Bárbara Lennie: ''En España los directores nunca han escrito para el nivel de talento de sus actrices''
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25 Abril 2022

Bárbara Lennie: ''En España los directores nunca han escrito para el nivel de talento de sus actrices''

Convertida en estrella de nuestro cine, la madrileña se sube al escenario del Teatro Valle Inclán, junto a Javier Cámara, con 'Los farsantes', de Pablo Remón

PABLO R. ROCES @Pavlinrodriguez Madrid Actualizado Lunes, 25 abril 2022 - 01:57Enviar por emailVer 8 comentarios

A Bárbara Lennie (Madrid, 1984) le costó unos años, y buena parte de su salud, entender que en la vida a veces hay que frenar. Ella, que siempre fue «kamikaze» en su carrera, ha aprendido a montárselo mejor. «Siempre he preferido estar trabajando que tomando unos vinos o unos gin tonics en la playa. Ahora no estoy en eso, me canso porque no tengo la misma energía que tenía con 30 años».

Aunque lo diga la energía no ha desaparecido porque es implícita a esa niña que a los seis años cambió con sus padres un barrio bien de Buenos Aires por la zona baja de Pinar de Chamartín en 1990. «Inmigrar te forja el carácter, te hace adaptarte, tener capacidad de escuchar y ser más dura. Te marca el resto de tu vida y eso que la mía no fue una experiencia de las jodidas, nunca me faltó de nada. Pero el desarraigo marca toda tu vida porque con los años descubres que te cuesta despedirte o ir a dormir a casa de otra persona».

Lo que no parece costarle es subirse a un escenario. Volverá a hacerlo este viernes en el Teatro Valle-Inclán con Los farsantes, lo nuevo de Pablo Remón en el regreso de Javier Cámara al teatro una década después. Ella será Ana Velasco, una actriz estancada en su carrera. Justo lo que no es Bárbara Lennie, que pasa por un momento de esplendor tras «muchos años remando y vagando entre trabajos que no sabes a donde te están llevando».

¿De dónde sale ese cuestionamiento continuo de los actores y actrices?

De que este oficio es profundamente inestable y no sabes si compensa no saber que va a ser de tu vida, si vas a poder sostenerte o realizarte. Eso te hace cuestionarte todo el rato.

¿Y al final compensa?.

A mí me ha compensado absolutamente, mi identidad se ha construido siendo actriz para bien o para mal. Pero soy una afortunada, he currado mucho y ya no me imagino mi vida fuera de esto.

Pero a ti te costó llegar a los grandes papeles. Hiciste el camino inverso a quien triunfa de muy jóvenes. ¿Cuánto pensaste en que esto no era para ti?

Yo no entendía qué hacía mal para que las cosas no funcionaran. En este oficio hay algo muy macabro de pensar que todo tiene que ver contigo y que algo no funciona. Eso me generó incertidumbre y ganas muchas veces de salir a la calle a gritar que me dieran una oportunidad. Pero es que nunca he sabido decir hasta aquí porque no tenía un plan B.

¿Influye el hecho de que siempre tuviste trabajos aunque fueran pequeños?

Eso tiene un lado muy tramposo porque cuando tienes 23 años está muy bien, pero pasados los 30 ya no quieres trabajitos. En este trabajo se juega con la fantasía de que de repente alguien te descubra y te cambie la vida. Yo siempre he creído mucho en mí misma y me ocurrió.

A ella le pasó con Carlos Vermut y Magical Girl. Y desde ahí todo fue en ascenso salvo su salud mental y física. «Yo trabajé como un animal. Hasta hace un par de años podía encadenar giras, rodajes, viajes...Quería invertir todo mi esfuerzo en esto».

No voy dedicar toda mi vida a ser actriz, quiero dejar un mundo mejor ahora que está hecho una mierda

¿Y por qué decidiste frenar?

Es que directamente peté y casi la palmo porque tuve una urgencia ginecológica. Me asusté porque me estaba desangrando y ahí vi que no podía más. Rodé en un año Petra, La enfermedad del domingo, El reino y Todos lo saben. En esta tenía una camita al lado del set para tumbarme antes de rodar y decidí parar un año y pico. Estaba agotada, ya no me hacía gracia mi trabajo porque era demasiado exigente conmigo.

¿Y ahora te ha vuelto a hacer gracia?

Me he reenamorado por completo, es un lugar más liviano donde huelo si me viene un problema. Pero es que yo estoy muy loca, soy muy pesada y me meto mucho en los papeles aunque ya no tengo ansiedad por trabajar.

En toda tu carrera te ha dirigido una sola mujer. ¿Esta industria se está feminizando realmente?

Ahora sí porque lo más importante tiene que ver con mujeres jóvenes, pero es muy reciente. Yo tengo muchos guiones sobre la mesa y todos menos uno son de mujeres. Ya era hora de que cambiara, cuanto más teníamos que esperar si el talento estaba ahí. El cine siempre ha sido un lugar muy clasista y muy masculino.

¿En un espacio de mujeres se trabaja más cómoda?

En mi experiencia, sí. En nuestra naturaleza está mantener los ecosistemas y los vínculos de concordia. Se nos contagia una energía enorme de celebrar que estamos aquí porque no era nuestro derecho natural.

¿Has sufrido situaciones de acoso como decían compañeras como Maribel Verdú?

Yo he sentido más paternalismo y he tenido que hacer el trabajo de despertar con ciertas actitudes que ahora no aguanto. Pero yo no he sufrido nunca acoso, pero imagínate crecer en esa España y con esos directores que tuvo Maribel Verdú.

Agustín Díaz Yanes decía que los directores españoles no han sabido estar a la altura de sus actrices.

Es verdad, y lo digo queriendo a muchos cineastas, pero en España, y en el mundo, hay mejores actrices que actores y no se ha escrito nunca para nuestro nivel de talento.

En este mundo dejas de ser la actriz de moda o la que está más buena en un segundo

¿El activismo político de los padres ha quedado impreso también en Bárbara Lennie?

Toda mi familia está marcada por la dictadura argentina que fue muy dura con ellos. Son gente comprometida y me han enseñado mucho. No voy a estar toda la vida dedicada a mis pequeñas cosas de actriz, tengo ganas de invertir energía, tiempo y dinero en hacer un mundo mejor ahora que está hecho una puta mierda.

Habiendo vivido la inmigración en primera persona, ¿cómo se lleva todo el movimiento de refugiados actual?

Es un tema que no te puede resultar ajeno cuando tu familia viene de ahí, cuando tuvieron que dejar su país porque sino les mataban. Lo vivo con mucho dolor y me perturba vivir en un país limítrofe con África viendo el infierno de esa gente.

¿Hay un contraste en el trato según la procedencia del refugiado?

Hay un tremendo racismo en las buenas intenciones porque es apabullante la respuesta con Ucrania y los millones de euros recaudados, que me parece maravilloso. Ojalá fuera así con todas las migraciones, pero hemos visto echar a gente con palos en Canarias. Cuando nos quedan lejos pensamos que son pobres negros y árabes y la empatía ahí ya falla.

Cuando presentaste María y las demás decías que los 30 te habían afectado y te sentías una chica insegura como la protagonista

Para mí los 30 fueron un poquito intensos, ahora estoy mucho más ubicada y más tranquila en mi cuerpo y mi piel. Cuanto más consciente eres de que la vida va pasando y tú evolucionas, es fantástico. Pero aún tengo otras inseguridades.

¿Aún sigues pensando que el éxito dura un segundo como dijiste al recoger el Goya?

Sigo sin saber lo que es el éxito. Para mí no es ser millonaria, es despertarme cada día tranquila con mi vida. Ahora que en este mundo todo se va a tomar por culo en un segundo, dejas de ser la actriz de moda o la que está más buena muy rápido. Es mejor buscar otra forma de estar en el mundo porque esa es agotadora.


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