de Tadej Pogacar, ni medio segundo de duda ante los ataques cada vez más desesperados de su rival. En el aperitivo de los Pirineos, donde el canadiense Hugo Houle culminó la escapada del día en solitario en la meta de Foix, la pirotecnia del esloveno devino en pura frustración. [Narración y clasificaciones]

Cierto es que los platos fuertes acuden miércoles y jueves, sin tiempo para pensar demasiado, que los Pirineos tienen aún todo por decir y que Pogacar es insaciable y lo intentará hasta el desmayo, quizá hasta el suicidio. Pero en el tercer escenario para la remontada se repitió un guion, hachazos que no fructifican. Incluso se introdujo una novedad: Tadej ya no lo volvió a intentar en el segundo gran puerto del día, en el que estaba más cerca de la meta. "Cada ataque que soy capaz de anular me acerca al Tour", pronuncia el amarillo.

En el Mur de Peguere desistió el esloveno. Sólo él sabe si por falta de fuerzas. "Tenían a Van Aert en la parte delantera, por lo que no era realmente el punto de atacar los últimos cinco kilómetros de subida", se sinceró, poco antes de conocer que ha perdido a otro de sus peones. Marc Soler, enfermo, llegó fuera de control.

Antes, por tierra, mar y aire, su ansia de remontada no se había hecho esperar. Busca la sorpresa, busca el desgaste, busca lo que parece imposible, desprenderse de su propia sombra. En el Port de Lens, el primero de entidad del tríptico pirenaico que se inauguró este martes desde Carcasona, Pogacar, como estaba previsto, no pudo aguantar más.

YOAN VALATEFE

Avanzaba la etapa con el juego por delante, una escapada numerosa en la que llamaba la atención la incursión de Vlasov, que con los más de ocho minutos de distancia llegó a ser segundo virtual de la general. Iba a ser el del Bora el gran beneficiado del día, en contraste con otra nueva etapa para olvidar de Enric Mas. El ruso es ya sexto, metido de lleno en la pugna por un podio de la que el español dijo definitivamente adiós.

Perdía hombres el Jumbo -a mitad del puerto, apenas le quedaba Sepp Kuss al líder-, pero también el UAE. Ambos con gente por delante, toda la táctica sobre el tablero. Mas, desconcertado, había aprovechado para realizar su primer movimiento del Tour. Salió junto a Verona y Gregor Mühlberger, llegó a tener un minuto de distancia, y por un momento pareció que iba a lograr algo. Hasta que arrancó Pogacar.

Se desató entonces, a falta de cuatro kilómetros para la cima, un tiroteo. Sólo pudo responderle Vingegaard en primera persona, de nuevo con impresión de suficiencia. Pararon, se reagruparon y volvió a la carga Tadej. Otra vez sin fortuna. El tercer acelerón llegó cuando se iniciaba el descenso, pero ni un metro le concedió el danés. Ni para arriba ni para abajo.

Y entonces, como si a un león le hubieran inyectado un somnífero, llegó la calma. Majka intentó hacer otra selección en Peguere, pero rompió la cadena. En contraste, fue el ritmo de Kuss el que dejó sin ganas a nadie. En la bajada, todos los gallos menos Bardet, Yates, Pidcock y Enric Mas se reagruparon, Nairo Quintana incluido. El silencioso Geraint Thomas sigue a menos de tres minutos del amarillo. "Siempre empezamos las etapas con una estrategia definida, y hoy la hemos cumplido de cabo a rabo", se felicitaba Van Aert.

Había ganado Houle, tercero la semana pasada en Saint Etienne, el segundo triunfo canadiense en la historia del Tour 34 años después de Steve Bauer. Atacó en el último puerto y su compañero y compatriota Michael Woods y el Movistar Jorgenson le intentaron atrapar. Hasta que el estadounidense se cayó en una curva en la persecución bajando, que hasta ahí tiene mala suerte el equipo español.


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