Biden y Putin se marcan las líneas rojas en Ucrania
01:14
8 Diciembre 2021

Biden y Putin se marcan las líneas rojas en Ucrania

El presidente de EEUU advierte al ruso con ''fuertes sanciones'' si invade Ucrania

Cumbre Biden amenaza a Putin con "fuertes sanciones" si escala la crisis en Ucrania

El mundo retrocedió este martes 41 años, 11 meses y 29 días. La mejor muestra, los titulares de la prensa de EEUU. El 'New York Times' titulaba: "Biden advierte a Putin de consecuencias económicas si la agresión continúa". El 'Washington Post' titulaba el 9 de diciembre de 1980: "Las advertencias en relación a Polonia tratan de evitar una sorpresa por parte de la Unión Soviética. El estilo periodístico ha cambiado. También el soporte. El titular de 2021 es la página web del diario; el de 1980, de la edición impresa, la única que había en aquella época.

Pero el telón de fondo es el mismo: la amenaza de invasión de la Unión Soviética -o de su heredera, Rusia- de un país europeo para devolverlo a su zona de influencia. En 1980, era Polonia. En 2021, es Ucrania. Y Estados Unidos y la OTAN están dispuestos a adoptar medidas muy duras contra Moscú si eso se lleva a cabo. La Historia, que Francis Fukuyama había dicho que se había acabado con la caída del Muro de Berlín, ha resucitado.

Si en 1980, el mensaje fue emitido por altos cargos del Gobierno del entonces presidente saliente, Jimmy Carter, hoy fue comunicado por el jefe del Estado y del Gobierno de EEUU, Joe Biden, a su homólogo ruso, Vladimir Putin. Ambos mantuvieron una 'cumbre' online de dos horas en la que gran parte de la conversación se concentró en Ucrania, un país al que Moscú amenaza con cerca de 100.000 solados emplazados en la frontera común, al que hace siete años anexionó la Península de Crimea y que desde entonces está sufriendo una guerra alimentada, financiada, y sostenida por Rusia.

Biden, arrancó la conferencia de la manera más cordial -"es una pena que no hayamos podido vernos en la cumbre del G-20"- pero fue muy directo. Según un breve comunicado de la Casa Blanca, el estadounidense expresó al ruso "la profunda preocupación de Estados Unidos y de los aliados europeos acerca de la escalada de fuerzas [rusas] alrededor de Ucrania y dejó claro que Estados Unidos y sus aliados responderán con fuertes medidas económicas y de otro tipo en la eventualidad de una escalada militar". Las medidas que baraja Washington dejarían a Rusia en una situación relativamente similar a la de Irán, ya que incluirían la expulsión de Moscú del sistema de pagos bancarios internacional SWIFT, acciones contra los 'oligarcas' que controlan la economía de ese país -y que son muy cercanos a Putin- y la suspensión de la compra por Alemania del gas natural ruso que viajará a través del recientemente construido gasoducto Nordstream-2.

Después de la conversación, Biden, en el más puro estilo de la Guerra Fría, habló con los aliados europeos más importantes de EEUU: Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia. Semejante despliegue de solidaridad transatlántica refleja una de las consecuencias más sorprendentes de la política internacional en 2021: nadie ha hecho tanto por la revitalización de la OTAN como Vladimir Putin con su ataque a Ucrania desde 2014.

El Gobierno ruso tardó en dar su versión de la conversación. El servicio de prensa del Kremlin declaró que "en general, la conversación ha tenido un carácter franco y pragmático", lo que a menudo es, en lenguaje diplomático, una manera de decir que los interlocutores no se pusieron de acuerdo en nada. La postura de Putin se centró en pedir garantías a EEUU de que ni ese país ni sus aliados desplegarán sistemas de ataque en países cerca de Rusia. Ésa es una constante en la estrategia de Putin y de gran parte de la élite dirigente soviética, que considera una traición la expansión de la OTAN, que ha llevado a esa organización militar a las puertas de Rusia, máxime cuando el 9 de febrero de 1990, el entonces secretario de Estado de EEUU, Jame Baker, prometió al presidente de la URSS; Mijaíl Gorbachov que la OTAN no avanzaría "ni una pulgada hacia el Este".

Ucrania quiere entrar en la OTAN, lo que sería, posiblemente, 'casus belli' para Rusia. Y la OTAN no va a jugarse una guerra por ese país. Pero sí hay un terreno intermedio que preocupa a Moscú: el armamento progresivo y la integración de las Fuerzas Armadas ucranianas dentro de la estructura de defensa de las democracias occidentales. Eso se combina con la obsesión rusa de que EEUU le está rodeando. De ahí viene su exigencia de garantías de que no habrá armas ofensivas estadounidenses o de otros países de la Alianza Atlántica en Ucrania. Hace pocas semanas, el líder ruso fue más explícito cuando se refirió a esa situación como "l problema. Un problema que se basa en "el posible despliegue en el territorio ucraniano de sistemas de ataque con un tiempo de vuelo de siete a diez minutos a Moscú, o cinco minutos en el caso de sistemas hipersónicos. Imagínense eso".


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