Concha de Oro justa y entusiasta para el prodigio 'Los reyes del mundo'
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24 Septiembre 2022

Concha de Oro justa y entusiasta para el prodigio 'Los reyes del mundo'

La lírica volcánica y violenta de la colombiana Laura Mora se impone en un Festival de San Sebastián con un nivel digno, brillante, que no excelente

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'Los reyes del mundo', de Laura Mora, no es tanto una película, que obviamente también, como una exhalación. Discurre por la pantalla tan convencida de sí misma, tan entusiasta, tan bella y tan triste, todo a la vez, que en su ideario no está ganar espectadores sino creyentes. Es si se quiere un acto de fe. Justo es, en consecuencia, que para ella fuera la Concha de Oro. Al fin y al cabo, y entre tanta confusión de pantallas, de plataformas y de espectadores distraídos que no encuentran ni sitio ni lugar al que mirar, bien está que una película se presente con la convicción de un ejercicio de resistencia, como un cataclismo que igual convoca a la exaltación que a la rabia, al júbilo y al silencio.

Digamos que el jurado 'in absentia' de Glenn Close, que se dio de baja como presidenta a última hora, cumplió. Y lo hizo de forma tan brillante como sabia a la hora de esquivar polémicas (sonoro el silencio alrededor de la, por otro lado, magnífica película del austriaco Ulrich Seidl sobre la que pesa una acusación de abusos a los menores actores). Quizá no en todos los apartados, tal vez con algún que otro olvido lamentable, pero en lo que importa el tribunal se mantuvo digno y feliz en su anonimato responsable, llamémoslo así. No olvidemos que la tradición nos dice que anualmente los titulares se desgañitan por estas fechas en honor a la última ocurrencia del presidente iluminado de turno en Zinemaldia.

La película cuenta la historia de Rá, Culebro, Sere, Winny y Nano, chicos de la calle de Medellín con nombres como pedradas. O machetazos sería más adecuado. Huyen de la ciudad y se adentran en la selva. La herencia que uno de ellos recibe de su abuela con el programa de restitución de tierras del gobierno es la excusa para viajar. Y como en todo viaje que se precie, ahí no hay más reglas que las que arden. Lo que sigue es un relato de aliento milenario y de fiebre que convierte a sus protagonistas en cinco esforzados argonautas con las manos sucias y la cara tiznada de barro. Buscan lo que siempre buscaron Jasón o los 30 pájaros persas (que diría Borges): el vellocino, el rostro del dios Simurgh o la posibilidad de una vida cuanto menos vivible, siempre tan cerca de una muerte digna.

Mora se las ingenia para transcender los modos crispados exhibidos en su soberbia 'Matar a Jesús'. Ahora, la forma, antes que sólo estilo, es voz; una de las voces, de repente, más identificables y propias del cine iberoamericano. La pantalla se inunda del delirio propio de los sueños con la misma cólera que se mancha del polvo de la realidad. Es cine subversivo y voraz pensado para resistir, para ofrecerse en un gesto desesperado como tabla de salvación. Suena tremendo y lo es. Si un festival sirve para algo es para cuidar, mimar y hacer ver películas como ésta, películas que obligan a mirar al lado correcto.

Por lo demás, el palmarés siguió coherente por la senda de la sensatez, a distancia de cualquier riesgo. El Premio Especial del Jurado, el segundo en importancia, fue a parar a una de esas sensaciones calladas y mínimas tan coherentes en su exposición de motivos y claras en la mirada como quizá ligeramente limitada. 'Runner', de la debutante Marian Mathias, es (como en buena medida el trabajo de Mora) una película criada al calor del circuito de festivales. Haber sido seleccionada entre en otros foros para la residencia Cinéfondation de Cannes da buena cuenta de su pedigrí. Esta vez, la historia de dos jóvenes que se encuentran y huyen sirve para lo mismo que todas las fugas: para ampliar paisajes, para limpiar los ojos, para identificar demonios del pasado. Sin duda, una película tan doliente como bella, tan pausada y transparente como esperanzada.

Que la dirección fuera a parar al japonés Genki Kawamura por su trabajo en 'A hundred flowers' profundizó en la congruencia del tribunal empeñado en señalar a lo nuevo. Productor de alguna de las obras maestras del anime a cargo de Mamoru Hosoda, éste es su primer largo. Es una película sobre la memoria que desaparece y la culpa que permanece construida sobre una compleja estructura y un raro virtuosismo que traslada los bucles del olvido a la superficie de la pantalla. Digamos que el director quería impresionar y el jurado se dejó impresionar. Es así.

Lo que sigue del palmarés ya es más discutible. Y lo es tanto por las ausencias de películas tan notables como --y por citar lo evidente-- 'La consagración de la primavera', de Fernando Franco; 'The wonder', de Sebastián Lelio, o 'Walk up', de Hong Sangsoo, como por las propias decisiones en sí y hasta para sí. Que la mención a la interpretación sea 'ex aequo' para la niña Carla Quílez por 'La maternal', de Pilar Palomero, y para Paul Kircher por 'Le Lycéen', de Christophe Honoré, todavía es justificable por aquello de acomodar a las propias películas en la tabla de honor de algún modo. Por eso y por el empeño anual de los jurados de boicotear la anulación de la división entre actor y actriz (¡basta de 'ex aequos' por dios!). Pero queda fuera de la lógica todo lo demás. Ni la interpretación de reparto para la aparición mínima de Renata Lerman en 'El suplente', de Diego Lerman; ni el guión extremadamente convencional de la producción china 'A woman', de Wang Chao, ni la fotografía de Manuel Abramovich en 'Pornomelancolía' parecen tener más justificación que el error o la sobreabundancia de argentinos tan argentinos como el propio presidente argentino. Pero ése es otro asunto.

Sea como sea, lo que queda es una Concha de Oro irrefutable y brillante que devuelve al festival de cine (éste y todos) la virtud de su necesidad. Se quiera ver o no, genere o no genere 'clics'. Zinemaldia existe para dejar claro que Laura Mora existe. Y de qué arrebatada manera.

PALMARÉS SAN SEBASTIÁN 2022

Concha de Oro. 'Los reyes del mundo', de Laura Mora.

Premio Especial del jurado.'Runner', de Marian Mathias.

Director. Genki Kawamura, por 'A hundred flowers'.

Interpretación. Ex aequo. Carla Quílez, por 'La Maternal', de Pilar Palomero; y Paul KIrcher, por 'Le Lycéen', de Christophe Honoré.

Interpretación de reparto. Renata Lerman, por 'El suplente', de Diego Lerman.

Guión. Dong Yun Zhou, Wang Chao por 'A woman', de Wang Chao.

Fotografía. Manuel Abramovich por 'Pornomelancolía', de Manuel Abramovich.


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