Claudio Bravo evita la goleada del Eintracht
21:12
9 Marzo 2022

Claudio Bravo evita la goleada del Eintracht

El equipo de Pellegrini cae (1-2) en el Villamarín, donde el portero chileno detuvo un penalti, y tendrá que remontar en Alemania para meterse en cuartos.

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Claudio Bravo, en una segunda mitad para ponérsela en vídeo a las visitas, salvó al Betis de una derrota más abultada frente a un Eintracht de Frankfurt que fue mejor durante todo el encuentro. El 1-2 dibuja una levísima esperanza para los de Manuel Pelligrini, que se mostraron sombríos y agotados durante todo el partido.

El 13. Mal número, peor minuto. Filip Kostic agarró un balón en la mejilla del área, miró a puerta, cogió aire, y con delicadeza, con una vaselina lejana, inesperada y precisa, batió a Claudio Bravo. El portero, sorprendido, saltó torpemente cuando ya era tarde. Cuando el gol ya caía lacerante sobre las gradas del Benito Villamarín. Hasta el instante maldito, el Betis había jugado poco y lento. Aitor Ruibal de improvisado lateral izquierdo. Claudio Bravo, pese a no estar en su mejor momento, de nuevo como titular. Willian José, inédito en la primera mitad, sobreviviendo como podía en campo rival. Dominaron de principio a fin los visitantes, pero los andaluces nunca dejaron de mirar al partido a la cara.

Sólo el talento individual sacó al conjunto de Pellegrini de la inopia inicial. La presión del Eintracht de Frankfurt, trabajada y persistente desde el pitido inicial, flaqueó unos minutos en los que los verdiblancos cogieron algo de oxígeno. Fekir, en el 29, recibió un balón, se adentró en el área, dribló a la izquierda y con el interior de su zurda, ajustado, mágico, mandó el esférico a las redes de Trapp, cuya larguísima estirada de nada sirvió. Pellegrini lo gritó y lo celebró con rabia, pero las alegrías, dicen los supercheros, sólo son antesalas de la tragedia.

El equipo alemán, segundos más tarde, aprovechó una mala entrega de Édgar para recuperar la pelota en el costado izquierdo, la zona más frágil de los locales. Lindstrom condujo el cuero, y centró a Kamada que, solo en el área, con Pezzella resbalando frente a él, disparó casi con ternura. El centro del campo del Betis extiende cheques que su defensa no es capaz de pagar. El 1 a 2 marchitó a los verdiblancos. El partido se endureció y el descanso fue un alivio para el beticismo.

Penalti parado

No empezó mejor la segunda mitad. El club germano, muy superior, llegaba con comodidad a la parcela de Bravo. El Betis, sin armonía, se abrazó a la locura. Una algarabía peligrosa, de portería a portería, sin circunloquios. No le salió bien el plan desesperado a los de Pellegrini. Lindstrom apuró la línea de cal y su centro fue interceptado por Ruibal con la mano. El colegiado, Marco Guida, señaló penalti. Santos Borré pidió la pelota. Bravo acertó la dirección de su lanzamiento blando. El arquero se hizo un gigante.

El Betis era un superviviente a lomos del portero chileno, que había firmado un armisticio con su afición. Primero sacó un mano a mano, luego un disparo a bocajarro desde dentro del área... si el Betis tenía futuro, estaba escrito en el látex de sus guantes. Los heliopolitanos creaban poco peligro. Apenas una ocasión de Canales, al que Ndicka arrebató el balón cuando casi se cantaba el gol en las gradas. El míster meneó el banquillo de los anfitriones. Joaquín y Miranda saltaron al campo, pero su equipo no terminó de hacerse con el control del juego. Édgar estaba muy difuso. Canales, oscurecido por la severísima labor de Tuta y Hinteregger en la retaguardia francfortesa. Oliver Glasner pedía calma a los suyos desde el banquillo. Borja Iglesias y Tello pisaban ya la hierba para revertir la derrota. A cinco minutos para el final, el partido se jugaba en el área de un imperial Bravo, pese a la acumulación de hombres de ataque.

No hubo arreón final, no hubo confeti, el Betis se mostraba cansado, desbravado, sin ideas. Sólo Fekir endiablaba un poco el juego. Arriba, estáticos, embotados, los delanteros miraban el balón como se ven los barcos a lo lejos desde la orilla. El Eintracht jugaba largo y suave, con el marcador a favor, se lanzaron a la horizontalidad y al relojeo. El empate se marchaba, los verdiblancos no daban para más, toca hazaña en Alemania, lejos de casa, donde el frío es más frío y los goles no se marcan, se arañan.


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