Christian Bale: ''Eres demócrata si estás comprometido política y socialmente''
08:42
8 Octubre 2022

Christian Bale: ''Eres demócrata si estás comprometido política y socialmente''

En el enésimo cambio físico de un actor inmenso y camaleónico, el galés se mete en la piel de un médico experimental en 'Ámsterdam'

Si en nuestro país existió durante los 80 el hombre de las mil caras en la figura del espía Fernando Paesa, con la llegada de Christian Bale (Gales, 1974) hemos descubierto al hombre de los mil cuerpos. Porque uno nunca sabe qué se va a encontrar al encenderse la pantalla: el esquelético operario Trevor Reznik de El maquinista, el panzudo vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney o el yuppie fibrado de Nueva York en American Psycho. Según relató él mismo en una entrevista con la revista People, unos 275 kilos entre subidas y bajadas en 10 proyectos.

Lo que aparece esta vez al otro lado es un Bale con media melena, barba, voz grave y cadencia pausada. Alejado totalmente del frenopático excombatiente de guerra y experto en medicina experimental en que le ha convertido David O. Russell en Ámsterdam, su última película, que llega a los cines españoles el 28 de octubre.

Y, por supuesto, con nuevo cambio físico de máxima delgadez, heridas por todo el cuerpo y ojo de cristal para comandar un elenco infinito de estrellas -Margot Robbie, Robert De Niro, Rami Malek, Taylor Swift, Anya Taylor-Joy, John David Washington, Zoe Saldaña...-. Todos siguiendo el ritmo que va marcando el actor galés.

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¿Qué cosas en su vida le llevan a plantearse meterse en un personaje con tantas heridas físicas y mentales?

Supongo que te hace planteártela todos los días, ¿no? No eres un ser humano pensante si no te cuestionas estas cosas y Burt es un personaje muy inspirador. Es un tío que, sin importar las adversidades y las lesiones que se le presenten, se mantiene optimista y desafiante. Me encantaría tener un amigo como él.

Ahora que ha sido un veterano de guerra, ¿qué siente cuando ve a millones de personas en el mundo yéndose aún a combatir?

Este tema es interesante porque a muchos veteranos de guerra se les vendió una fantasía de que serían héroes al regresar y nunca fueron tratados como tales. Desafortunadamente eso es algo que continúa, tienen dificultad para conseguir el apoyo que necesitan. Aunque creo que eso va cambiando y la gente es más consciente de lo que son estas personas. Yo me di cuenta cuando rodé Vidas al límite, descubrí el Army Times y me sorprendió lo sincero que era ese periódico y lo duro de la realidad. Por eso espero que las cosas hayan cambiado ahora, aunque siempre habrá margen de mejora.

El racismo que sufre el personaje de John David Washington, por ejemplo.

Por supuesto, a todos se les dijo que volverían siendo héroes, pero el personaje de Harold, que es uno de los Harlem Hellfighters, que sufrieron los combates más feroces, pero cuando volvieron fueron tratados como si no fueran ni hombres. Esa es una actitud absolutamente despreciable. Sufrieron esterilización, eugenesia... Gente que venía de la masacre de Tulsa.

Después de otro cambio físico extremo perdiendo mucho peso, ¿cómo se lleva? ¿No le afecta en lo físico y en lo mental?

El personaje es un pionero de la medicina experimental que lo prueba todo en su propio cuerpo, no le podía mostrar como el hombre más sano del mundo. Es un proceso lento porque David y yo llevamos cinco o seis años con este proyecto. Entre medias me hinché para ser Dick Cheney y volví a perder peso para Ferrari. Por supuesto que te afecta, pero es una tarea de disciplina porque dejas de dormir bien, te sientes más débil y todo cambia.

Ese cambio físico llegó para el proyecto que David O. Russell y Christian Bale llevaban cocinando durante los últimos años y que han acabado llevando hasta el período de entreguerras, con la sombra del fascismo acechando. Pero solo como escenario, porque todo acaba mirando hacia nuestra sociedad actual.

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Sobre todo hay mucho del abandono de ciertos sectores sociales, ¿no?

Creo que esta es una película para que la gente la vea y pueda decidir. Pero nosotros lo que queríamos hacer era crear una amistad que fuera el centro de todo, que pudieras vivir esa escapada loca y salvaje junto a ellos. Pero claro que hay un telón de fondo, obviamente, que se basa en un hecho fáctico que sucedió en la historia de Estados Unidos y que casi nadie conoce. Como casi todas las películas de David. El tema es ver cómo una persona común sigue todas las mañanas amando la vida cuando tanta gente con poder se la está arruinando. Ahí esta la mirada definitiva, el ojo crítico. Se ve con el personaje de Robert De Niro, el general Dylan Beck, inspirado en el marine más condecorado de todos los tiempos, Smedley Butler. Ese hombre llegó a creer que había sido un matón a sueldo después de años de servicio leal.

Hay una frase en la película que define bien ese momento: «Toda esta gente rica no cree en nada más que en el dinero».

Es que esta es la continua batalla que llevamos librando toda la historia, siempre sucede así. En esa época, había muchos empresarios que veían el fascismo y les gustaba mucho, eran empresarios estadounidenses que tenían claro que económicamente tenía mucho sentido acercarse. Por eso las empresas estadounidenses, que estaban jugando en ambos lados, continuaron en eso mucho más allá de la guerra. Y por eso todo el sistema bancario siguió operando con todos con normalidad. Aprender todo eso fue una verdadera revelación para mí.

Y bajo toda esa cuestión política subyace el eterno debate personal entre el amor y el odio.

Amigo, al final el amor siempre acaba venciendo. Podrá llevarnos más tiempo, el odio ganará a corto plazo, pero lo que mueve la sociedad siempre es el amor.

Después de este repaso a todos los problemas que retrata Ámsterdam, muchos de ellos no son muy distintos de los actuales. ¿Tan poco ha cambiado este mundo en poco más de un siglo?

Como bien dice el personaje de Margot Robbie, el personaje de Valerie, la historia se repite porque se olvida de sí misma. Pero, ¿qué hacemos con las cosas que son atemporales? ¿Cómo se responde a eso? Pues básicamente con tu propia actitud y las elecciones que haces cada día: amar, ser optimista, tener esperanza, ser leal, ser sincero contigo y con la gente que te rodea... Porque aparentemente nos hemos olvidado de nuestra historia.

En la película se dice: «No permitas que esos grandes hombres te quiten tu país». ¿Es eso lo que nos están pasando en esta sociedad?

Eso es una constante con nuestra democracia, ¿no? Nuestra democracia exige mucho más al ciudadano medio que a los poderosos, siempre tienes que jugar un papel. En la dictadura, puedes estar relajado porque es mucho más fácil que alguien tenga todo el poder, te dé todas las respuestas y no tengas que pensar tanto. Pero cuando estás en una democracia tienes que estar socialmente y políticamente comprometido. Eso es más exigente, pero así se es demócrata.

Una de las críticas que se hace siempre a nuestro tiempo es que hemos construido una sociedad regida por la corrección política, pero en esta película hay un buen número de chistes bastante incorrectos sobre nazis. ¿Realmente nuestra sociedad es tan censora?

Esos chistes siempre han existido, pero es que en 1933 realmente había muchos hombres de negocios que admiraban a Mussolini, que admiraban a Hitler o al fascismo en general, solo que la gente común ignoraba por completo lo que era un nazi en ese momento. Y esto es como: 'No te preocupes, vas a averiguarlo en el futuro...'.

¿Cómo ha sido volver a meterse en un rodaje con David O. Russell? Porque en este tiempo han aparecido muchas personas que critican lo complicado que es trabajar con él, incluso hay quien denuncia abusos.

Él es complicado de una manera genial, el tipo de persona que se complica para conseguir captar realmente bien a unos personajes maravillosos. Él está increíblemente agradecido de poder hacer lo que hace, es un tipo muy apasionado que siempre busca calidez y sinceridad en sus películas. Y lo consigue porque tiene una banda de hermanos a su lado. Yo soy de los que les gusta seguir trabajando con él porque es una experiencia realmente única. Cualquier gran director trabaja de una manera muy singular. De hecho, estoy impresionado por la cantidad de personas que han querido unirse a nosotros, es fantástico llegar al set, estar rodeado de todos esos grandes actores y arremangarte para trabajar. Cuando eres un buen actor, no puedes tener ego.


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