Botellón vírico en Tokio
23:02
21 Julio 2021

Botellón vírico en Tokio

''Ni venderán alcohol en las sedes ni repartirán condones a los atletas en la Villa Olímpica. Van a ser los Juegos más aburridos de la historia''

Polémica "Paren los Juegos Olímpicos" Llegada Un papel amarillo, una gymkana en Haneda y cuatro días en el hotel

Las 'yonkilatas' vacías de Asahi se acopian en la esquina del 7-Eleven que hay en una de las entradas del Shinagawa Prince Hotel de Tokio. Hong Lum, un veterano periodista deportivo de Singapur, es capaz de beberse cada medio litro de esta popular cerveza rubia japonesa en un par de tragos. Lo hace, como él mismo reconoce, para llamar la atención de las dos chicas italianas apostadas en la esquina de enfrente. Ellas, que también están haciendo su particular botellón con un vino australiano, trabajan en el equipo de comunicación de la delegación del país transalpino en los Juegos Olímpicos de Tokio. Hong, entre trago y trago, cuenta que cubrirá para un periódico de su país los partidos de tenis y baloncesto, como ya hizo en los Juegos de Río 2016 y de Londres 2012.

"Ni venderán alcohol en las sedes ni repartirán condones a los atletas en la Villa Olímpica. Van a serlos Juegos más aburridos de la historia", bromea Hong, que siempre lleva una pequeña libreta en el bolsillo en la que va tomando apuntes de su tercera experiencia olímpica.

"Buscar familia Yoshinori Sakai", se puede leer en una de sus notas. Sakai fue un atleta japonés que nació el mismo día que la bomba nuclear destruía Hiroshima, el 6 de agosto de 1945. Aunque su fama se debe a que subió corriendo 163 escalones para encender el pebetero de los primeros Juegos Olímpicos celebrados en Tokio (1964).

Aquellas Olimpiadas fueron especiales. La figura de Sakai como último portador de la llama olímpica supuso una declaración de paz 19 años después de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. El Japón de la posguerra además mostró su capacidad como potencia tecnológica siendo capaz de retransmitir por primera vez vía satélite unos Juegos Olímpicos, con imágenes en vivo, sonido ambiental y recursos como la cámara lenta.

Incluso se rompieron barreras al ser los primeros Juegos en el que pudieron participar las mujeres en una competición por equipos. Y no hay que olvidar que se celebraron en un contexto de Guerra Fría en el tablero geopolítico, con la Unión Soviética enviando aviones de combate sobrevolando el espacio aéreo japonés.

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 también serán especiales. Es la primera vez que el gran evento deportivo coincide con una pandemia que ha dejado más de cuatro millones de muertos en todo el mundo. Tras el aplazamiento de un año, el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, pretendía que estos Juegos se convirtieran en la celebración de la nueva era post pandemia. Pero el lastre del virus perdurará en la memoria de Tokio 2020. Japón no ha logrado contener una quinta ola de contagios que está dejando más de 1.000 contagios diarios.

Convivir con el virus

El año pasado, sin severos bloqueos ni grandes confinamientos, el país asiático logró reiniciar su locomotora económica aprendiendo a convivir con segundas y terceras olas. Pero los contagios subían y bajaban. Había dos espejos muy distintos y no lejanos que los japoneses pudieron haber intentado imitar: China y Nueva Zelanda, un régimen autoritario y una democracia, pero que compartieron una política clara de bloqueos que no buscaron contener los brotes, sino erradicarlos.

Japón, envuelto en una recesión económica cada vez más profunda, decidió seguir intentando convivir con el coronavirus, poniendo y levantando restricciones en sus prefecturas dependiendo de la evolución de las infecciones diarias, y confiando en la conciencia social.

Con la montaña rusa vírica que ha vivido Japón durante toda la pandemia, han tenido que lidiar dos primeros ministros. Shinzo Abe , que tuvo que renunciar a su sueño olímpico tras el aplazamiento del verano pasado, optó por mantener un perfil bajo en la lucha contra la pandemia, apenas cerrando escuelas y algunos parques. Estaba funcionando hasta que a finales de marzo del año pasado los contagios se empezaron a disparar.

Abe decretó el primer estado de emergencia el 7 de abril. En septiembre, dimitió por enfermedad y cogió el testigo del poder su mano derecha y jefe de su gabinete, Yoshihide Suga, que se centró en reactivar un mercado laboral que perdía millones de trabajadores. Su popularidad estaba en alza hasta que el idilio terminó justo antes de Navidades, cuando llegó una tercera ola que dejaba a diario infecciones de cuatro dígitos.

Después vino la cuarta ola, la quinta... Los Juegos de Tokio 2020 se vivirán en una ciudad sumida en su cuarto estado de emergencia. La mayoría de japoneses rechazan sus propios JJOO. El hashtag "Estamos hartos de los Juegos Olímpicos" era tendencia en Twitter el miércoles. No habrá grandes fiestas en Tokio. Excepto las que se pueda pegar en solitario el periodista Hong Lum con sus 'yonkilatas' de Asahi.


Etiquetas:  #Botellón #vírico #en #Tokio

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