Biden y la OTAN plantan cara a Rusia y se comprometen con la soberanía inviolable de Ucrania
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14 Abril 2021

Biden y la OTAN plantan cara a Rusia y se comprometen con la soberanía inviolable de Ucrania

EEUU llama a Putin y manda a Bruselas a dos secretarios para cerrar filas con la UE y la Alianza en un escenario de alta tensión con Moscú con el recuerdo del fiasco de 2014

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Rusia tiene que dejar de acumular tropas y armas en su frontera, "detener sus provocaciones y frenar la escalada de la situación". Es el mensaje que la OTAN lanzó este martes por boca de su secretario general, Jens Stoltenberg, tras una reunión de alto nivel en Bruselas en la que participó el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, y el ministro de Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba.

La coreografía, la música, los nervios y los mensajes recuerdan demasiado a 2014. La impotencia europea, atrapada entre la presión rusa, el liderazgo norteamericano, el papel preponderante de la OTAN y la incapacidad de actuación propia, también. Rusia está llevando soldados, tanques y armas a la frontera ucraniana. EEUU responde con barcos en el Mar Negro. Moscú replica que tiene derecho a defenderse. Y Bruselas mira atentamente pero no dice nada.

Hay dos Bruselas, la de la OTAN y la de la UE, y por ahora sólo una, la que tiene el motor estadounidense, mueve ficha. Pero hay, también, dos realidades. La de Rusia, que sube el tono, marca el ritmo y busca un roce y la del resto, que hacen lo imposible por evitarlo. Moscú reclama su derecho a hacer "ejercicios militares" y a defender una frontera que, en realidad, nadie amenaza, y evitar que el Mar Negro sea "un lago de la OTAN". Fija su posición, la refuerza y espera a ver cómo reaccionan los demás. Y la de la Alianza, que aumentó este año sus maniobras conjuntas en la zona, lanza comunicados, reclama su independencia y dice que sólo Kiev y los aliados pueden decidir si Ucrania se uno o no a ellos. Pero la contundencia verbal es mucho menor porque la OTAN sigue siendo una alianza defensiva, y Ucrania, a pesar de sus esfuerzos y súplicas, no es miembro y no está todavía preparada para serlo.

"Estamos viendo la mayor concentración de fuerzas rusas en la frontera de Ucrania desde 2014, y eso es motivo de profunda preocupación no solo para Ucrania, sino también para Estados Unidos y, de hecho, para muchos de nuestros aliados y socios", dijo ayer Blinken antes de verse con su colega ucraniano. "La concentración rusa se está produciendo no sólo a lo largo de la frontera de Ucrania, sino a lo largo de la frontera del mundo democrático. Durante miles de kilómetros, al norte y al este de nuestra frontera con Rusia, no hay democracia. Esto es una lucha entre las democracias y el autoritarismo, y el apoyo de Estados Unidos es absolutamente crucial y profundamente apreciado", dijo Kuleba.

Violaciones del alto el fuego

En realidad, a pesar de las palabras e incluso de los movimientos de la flota, la respuesta de Washington trata de diluirse un poco para no provocar chispas indeseadas. Firmeza, pero no confrontación. Contundencia, pero sin pasarse. Este martes, el presidente Joe Biden y Vladimir Putin mantuvieron una larga conversación telefónica. Según la lectura de la Casa Blanca, hablaron del control armamentístico, tratados de no proliferación y de las injerencias y ciberataques rusos. "El presidente enfatizó el compromiso inamovible de EEUU con la soberanía y la integridad territorial de Ucrania", dice el papel distribuido. Pero todo ello lo hizo coincidir con el anuncio adelantado de que EEUU retirará sus tropas de Afganistán el 11 de septiembre, 20 años después del ataque que marcó el cambio de siglo. Una noticia, un símbolo, que opacó todo lo demás.

La OTAN sigue pidiendo a Rusia que cumpla los Acuerdos de Minsk, los que Angela Merkel y Emmanuel Macron deben supervisan en nombre de los 27. La Alianza exige a Moscú que ponga fin a su apoyo a los militantes en el este de Ucrania y retire sus fuerzas del territorio ucraniano. "Los aliados han reafirmado el apoyo inquebrantable de la OTAN a la soberanía e integridad territorial de Ucrania y han expresado su preocupación por la acumulación militar de Rusia en Ucrania y sus alrededores, así como por las continuas violaciones del alto el fuego en el este de Ucrania por parte de militantes respaldados por Rusia", dice el comunicado remitido ayer y que usa, casi palabra por palabra, el vocabulario del de la Casa Blanca.

Biden sugiere reunirse con Putin en un tercer país

Biden ha propuesto verse con Putin en un tercer país, pero sin fecha. Mientras, el nerviosismo cunde en el Viejo Continente, escenario de una partida a mayor escala en medio de un reposicionamiento global. De Rusia ante EEUU y de Washington en el mundo, tras la salida de Donald Trump. En los mensajes del Kremlin valorando la llamada, sin embargo, no hay deliberadamente ninguna mención a la acumulación militar en las fronteras, sino apenas una velada referencia a la "crisis interna de Ucrania" y su compromiso con los Acuerdos de Minsk. Moscú apunta a que "en este contexto, el presidente de Estados Unidos sugirió considerar la posibilidad de realizar una cumbre personal en un futuro próximo". Pero ni rastro de una respuesta o consideración clara al respecto.

Para Europa la cuestión ucraniana es la más acuciante y la que más nerviosos pone a todos, porque los recuerdos de 2014 están muy frescos. Bruselas, Londres Berlín o París alentaron a los críticos de Viktor Yanukovich, que a principios de ese año, tras las revueltas del Maidán, salió del país y nunca ha vuelto. Pero cuando Moscú apretó militarmente recularon, dejando expuestos a sus aliados políticos en la Duma de Kiev y a cientos de miles de manifestantes proeuropeos. Hoy hay un miedo terrible a la inacción, pero también a cometer los mismos errores. Y nadie olvida que EEUU, a pesar de todo, de la indignación, las sanciones (todavía vigentes) y el apoyo económico no pudo evitar ni la anexión de Crimea ni los combates en el Dombás.

Pese a todo lo que ocurre, Ucrania no tenía ni tiene el mismo peso al otro lado del Atlántico. Es un elemento decisivo, uno de los frentes más delicados en la pugna constante con Putin. Pero una pieza más a encajar en un complejísimo mapa que incluye a China, Corea del Norte, el Acuerdo Nuclear con Irán y, desde luego, Siria y Afganistán. Y no todo puede resolverse por las malas entre potencias nucleares.

Desde noviembre del año pasado, con la victoria de Biden, la OTAN ha tenido el corazón en un puño por la retirada de Afganistán. Temían la retirada unilateral anunciada por Trump y los primeros pasos de la nueva administración no estaban claros. Parecía que la fecha señalada era el 1 de mayo, la pactada con los Talibán, lo que no convencía del todo ni en Kabul ni en Bruselas, donde el resto de aliados se preguntaban cómo coordinar una salida ordenada. Pero 'The Washington Post' adelantó este martes que el presidente pospondrá la fecha hasta el 20 aniversario del ataque a las Torres Gemelas y el Pentágono. Quedan sobre el terreno unos 2.500 soldados norteamericanos más otros 1.000 de personal fluctuante, a los que sumar cerca de 7.000 efectivos de fuerzas internacionales, la mayoría de la OTAN. Blinken y el secretario de Defensa, Lloyd J. Austin III, explicarán mañana miércoles la decisión a sus socios en Bruselas, en una reunión del Consejo del Atlántico Norte muy esperada.


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