Bonucci y Chiellini, un matrimonio de titanio
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5 Julio 2021

Bonucci y Chiellini, un matrimonio de titanio

Los dos centrales llevan 11 años formando pareja tanto en Italia como en la Juventus, lo que les convierte en uno de los duetos defensivos más estables de la historia, con 324 partidos juntos

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Italia triunfa, Italia fracasa, Italia renace y Leonardo Bonucci y Giorgio Chiellini siguen siempre ahí, hilos conductores entre el ocaso de la generación campeona del mundo de Buffon, Gattuso, Pirlo y De Rossi y la eclosión de la emergente y modernizada Nazionale de Donnarumma, Jorginho, Verratti e Insigne que amenaza el martes a España. «Le conozco mejor que a mi mujer», suele bromear Chiellini sobre su compañero de zaga durante 324 tardes, 59 de ellas con la camiseta italiana, el resto con la Juventus. Cerca de 27.000 minutos, alrededor de 19 días enteros jugando el uno junto al otro. Sólo los belgas Alderweireld y Vertonghen -ex compañeros en el Ajax y el Tottenham- superan en la actualidad sus registros de fidelidad en clubes y selecciones. Pasarán a la historia como lo hicieron Beckenbauer y Schwarzenbeck, Scirea y Gentile, De Boer y Blind, Baresi y Costacurta, todas ellas parejas de centrales legendarias.

La primera de aquellas tardes fue la del 3 de marzo de 2010, hace más de 11 años, en un amistoso entre Italia y Camerún (0-0) disputado en Mónaco. Era el debut con la Nazionale de un joven Bonucci, al que acompañaban en una línea de tres centrales el propio Chiellini y un ya veteranísimo Fabio Cannavaro al que meses después iba a reemplazar, tanto en la propia selección como en la Juventus, equipo por el que fichó tras brillar con el Bari en su temporada de estreno en la Serie A.

Desde el verano de 2010, los dos centrales italianos han compartido siempre vestuario a excepción de la temporada 2017-18. Los enfrentamientos de Bonucci con el entonces entrenador de la Juventus, Massimiliano Allegri, provocaron su salida del club con destino al Milan, en uno de los traspasos más extraños de los últimos tiempos. Sobre todo, porque técnico y defensa hicieron las paces apenas unos meses después, ya rivales en el campo. El daño ya estaba hecho. «Tomó una decisión equivocada. Lo sentí porque todo sucedió durante las semanas en las que no nos vimos y estoy seguro de que, si yo hubiese estado allí, le habría hecho pensar para que se quedara», contó Chiellini en su autobiografía. Un curso después, pelillos a la mar, Bonucci regresó a la Juve y ahí seguirá el próximo curso, de nuevo con Allegri a los mandos. Su socio aún no ha renovado, pero las informaciones que llegan desde Turín aseguran que lo hará cuando acabe la Euro.

Distintos entrenadores

Su principal virtud como pareja ha sido su capacidad para adaptarse a todos los entrenadores que han tenido a lo largo de su carrera en común. Por formación y características, ambos son dos centrales clásicos de la escuela italiana, en especial Chiellini: poderosos por alto, contundentes al cruce, dominadores de su zona de influencia y tendentes al despeje largo cuando intuyen situaciones de riesgo. Sin embargo, en un estilo más moderno y propositivo como el de Roberto Mancini, la pareja Bonucci-Chiellini también ha demostrado su solvencia y versatilidad. La grave lesión en la rodilla de Chiellini en agosto de 2019 impidió el interesante experimento futbolístico de comprobar su respuesta sobre el campo a la radical apuesta por la posesión de Maurizio Sarri.

Los recurrentes problemas físicos del ya veterano zurdo (36 años) han ido quebrando su pareja con Bonucci en la última temporada. Tras su lesión, que le mantuvo inactivo durante un año, sólo han compartido alineación en la Juventus en 12 ocasiones. El club piamontés ya se anticipó hace dos cursos al inevitable ocaso de los dos miembros de su pareja -Bonucci tiene ya 34 años- fichando al neerlandés Matthijs De Ligt (21 años). En Italia, serán Alessandro Bastoni (22) y Alessio Romagnoli (26) los que tengan que tomar el relevo. No será lo mismo.

Ahora, se encuentran a sólo dos partidos de poner el broche a una extraordinaria carrera internacional en común. Chiellini fue campeón del mundo en 2006, pero la cima para Bonucci fue la final de la Eurocopa de 2012. Esa fue la única derrota de ambos contra España -al margen de las semifinales de la Confederaciones de 2013, ganadas por la selección de Del Bosque a penaltis- en sus cinco enfrentamientos compartiendo defensa, en los que figuran dos victorias, la de los octavos de la Euro de 2016 y un amistoso en 2011. En la otra orilla de Wembley estarán Pau Torres y Laporte, apenas seis partidos en común, cuatro con ambos de titulares. O Eric García y Laporte, 157 minutos de conocimiento mutuo. La estabilidad de un matrimonio de titanio frente a la emoción de un nuevo comienzo.


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