Bruselas evita procedimientos correctivos pese a los desequilibrios de déficit y deuda
17:48
2 Junio 2021

Bruselas evita procedimientos correctivos pese a los desequilibrios de déficit y deuda

La Comisión propone mantener desactivado el Pacto de Estabilidad hasta 2023 pero pide a España y los más endeudados contener el gasto corriente

España no cumple con los criterios de déficit y deuda europeos y presenta "desequilibrios económicos" importantes, pero Bruselas no abrirá ningún expediente este año. Es la decisión más lógica y esperada en el segundo año de pandemia, y casi inevitable dado que la política fiscal recomendada para la Unión sigue siendo la de sostener la economía casi al precio que sea, pero no estaba garantizado y la Comisión no lo ha puesto negro sobre blanco hasta hoy, con la presentación del llamado Paquete de Primavera del Semestre Europeo.

El vicepresidente Valdis Dombrovskis y los comisarios Paolo Gentiloni y Nicola Schmit han mostrado hoy los detalles de un paquete especialmente cargado. En él hay varios elementos de la máxima importancia. El primero, la recomendación oficial de mantener a lo largo de 2022 la activación de las cláusulas de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, lo que sigue dejando en coma inducido las normas habituales y los umbrales del 60% del PIB como máximo para la deuda pública y el 3% de déficit. "La política fiscal debe seguir siendo de apoyo en 2021 y 2022. Los Estados miembros deben evitar una retirada prematura de los estímulos y hacer un uso completo de la financiación del Fondo de Recuperación y Resiliencia", los fondos que empezarán a desembolsarse en la segunda mitad del año.

Las previsiones macroeconómicas dicen que la UE no recuperará los niveles de PIB previos a la pandemia hasta el último trimestre de este año y que la Eurozona en su conjunto no lo logrará hasta 2022, por lo que la recomendación es que el Pacto de Estabilidad sigue congelado hasta 2023. Pero dicho eso, hay también matices.

Las instituciones creen que los Estados miembros con bajos niveles de deuda deberían apostar por una posición fiscal de apoyo, "haciendo pleno uso del Mecanismo de recuperación y resiliencia", pero los Estados con un elevado nivel de endeudamiento "deberían utilizar los fondos para financiar inversiones adicionales para respaldar la recuperación y, al mismo tiempo, aplicar una política fiscal prudente Todos los Estados miembros deberían preservar las inversiones financiadas a nivel nacional. Al mismo tiempo, el crecimiento del gasto corriente financiado a nivel nacional debe mantenerse bajo control y limitarse para quienes tienen una deuda alta", como es exactamente el gasto de España. Proteger e invertir, pero controlar también el gasto corriente.

A partir de 2022 en especial, "las políticas fiscales deben seguir teniendo en cuenta la solidez de la recuperación, el grado de incertidumbre económica y las consideraciones de sostenibilidad fiscal. Todos los Estados miembros deberían prestar especial atención a la composición de las finanzas públicas, tanto en el lado de los ingresos como en los gastos, y a la calidad de las medidas presupuestarias para garantizar una recuperación sostenible e inclusiva", advierte Bruselas.

Debate fiscal

El debate fiscal es siempre uno de los más intensos en Bruselas. Todos entienden hoy las circunstancias únicas, pero no hay el mismo consenso sobre el ritmo para volver a la normalidad regulatoria. Lo más ortodoxos, en concreto, piden una hoja de ruta más precisa. Entienden que no es todavía el momento, pero prefieren tener criterios más claros para saber el cuándo y el cómo. La Comisión cree que la incertidumbre es grande a pesar de la evidente mejora y de la vacunación, por lo que escribe que "la política fiscal debería seguir siendo ágil y adaptarse a la evolución de la situación según se justifique", pero en todo caso "debería evitarse una retirada prematura del apoyo fiscal.

Una vez que disminuyan los riesgos para la salud, las medidas deberían girar gradualmente hacia decisiones más específicas que promuevan una recuperación resistente y sostenible. Dadas las expectativas de que la actividad económica se normalice gradualmente en el segundo semestre de 2021, las políticas fiscales de los Estados miembros deberían ser más diferenciadas en 2022, teniendo en cuenta el estado de recuperación, la sostenibilidad fiscal y la necesidad de reducir las políticas económicas, sociales y territoriales y las divergencias. A medida que se afianza la recuperación, la política fiscal debe priorizar una mayor inversión pública y privada, apoyando la transición hacia una economía verde y digital", instan.

El segundo elemento del paquete presentado hoy es un informe sobre la base del Artículo 126(3) del Tratado de Funcionamiento de la UE que cubre a todos los países salvo a Rumanía, que estaba ya en el llamado brazo correctivo del Pacto. El análisis no tiene sorpresas: sólo hay tres países que cumplen con los criterios de déficit (Bulgaria, Dinamarca y Suecia) y hay 13 que tampoco cumplen con los de deuda (Bélgica, Alemania, Grecia, España, Francia, Croacia, Italia, Chipre, Hungría, Austria, Portugal, Eslovenia y Finlandia".

Sin embargo, y a diferencia de lo que hubiera ocurrido en cualquier otra circunstancia "la Comisión considera que, en esta fase, no debería tomarse una decisión sobre si someter a los Estados miembros al procedimiento de déficit excesivo". En el caso de España se apunta específica al endeudamiento público, pero también al privado. Y se pide trabajar en la productividad y la competitividad empresarial.

"Un invierno sombrío está dando paso a una primavera brillante para la economía europea. Millones de europeos se vacunan todos los días y a medida que disminuye el número de casos se alivian las restricciones y aumenta la confianza. NextGenerationEU es una realidad por fin. Ahora tenemos que dar los siguientes pasos correctamente. La recuperación sigue siendo desigual y la incertidumbre sigue siendo alta, por lo que la política económica debe seguir siendo de apoyo tanto en 2021 como en 2022", ha afirmado Gentiloni.

"Nuestro mensaje de hoy es que todos los países también deben preservar las inversiones financiadas a nivel nacional. Una vez que disminuyan los riesgos para la salud, los países de la UE deberían realizar una transición cuidadosa hacia medidas más específicas para ayudar a las empresas y a los trabajadores a navegar por el mundo posterior a COVID".

Vulnerabilidades

El tercer elemento del paquete es la evaluación que identifica vulnerabilidades macroeconómicas vinculadas a desequilibrios y desequilibrios excesivos. Chipre, Grecia e Italia están en la peor categoría, pero España acompaña a otros ocho países en la de "desequilibrios". Pero, una vez más, lo anómalo de estos dos años hace que la respuesta sea diferente a la prevista para estas situaciones. "La implementación de reformas e inversiones bajo el paraguas del Fondo de Recuperación se espera que ayuda a abordar estos desafíos identificados en el pasado ciclo y que jueguen un papel importante para atajar los desequilibrios macroeconómicos existentes", dicen los papeles aprobados hoy.

Este mes habrá varias fechas relacionadas. El próximo día 11 Bruselas publicará las recomendaciones específicas por país, un análisis detallado y completo de todos los Estados Miembro y sus debilidades. Y además, probablemente a mediados de mes, se deberían publicar las primeras evaluaciones oficiales de los Planes Nacionales de Recuperación, incluyendo el de España. No todos los países han remitido los suyos, por diferentes razones. Pero el objetivo de la Comisión es presentar los exámenes ya finalizados para que los primeros desembolsos se hagan lo antes posible.

Además de todos los documentos mencionados, el Colegio de Comisarios ha adoptado hoy también los informes de vigilancia o seguimiento de los países que la década pasada recibieron asistencia financiera: Grecia, Irlanda, España, Portugal y Chipre. "El informe concluye que las capacidades de repago de todos los países involucrados siguen siendo sólidas", dice la UE. Por lo que no hay preocupaciones excesivas. "En el caso de España, si bien el coste fiscal ha sido considerable, las medidas adoptadas por las autoridades para dar apoyo a empresas y hogares han contribuido a mitigar el impacto de la crisis en el sector bancario, que había llegado a la crisis del COVID-19 en mucho mejor estado que en episodios de crisis anteriores, beneficiándose de una mejor calidad de activos, de capitalización y posición de liquidez", dice el informe.


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