Ben Barek, el delantero que jugó con Francia y Marruecos y aterrizó en Madrid al grito de ''¡hay que fichar al negro!''
18:02
14 Diciembre 2022

Ben Barek, el delantero que jugó con Francia y Marruecos y aterrizó en Madrid al grito de ''¡hay que fichar al negro!''

Helenio Herrera le descubrió en un partido en un campo de prisioneros de Casablanca cuando asistía a un curso de entrenadores y se lo llevó al Stade Français

El partido Francia-Marruecos trae a la memoria la figura de un jugador que, a tenor de las viejas crónicas, hubiera sido, en los actuales tiempos de información y difusión abrumadoras, una estrella de repercusión mundial: Larbi Ben Barek. Marroquí y francés. Y figura legendaria en el Atlético de Madrid de finales de los 40 y primera mitad de los 50, en aquella delantera de cristal, por delicada, por transparente en su juego, formada por Juncosa, Pérez Payá, él mismo, Carlsson y Escudero.

Su mito proviene en parte de la nebulosa cronológica de sus orígenes. Nació en Casablanca. Pero no se sabe a ciencia cierta cuándo: en 1914, 1915, 1916 o 1917. Pasó de jugar descalzo en la calle al Casablanca, en Segunda División; y, enseguida, en Primera, al US Marocain, en el que estuvo tres temporadas y con el que ganó una Liga.

Marruecos era entonces un Protectorado francés y fue lo más natural del mundo que Ben Barek jugase en la metrópoli. Recaló en el Olympique de Marsella. El estallido de la Segunda Guerra Mundial lo devolvió a Marruecos, a su anterior club, el Marocain, a cobrar 100 francos por partido que apenas bastaban para evitar la acelerada mengua de los escasos ahorros.

Aparece entonces en su ajetreada vida el entrenador del Stade Français, en la Segunda División gala, un joven técnico recién nombrado, simultaneando ambos cargos, seleccionador de Francia. Es un tal... Helenio Herrera, que viaja a Casablanca en 1945 invitado a un curso de entrenadores.

Asiste a un partido entre marroquíes y prisioneros italianos y se prenda de Ben Barek. Trata de convencerlo para que vuelva a Francia, a, naturalmente el equipo que él dirige. Pero a Ben Barek no le hace gracia jugar en Segunda. Finalmente, Herrera le persuade y, con Larbi en sus filas, el Stade retorna a Primera y llega a las semifinales de la Copa. Cuando el Stade juega el 6 de mayo de 1948 un amistoso en el Metropolitano, alguien en el palco, quizás el propio presidente Cesáreo Galíndez, exclama: "¡Hay que fichar al negro!".

Y "el negro", que tenía 34 años si había nacido en 1914, y 31 si lo había hecho en 1917, se quedó en el Metropolitano durante seis temporadas. Ganó dos Ligas, jugó 114 partidos y marcó 58 goles. Era técnicamente exquisito, manejaba ambas piernas y tiraba seco y duro. La gente llenaba los campos para velo. Luego, a la edad que fuese, en el 54, volvió a Francia, a Marsella. Y desde el 55 hasta el 57, terminó dando tumbos en tres clubes marroquíes.

Era un ídolo nacional. En 1958 se le nombró seleccionador marroquí, el primero tras la independencia del país. No tuvo éxito. Fue internacional con Marruecos. Pero, al ser éste un Protectorado, sólo jugó partidos amistosos. Con Francia sí jugó partidos oficiales. Pocos, 17, porque entonces no había tanto trasiego de Selecciones. Incluso así, mantiene el récord francés de haber sido internacional durante más tiempo: 15 años y 10 meses. Desde 1938 hasta 1954.

En el fútbol podría haberle ido mejor de no haber, claro, existido la guerra. En la vida le fue mal. Nació pobre y murió más pobre aún. Ya no le quedaba nadie, ni sus dos esposas, ni sus hijos, que se fueron antes que él. Tampoco amigos. Murió solo en su casa. Cuando encontraron su cadáver, en septiembre de 1992, llevaba muerto varios días.

Tuvo un homenaje popular en el entierro y algún tiempo después las autoridades rebautizaron el remozado estadio de Casablanca con su nombre. La FIFA le otorgó a título póstumo, en 1998, su máxima distinción: la Orden del Mérito.


Etiquetas:  #Ben #Barek #el #delantero #que #jugó #con #Francia #y #Marruecos #y #aterrizó #en #Madrid #al #grito #de #hay #que #fichar #al #negro

COMENTARIOS