Cristina Kirchner declara ante el juez que no se dio cuenta de que la apuntaban con una pistola
02:10
4 Septiembre 2022

Cristina Kirchner declara ante el juez que no se dio cuenta de que la apuntaban con una pistola

El Gobierno apunta a un crimen de odio relacionado con la oposición y los medios de comunicación

Argentina El asesinato fallido de Cristina Kirchner impulsa su figura Argentina El presidente Fernández y su gobierno en pleno se suman a la marcha a favor de Cristina Kirchner

Cristina Fernández de Kirchner no se dio cuenta. Un arma le rozó el rostro y la pistola fue gatillada dos veces sin que las balas salieran. Por más increíble que parezca, la vicepresidenta argentina no advirtió que ahí, a menos de un metro, una persona quería terminar con su vida.

A partir de esa confesión que la ex presidenta le hizo a la jueza que investiga el caso, cada argentino fue construyendo su impresión. Y antes de todo, el gobierno, que intentó instalar desde el primer minuto una idea: fue un crimen de odio que, para entenderlo, debe ser relacionado con la oposición y los medios de comunicación. Lo dijo Eduardo De Pedro, ministro del Interior, tras la manifestación del viernes en la Plaza de Mayo.

"No es un loco suelto ni es un hecho aislado: son tres toneladas de editoriales en diarios, televisión y radios dándole lugar a los discursos violentos. Son los que sembraron un clima de odio y revancha, y hoy cosechamos este resultado: el intento de asesinato de Cristina Kirchner".

La frase, bastante despojada de la esperable prudencia institucional en un ministro tan importante, sintetiza el argumento con el que insistirá el peronismo. Y si alguien osara dudar, la cancelación lo amenaza.

Le sucedió Martín Menem, un diputado en la legislatura provincial de La Rioja. Sobrino del fallecido presidente Carlos Menem, un peronista hoy despreciado por su partido, forma parte de los libertarios liderados por Javier Milei, un hombre que se perfila para el tercer puesto en las elecciones presidenciales del año próximo y que no emitió palabra ante el atentado.

"Personalmente me cuesta mucho creerle al kirchnerismo debido a que en numerosas oportunidades han faltado a la verdad. No obstante repudio en todo lugar y en todo momento cualquier hecho de violencia", escribió Menem, de 47 años, en Twitter. "Si la justicia llegara a demostrar que lo ocurrido fue un atentado, que todo el peso de la ley recaiga sobre los responsables".

La reacción del peronismo local, gobernante crónico en la provincia, fue proponer la expulsión de Menem de la legislatura. El suyo es, alegan, "un discurso de odio". Lo explicó muy bien la diputada Teresita Madera: "Con estas declaraciones se aporta más odio y duda".

Y dudar no está permitido en este asunto, dudar equivale a odiar. Ese supuesto odio se dirige inevitablemente a Cristina Kirchner, cuya figura ganó aún más sustancia y peso específico en el peronismo, que en medio del pedido de 12 años de prisión a la ex presidenta había comenzado a preguntarse cómo ir, lentamente, desligándose de ella. Ya no podrá ser: si en 2010, al morir Néstor Kirchner, la empatía con la viuda ayudó a propulsarla a un 54% en las presidenciales de 2011, esta vez, la mujer que tuvo probablemente la muerte ante su rostro y sobrevivió a ella se convierte en poco menos que intocable para el peronismo.

Pero la mayoría de los que están fuera del peronismo y la votaron en 2011 ya no la miran como entonces. Muchos de ellos ven ese video y no pueden creer que la vicepresidenta no se diera cuenta de que tenía una pistola ante su rostro. Se la ve incluso sonriente y creen entonces que es una escenificación. Así, el atentado contribuyó a galvanizar a aquellos que no quieren saber nada con Cristina y el peronismo. Lo sucedido es, para ellos, apenas una confirmación: Cristina les miente y es capaz de cualquier cosa.

Queda claro en un informe difundido por la agencia "Reputación Digital", que monitoreó la conversación de las últimas horas en las redes sociales: el 62,49% descree de lo sucedido y sostiene que el atentado fue "armado".

No es lo que dice la justicia, que está investigando un intento de homicidio agravado. Y en esa investigación cobran especial valor tres aspectos: las evidentes fallas del operativo de seguridad, saber por qué no funcionó la pistola y dilucidar si Fernando Sabag Montiel es "un loco suelto" o forma parte de algo mucho más serio.

Cristina Kirchner, confirmaron a EL MUNDO fuentes del operativo de seguridad que la acompaña habitualmente, cuenta con cien agentes destinados a protegerla. Se reparten en tres turnos diarios, lo que haría pensar en que a la vicepresidenta la acompañan una treintena de agentes en cada movimiento. No fue lo que se vio en la noche del jueves. Según medios locales, algunos de los agentes destinados a la ex presidenta cuidan de su hija, Florencia, y a veces de su hijo Máximo, diputado nacional.

El brasileño Fernando Sabag Montiel, de 35 años, no fue detenido por agentes de la seguridad vicepresidencial, sino por un concejal de La Matanza, un populoso distrito gobernado desde siempre por el peronismo, que se arrojó sobre él cuando vio que tenía un arma.

"Con otro compañero avanzamos y lo pudimos reducir. Luego lo retiramos y lo llevamos unos diez metros lejos de la gente y se lo entregamos a la policía", explicó Federico García a "Clarín". Aníbal Fernández, actual ministro de Seguridad de Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete y ex ministro del Interior de Cristina Kirchner, es el eje de las críticas ante la inoperancia de la seguridad.

La pistola, una Bersa calibre 32, contenía cinco balas, pero ninguna alojada en la recámara. Para que el arma dispare debe tener una bala en la recámara, que se coloca manualmente, accionando la corredera superior. ¿No lo sabía Sabag Montiel? ¿Alguien le dio el arma?

En medio de la investigación, y mientras las fotos y las informaciones en torno del autor del atentado se multiplicaban, entraron en escena los amigos de Sabag Montiel. Y la primera impresión es de asombro: se trata de jóvenes que han montado una pequeña empresa de venta de algodón de azúcar. El autor del atentado trabajaba allí.

Ámbar, novia de Sabag Montiel desde hace un mes, vivía con él. "No entiendo por qué lo hizo, él es un buen hombre, trabajador", dijo en una aparición en "Telefé Noticias". "Me quedé perpleja. Tengo mucho miedo, nos están culpando de algo que no hicimos. Dicen que somos un grupo terrorista y nosotros no tenemos nada que ver". Nico, amigo de Ámbar, está desesperado: "Salimos a vender algodón de azúcar por la calle y no jodemos (molestamos) a nadie. Pero nos están amenazando de muerte".


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