Armenia se harta de la 'OTAN de Putin' y se lo dice a la cara: ''Es deprimente''
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25 Noviembre 2022

Armenia se harta de la 'OTAN de Putin' y se lo dice a la cara: ''Es deprimente''

Ereván acusa a Moscú de no prestar ayuda a uno de sus socios de la alianza defensiva (OTSC) ante el avance de Azerbaiyán y argumenta que su protección ya no vale nada

Entrevista Nikol Pashinyan, primer ministro de Armenia: "Los armenios somos el último baluarte frente a los turcos" Preguntas con Respuesta Tambores de guerra entre Armenia y Azerbaiyán: la última 'espina' de Rusia

Vladimir Putin tiene a la antigua URSS cada vez peor amarrada, y esta vez Armenia ha dicho que está harta. Mientras Rusia libra una guerra contra Ucrania para impedir que se acerque con éxito al paraguas de la OTAN, uno de los miembros de la alianza defensiva (OTSC) que lidera Moscú le ha dicho al líder ruso a la cara que su protección no sirve para nada.

A pesar de ser aliada de Rusia sobre el papel, Armenia no ha recibido ayuda ante el avance de Azerbaiyán. Los combates volvieron a prender en septiembre y más de 200 soldados murieron. El Gobierno armenio solicitó asistencia de la organización en septiembre, pero recibió sólo la promesa de enviar observadores.

Sentado a la izquierda de Putin en una mesa circular, el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, ha dicho basta delante de las cámaras. Pashinyan cuestionó la efectividad de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO) en sus declaraciones de apertura de una cumbre en la capital armenia, Ereván.

"Es deprimente que la membresía de Armenia en la OTSC no disuada a Azerbaiyán de acciones agresivas", dijo Pashinyan ante el rostro algo estupefacto del dictador bielorruso, Alexander Lukashenko, que estaba sentado frente a él, con los brazos abiertos.

La CSTO es conocida como la 'OTAN de Putin'. Incluye a Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, además de Rusia y Armenia. Es una de las formas que tiene Rusia de preservar su esfera de influencia en la antigua Unión Soviética. Pero la guerra de Armenia ha mostrado que esta especie de 'OTAN postsoviética' no es ninguna garantía. Y los repliegues rusos en Ucrania, incluso en regiones que considera anexionadas, incrementan todavía más la desconfianza de algunos socios ante el 'puño de hierro' ruso.

El de septiembre fue el peor choque desde 2020, cuando más de 6.000 personas murieron en una guerra de 44 días en la que Azerbaiyán obtuvo importantes victorias territoriales en la disputada región de Nagorno-Karabaj.

Rusia tampoco se movió entonces. Sólo después envió unas 2.000 tropas de mantenimiento de la paz en virtud de un acuerdo de alto el fuego, pero hasta ahora no ha podido ayudar a resolver los problemas pendientes. El más complicado es el estatus legal de Nagorno-Karabaj, un territorio por el que pugnan armenios y azeríes desde el fin de la URSS.

Pero el agravante el pasado mes de septiembre fue que los combates no se dieron en territorios cuya soberanía está en disputa, sino en las fronteras reconocidas de Armenia.

Cuando el líder armenio rechazó firmar el documento de la cumbre, Putin miró a su camarada bielorruso con actitud resignada y soltó el boli con desidia. Las imágenes de lo que normalmente es una cumbre aburrida se han viralizado en redes sociales rusas y armenias.

En sus declaraciones Putin reconoció algunos "problemas" no especificados que enfrenta la OTSC y constató que se necesitan más esfuerzos para lograr la paz entre Azerbaiyán y Armenia.

Ocupado con la guerra de Ucrania, y con mala química con el presidente armenio -que llegó al poder derrotando a un candidato más pro Kremlin- Putin ha asistido con desgana al desastre bélico de su supuesto aliado. Pashinyan no quiere callar más. Por eso comparó delante de todos la inacción rusa con la rápida decisión de la alianza de enviar en enero tropas a otro miembro de la CSTO, Kazajstán, para ayudar al presidente Kasym-Jomart Tokayev a sobrevivir a una ola de disturbios. Cuando Lukashenko afrontó protestas en 2020, Moscú también se mostró dispuesto a intervenir en cualquier momento.

Aunque el líder armenio, dolido, se ha negado a firmar la declaración del Consejo de Seguridad Colectiva de la OTSC, el Kremlin ha restado importancia al episodio diciendo que no tiene dudas de que Armenia seguirá siendo miembro de la organización. Después de la reunión, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, trató de convencer a los periodistas de que, a pesar de lo que habían oído, Rusia sigue desempeñando un papel muy importante en los esfuerzos por la paz.

Pugna sin apoyo

Armenia y Azerbaiyán han estado enfrentadas durante décadas por Nagorno-Karabaj, un enclave reconocido internacionalmente como parte de Azerbaiyán pero controlado en gran medida por la población mayoritariamente armenia, con el apoyo de Ereván. Azerbaiyán tiene el respaldo de Turquía y no es miembro de la OTSC, pero su gobierno no tiene malas relaciones con Moscú.

Putin tiene ya demasiado con una guerra en su patio delantero (Ucrania) y desea una solución negociada en el patio trasero (el Cáucaso Norte), aunque implique perder influencia en favor de otros actores como Turquía. Por eso aboga por lograr acuerdos sobre la definición de sus fronteras, y el desbloqueo de los enlaces de transporte y comunicaciones. También es clave la solución de problemas humanitarios, señaló Putin.

En las últimas horas en Ereván, sobre todo en la plaza central de la capital, el mensaje de muchos armenios ha sido de rechazo a Moscú. "Queremos salir de la sombra de Rusia. El mundo se está dividiendo y nuestro futuro tiene que estar con Occidente, no con los dictadores", gritaba Lilit, una oficinista de 47 años, según recoge Politico en una crónica desde la ciudad.

Ya en septiembre, el primer ministro armenio presentó formalmente una solicitud ante la OTSC para que interviniese después de que localidades de todo el país fueran bombardeados desde el otro lado de la frontera con Azerbaiyán. Todo fue en vano. Los manifestantes tomaron las calles de Ereván a raíz de la decisión, pidiendo la retirada de Armenia del bloque.

Al inicio de las intervenciones el propio Putin admitió que el clima se ha enrarecido. "Vemos problemas con el trabajo de la CSTO", dijo Putin en un centro de conferencias en Ereván. "Pero aún así es obvio que ayuda a proteger los intereses nacionales, la soberanía y la independencia de nuestros países", añadió.

La unidad de la organización ha sido puesta en duda, y no sólo por Armenia. En septiembre estalló un conflicto fronterizo entre Tayikistán y Kirguistán, ambos miembros de la alianza. Murieron más de 140 soldados. Kirguistán se retiró de los ejercicios militares conjuntos, llamados paradójicamente Hermandad Indestructible, que se habían programado para el mes siguiente.


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