Bruselas rebaja en 1,3 puntos la previsión de crecimiento de España en 2023
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15 Julio 2022

Bruselas rebaja en 1,3 puntos la previsión de crecimiento de España en 2023

Mantiene la de este año en el 4%, pero si hubiera un cierre peor de lo esperado nuestro país no lograría recuperar los niveles previos al Covid hasta 2024, a pesar de recibir 40.000 millones de Europa en transferencias.

La Comisión Europea ha rebajado este jueves las previsiones de crecimiento para España en 1,3 puntos para el año 2023. Según Bruselas, el impacto de la crisis energética, de la inflación, de la guerra en Ucrania, la incertidumbre y la marejada en los mercados, de la mano de la inminente subida de tipos de interés del BCE, se traducirá en un ejercicio muchísimo más duro de lo esperado. Para España y para el conjunto de la Eurozona, que crecería apenas un 1,4%, casi un punto entero menos de lo que los mismos servicios técnicos estimaban a mediados de mayo.

Para 2022 la Comisión espera, o mejor dicho, confía en que se mantenga el crecimiento del 4% en España que ya vaticinó en primavera, muy por encima del 1.4 alemán, el 2,4% francés y el 2,9% italiano. Es cierto que nuestro país se está beneficiando ya de los fondos Next Generation, tras recibir tres desembolsos por valor de 31.000 millones de euros, lo que mantiene a flote la economía. El problema con esa estimación es que tiene también un componente de necesidad. Nuestro país es el único que todavía no ha recuperado los niveles de PIB previos a la pandemia, una anomalía en el continente especialmente sangrante dado que ha mantenido buenas tasas de crecimiento desde 2021, a pesar de una contracción salvaje de casi el 11% en 2020 por la desaparición de la temporada turística.

Previsiones de la Comisión para la progresión del PIBPrevisiones de la Comisión para la progresión del PIBMUNDO

Los cálculos indicaban que se haría en 2023, pero para ello es imprescindible que España cierre 2022 con un 4%. Si hubiera una revisión a la baja, y ahora parece un escenario muy posible, ese nivel previo al Covid no se recuperaría hasta por lo menos 2024. Una corrección en la cifra final de 2022, aunque fuera incluso de menos de medio punto, repercutiría en el llamado carry-over, el arrastre, lo que haría que el 2,1 esperado para ese 2023 fuera también menor. Y la dura realidad sería que España no sería capaz de recuperarse hasta 2024 ni habiendo recibido para entonces en torno a 40.000 millones en transferencias, que no computan ni para déficit ni para deuda. Un resultado desolador.

España es después de Chipre y Eslovenia la que recibe un recorte más grande en 2023, algunas décimas más que Alemania o Italia (cuya situación Gentiloni ha definido como "preocupado estupor", tras la posibilidad de que el Ejecutivo caiga estos días). Sigue por encima de la media, en este ejercicio y el próximo, pero ya no ocupa la cabeza de la tabla, como ocurría hasta hace no tanto.

Las Previsiones Macroeconómicas de Verano, uno de los cuatro ejercicios estadísticos que el equipo del comisario Paolo Gentiloni hace cada año, sólo incluyen cálculos de PIB y de inflación. Así, la institución espera que el IPC cierre el curso presente con un 7,6%, el nivel más alto de su historia, para bajar al 4% el próximo curso. España, con un 8,1% en 2022 estaría algo por encima de la medida, pero con un 3,4% estaría algo por debajo el año que viene.

"Pese a las incertidumbres actuales y la rebaja de la previsión de crecimiento del conjunto de la UE, España mantendría en 2022 una tasa de crecimiento del 4% y del 2% en 2023, la mayor entre las grandes economías de la Unión Europea. Las previsiones de la Comisión muestran que la inflación es un fenómeno europeo y mundial. De hecho, la previsión de inflación en España está por debajo de la Unión Europea tanto en 2022 como en 2023", ha valorado el Ministerio de Economía.

"La actividad económica este año se verá impulsada en España por el retorno del turismo a niveles prepandemia y la implementación rápida de la inversión gracias a los fondos europeo. A finales de años, se reducirá porque los hogares ajustarán sus decisiones a los altos precios y la incertidumbre", ha explicado Paolo Gentiloni durante su intervención.

"En nuestra publicación de primavera presentamos una simulación basada en un modelo sobre un corte total de las importaciones de gas de Rusia, con posibilidades limitadas de sustitución a corto plazo. Este 'escenario severo llevaría a la economía de la UE a una recesión durante la segunda mitad de este año y deprimiría aún más la actividad económica el próximo año. A la luz de los acontecimientos recientes, este riesgo se ha convertido en algo más que un escenario hipotético, para el cual debemos prepararnos", ha alertado el italiano.

Guerra y gas

"La guerra de Rusia contra Ucrania continúa proyectando una larga sombra sobre Europa y nuestra economía. Nos enfrentamos a desafíos en múltiples frentes, desde el aumento de los precios de la energía y los alimentos hasta una perspectiva global altamente incierta. Tenemos la suerte de partir de una posición sólida, después de haber superado la crisis anterior con un sólido retorno al crecimiento. El crecimiento económico se desacelerará notablemente en la segunda parte de este año, pero ganará más impulso en 2023. En vista de la alta inflación y el endurecimiento de las condiciones de financiación, será importante encontrar el equilibrio adecuado entre avanzar hacia una política fiscal más prudente y proteger a los más vulnerable. También deberíamos reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles rusos", ha señalado el vicepresidente comunitario, Valdis Dombrovskis, en la presentación de las previsiones.

En mayo la Comisión, preparándose para unos meses complicados, recomendó mantener congelado el Pacto de Estabilidad y Crecimiento un año más, pero instó, sobre todo a los países más endeudados, a tener políticas fiscales más prudentes. Al mismo tiempo, asumió que los riesgos bajistas eran muchos, abonando el terreno para revisiones. Y ahora todo se ha confirmado. "Muchos de los riesgos negativos que rodeaban el pronóstico de primavera se han materializado. La invasión rusa de Ucrania ha ejercido presiones alcistas adicionales sobre los precios de las materias primas energéticas y alimentarias. Estos están alimentando las presiones inflacionarias globales, erosionando el poder adquisitivo de los hogares y provocando una respuesta de política monetaria más rápida de lo que se suponía anteriormente. La desaceleración en curso del crecimiento en EEUU se suma al impacto económico negativo de la estricta política de cero COVID de China", dice el análisis comunitario.

Con todo, las previsiones de verano siguen siendo relativamente optimistas. Poco a poco la posibilidad de que Rusia corte el suministro de gas a Europa ha pasado de ser el peor escenario al escenario base. Alemania asume que un corte brusco llevaría al país a la recesión y eso podría arrastrar a todas las demás, haciendo que los números de este mes sean papel mojado en otoño. "Los riesgos para el pronóstico de la actividad económica y la inflación dependen en gran medida de la evolución de la guerra y, en particular, de sus implicaciones para el suministro de gas a Europa. Nuevos aumentos en los precios de la gasolina podrían impulsar aún más la inflación y sofocar el crecimiento", dice el informe publicado hoy. Los efectos de segunda vuelta podrían, a su vez, amplificar las fuerzas inflacionarias y conducir a un mayor endurecimiento de las condiciones financieras que no sólo pesaría sobre el crecimiento, sino que también conllevaría mayores riesgos para la estabilidad financiera. No se puede excluir la posibilidad de que el resurgimiento de la pandemia en la UE traiga nuevas perturbaciones a la economía. Al mismo tiempo, las recientes tendencias a la baja de los precios del petróleo y otras materias primas podrían intensificarse, provocando una caída de la inflación más rápida de lo esperado actualmente. Además, gracias a un mercado laboral sólido, el consumo privado podría resultar más resistente al aumento de los precios si los hogares utilizaran más sus ahorros acumulados", ve Bruselas por el lado positivo.

Inflación e incertidumbre

El repaso a la economía española parte del hecho de que el crecimiento del PIB real se desaceleró abruptamente en el primer trimestre de este año, (0,2% intertrimestral) debido a los problemas globales en la cadena de suministros y al aumento de las presiones inflacionarias. El consumo privado se contrajo significativamente "y se espera que permanezca bajo presión durante el horizonte de proyección, en un contexto de alta inflación y débil confianza del consumidor", dice el documento. "Sin embargo, se espera que las tasas de crecimiento intertrimestral del PIB se aceleren ligeramente en los próximos dos trimestres debido al regreso del turismo a los niveles previos a la pandemia. Hacia fines de año, se prevé que la actividad económica vuelva a desacelerarse a pesar de una implementación más rápida de las inversiones bajo el Plan de Recuperación, ya que se espera que los hogares ajusten sus decisiones de consumo a los precios más altos y la incertidumbre económica", añaden.

La revisión a la baja de las perspectivas para 2023 se explican principalmente por un "impacto más pronunciado de la inflación en el poder adquisitivo de los hogares, particularmente a principios de año, en un contexto de aumentos salariales limitados", dicen los técnicos. El impacto sobre el consumo privado estará parcialmente amortiguado por la liberación del ahorro acumulado durante la pandemia, la resiliencia del mercado laboral, que sigue creciendo por encima del PIB, pero también por la indexación de las pensiones, que mantendrá el poder adquisitivo de muchos hogares. En 2023, se espera que la inversión, bajo el impulso del Plan de Recuperación y Resiliencia, sea el principal motor de la demanda", dice Bruselas.


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