Biden promete que ''no nos iremos'' de Oriente Próximo ''dejando un hueco que puedan rellenar China, Rusia o Irán''
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17 Julio 2022

Biden promete que ''no nos iremos'' de Oriente Próximo ''dejando un hueco que puedan rellenar China, Rusia o Irán''

La Casa Blanca trata de apaciguar a dirigentes que llevan años abriendo sus propias vías diplomáticas

Oriente Próximo Joe Biden anuncia ayuda económica para los palestinos y muestra su acercamiento al 'paria' Bin Salman

El presidente de Estados Unidos no quiere irse de una región estratégica a riesgo de ceder la iniciativa a otras potencias. Y hasta aquí todas las diferencias que Joe Biden ha exhibido respecto a su predecesor, Donald Trump, durante su gira por Oriente Próximo. Ayer tenía lugar en Yedá la llamada Cumbre de Seguridad y Desarrollo. Aunque la comidilla volvieron a ser los coletazos del escándalo Khashoggi, hubo tiempo para anuncios y promesas -algunas más y otras menos tangibles-.

Antes de volver a verse las caras con el príncipe heredero Mohammad bin Salman, Biden se reunió por separado con el presidente egipcio Abdel-Fattah Sisi, con el primer ministro iraquí Mustafa Kadhimi y con el presidente de Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohammed bin Zayed Nahyan. Tal empaque, en un encuentro en el que también participaron representantes y líderes de Jordania, Bahrein, Qatar, Kuwait y Omán, da cuenta de lo mucho que se esperaba a Biden.

En su discurso previo a la cumbre, bin Salman conminó a los iraníes a ser "cooperativos y no interferir en asuntos regionales". Su país lleva meses reconstruyendo puentes con Irán. Esta semana, el asesor presidencial de EAU apostó por devolver su embajador a Teherán. Joe Biden, que venía de firmar en Jerusalén un compromiso para usar "todos los elementos" de su poder nacional para evitar un arma atómica iraní, volvió a esbozar una suerte de nuevo 'eje del mal', que no convenció a los presentes.

"No nos iremos dejando un hueco que puedan rellenar China, Rusia o Irán", enfatizó el presidente estadounidense durante la cumbre. "Permitidme decir con claridad que Estados Unidos va a seguir siendo un socio activamente involucrado en Oriente Próximo. Con el mundo volviéndose más competitivo y ante retos cada vez más complejos, está siendo claro para mí cuán estrechamente entrelazados están los intereses de EEUU con el éxito de Oriente Próximo", zanjó Biden.

Con esas palabras, la Casa Blanca trató de apaciguar y ganarse la confianza de dirigentes que han pasado los últimos años abriendo sus propias vías diplomáticas, algunas al margen de Washington y contrarias a sus intereses. Para estos líderes, la señal de alarma había sido la retirada fugaz de tropas internacionales de Afganistán, junto con los repliegues parciales en Irak y Siria. La elección de Biden y sus promesas de defender a ultranza los DDHH también inquietaron en los palacios del desierto.

Así, al margen de EEUU, los saudíes evitaron condenar y sancionar a Rusia por la invasión de Ucrania; los emiratíes han abierto a los oligarcas sus puertas de par en par; Riad se ha apoyado en China para una incipiente carrera nuclear y ha forjado con el movimiento huzí, apoyado por los iraníes, una tregua prolongada en Yemen. Según el Pentágono, Moscú quiere que Irán le venda drones de combate, mientras las opciones de resucitar el pacto nuclear disminuyen cada día que pasa.

Joe Biden acudió a Oriente Próximo a mostrarles una vía alternativa. Una que pasa por armar junto con Israel un frente político y militar anti Irán, reavivando los acuerdos de Abraham que creó Trump. Y pese al anuncio de que Riad permitiría a los aviones israelíes volar sin límites por su espacio aéreo, el encargado de la política exterior saudí, Faisal bin Farhan Saud, subrayó a los periodistas que tal gesto no era precursor de un paso mayor y que no estaban involucrados en una alianza defensiva con Israel.

Hubo otro jarro de agua, o mejor dicho de petróleo, a las pretensiones de Biden. Si bien uno de los objetivos de su visita y una de las razones para enterrar sus promesas humanistas era la demanda de aumentar la producción de crudo, lo que arrancó a los saudíes quedó bastante corto. El anuncio de ayer fue que Arabia Saudí aumentará a 13 millones de barriles diarios su capacidad de producción, que no su producción. La realidad, que estos eran los planes saudíes para 2027, anunciados el pasado mayo.

Por lo tanto, quedará en manos de la OPEC+, el cártel de países exportadores de petróleo que incluye Rusia, que se reunirán el próximo tres de agosto, la decisión de incrementar la producción de crudo para tratar de rebajar el precio global de la energía. Biden regresó ayer sin un anuncio sobre qué postura tendrá Riad cuando se siente en aquella mesa.



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