Cristina Pedroche: ''Soy mucho menos radical e imbécil que antes, ahora medito más las cosas''
12:33
22 Mayo 2022

Cristina Pedroche: ''Soy mucho menos radical e imbécil que antes, ahora medito más las cosas''

La de hoy es una presentadora que, explica, ha aprendido a relativizar; que habla del éxito sin que se le suba; que no rehúye sus palabras de cuando era más joven. Una Pedroche que estrena programa y, dice, ha trabajado para caerse bien

Hace unas semanas Cristina Pedroche recogía en sus redes sociales una cita de Viktor Frankl, ya saben, el psiquiatra que sobrevivió a los campos de concentración nazis y que escribió El hombre en busca del sentido: «El éxito te seguirá precisamente porque te olvidaste de él». «¿Qué pensáis?», preguntaba ella a sus casi tres millones -tres millones- de seguidores en Instagram. Pero a nosotros, claro, lo que nos importa es qué quería decir Pedroche: «Hay muchas veces que vas buscando el éxito y te pierdes en el camino, cuando lo bonito es el camino», arranca. Oh, el éxito, esa sensación que... ¿Qué demonios es el éxito, Cristina? «El éxito es acostarme por la noche y decir: 'Hostia, qué crack', y levantarme por la mañana y decir: 'Cómo mola'. Hoy me he levantado a las siete pensando que qué coñazo, pero de repente he recapacitado: 'Si es lo puto más: voy a hacer una rueda de prensa de mí programa; si estoy cansada ya dormiré otro día'. Eso es el éxito, saber que lo que estás haciendo está bien. Y que te lo pases bien».

Vamos a intentarlo.

Cristina Pedroche (Vallecas, que no Madrid, 1988) anda promocionando el amor. O eso cuenta mientras se ríe con cierta pasión al describir su reality, Love Island, que hoy estrena segunda temporada en Neox. La presentadora vuelve a ponerse al frente del dating show de Atresmedia que regala una isla canaria a tropecientos solteros para que... para que busquen el amor, desde luego. Ojo al dato: empieza Pedroche respondiendo que no participaría como concursante, ¡¿por qué?!, porque está «felizmente casada». Tiene lógica. Pero si contase 20 años... «Vamos. Si encuentras el amor, genial y, si no, pues son unas vacaciones increíbles». Y se troncha. Arranca así esta entrevista que comenzó a primera hora de la mañana cuando...

Cristina, hoy te he googleado y lo primero que me ha aparecido son críticas contra ti porque ayer hablaste de tus relaciones sexuales en un programa. ¿Por qué crees que genera polémica que comentes en la tele tu vida privada?

Mi nombre debe de ser un clickbait que funciona bien. De repente veo publicado: Pedroche triunfa en los Goya, ¡y yo no he estado en los Goya! Y es una noticia sobre una chica que ha ido a la gala con un vestido transparente. La verdad es que ya no me importa que hablen, bien o mal, yo no puedo cambiar a la gente que me critica, que me odia, puedo cambiar cómo me lo tomo yo. Antes me lo tomaba mal y ahora intento echarme vaselina por las mañanas. No puedo cambiar cómo me están mirando, puedo cambiar lo que soy y lo que quiero transmitir. Yo lo que trato cada día es de ser mejor mujer, mejor persona, mejor profesional, mejor mujer -de casada-, mejor hija...

Creo que tienes 33 años y llevas 12 en la televisión. Has crecido expuesta al espectador.

He crecido con la gente y veo cosas de hace 12 años que no haría como las hice.

Eso es normal, ¿no?

Es la magia de la vida, el madurar, el crecer, el ir cambiando. Quedarse siempre igual es un coñazo. Mira, la pandemia nos ha recordado que la vida son dos días, y pensábamos que íbamos a salir más reforzados y muchos no lo han hecho. Yo no soy ese caso. Desde hace 500 días medito a diario y, de verdad, soy mejor persona, más paciente. También medito más las decisiones que tomo y cómo comunicarlas.

Vamos con un ejemplo.

Hace años se lio la cosa. Un poquito. Pedroche respondió algo sobre las señoras con perlas y los votantes del PP. Algo que no sentó bien, al menos a las señoras con perlas y a los votantes del PP. Confiesa que estaba por su barrio, se soltó «con humor e ironía» y... «He aprendido que no hay que generalizar. Soy una persona mucho menos radical y mucho menos imbécil que antes. Al final, cuando hablas sin pensar dices tonterías... No está bien meterse con ningún colectivo, no me gusta haber ofendido a nadie, pedí perdón. La vida cambia y te enseña muchas cosas. Ahora me encantan las perlas».

Admite que de política ya no habla en público. Que hablen los que la estudian. Que sí, que se identifica con los proyectos sociales, con derechos básicos para todas las personas vengan de donde vengan, pero que en política no hay blancos ni negros [¡ouch!] sino «grises maravillosos».

Estás muy correcta, políticamente, Cristina.

No, no, de verdad. A ver, ¿por qué me voy a enfadar por la política? Es que antes me enfadaba, pero puedo dejar que me afecte porque yo no puedo cambiar a los políticos, yo tengo que ser mejor en mi círculo, pero a nadie le importa a quien voto. Y tampoco me viene bien decirlo, porque solo recibo odio, y como ya recibo odio hasta por cómo me visto...

Va otra explicación. Por si no se acuerdan (ja) Cristina Pedroche es la chica que empezó comentado videojuegos de deportes en internet, que se unió a un Sé lo que hicisteis de un humor de época, la presentadora de Pekín Express, la contertulia natural de Zapeando y la mujer que lleva años dando la campanada con sus modelos de ropa. Perdonen el chiste fácil pero su retransmisión de las 12 uvas del 31 de diciembre de 2021 -creo que con un look de libélula- erigió a Antena 3 en líder de audiencia. Un hito que tras la euforia lógica le afectó negativamente. «Total, porque a cuanta más gente llegas también hay más hostias». Tuvo que desconectar. La crítica. El señalamiento. ¿La cancelación?: «En el fondo me lo tomo como que forma parte de mi trabajo. Como cuando entro en Instagram y veo que me mandan una cola. Ya está».

¿Cómo una cola?

Un pene. Lo que hago es restringir o bloquear, aunque no me gusta hacerlo, porque la gente sabe que le has bloqueado y le das su minuto de gloria: «Ah, mira, Pedroche me ha bloqueado porque le he enseñado mi pene».

Me he reído, ella también, y me disculpo, porque de lo que estamos hablando es de «acoso». «Sí, sí, no tengo por qué ver su pene».

¿Alguna vez has denunciado ese tipo de mensajes?

De forma oficial no, no he ido a la policía. Sí a través de las redes, que funcionan muy bien para eso.

¿Por qué no?

Porque tampoco he sentido nunca un miedo extremo. Creo que es un juego que se le va de madre a la gente. No he sentido que la gente me siga por la calle, si no sí lo haría. Y son mensajes esporádicos, no se trata de la misma persona, que eso sí que me daría miedo. Creo que es un tontito que me enseña su pene porque le hace gracia. Quiero pensar que no hay maldad, que lo hacen para llamar la atención. En el fondo todavía soy muy inocente, me gusta pensar bien de la gente. Ya vivo eso como muy trabajo. Luego en mi vida privada soy muy tranquila...

Juega a la Play Station aunque es muy de Super Nintendo [«no hay mejor juego que el Mario»] sale a correr; lee mucho [«a niveles que me asusto. Llevo 15 libros en 2022, ahora me he enganchado a Elísabet Benavent»], ha hecho un curso de yoga, otro de fitness y disfruta consigo misma: «He trabajado para caerme bien». ¡Eso debe de ser importantísimo!, le contesto. «Importantísimo», corrobora, «tú puedes querer mucho a otras personas, pero la persona con la que más tiempo vas a estar es contigo misma. Te tienes que caer bien, te tienes que gustar, debes tener conversaciones contigo. Hay mucha gente que no quiere meditar porque no quiere escucharse».

¿Y tú te has caído mal?

Muchas veces, sobre todo a tiempo pasado. Yo veo esa entrevista de la que hemos hablado y no me gusta, no me gusta ir de sobradilla. ¿Eres tonta? Bueno, eres inocente y por la vida se pasa por otras cosas. Ahora creo que soy buena persona, pero igual dentro de diez años me digo: «Madre mía, no te faltaba a ti esto ni nada». Sobre todo he aprendido que no hay que hablar de lo que no se sabe, y a escuchar, a escuchar distintas opiniones para luego formar la mía con fundamento. Soy una persona que ahora estudia mucho, y antes no. Por ejemplo, a veces hablaba de política y ahora me da ganas de coger a la Pedroche de hace diez años, sentarla y decirle: «Vamos a ver, chica, dónde has contrastado esto». Porque antes no contrastaba y hablaba. Y otras veces expresas las cosas y no cogen el tono.

¿Cómo acabamos, Cristina?

Hay que ver Love Island. Y me lo he pasado muy bien. ¡A ver luego como lo escribes! [Bromea].

Y allá se va, riéndose. ¡Será que de verdad se lo ha pasado bien!


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