Cuando Miguel Indurain derrotó a la Santa Alianza: ''Hablaba poco, le bastaba con un gesto''
19:10
4 Mayo 2022

Cuando Miguel Indurain derrotó a la Santa Alianza: ''Hablaba poco, le bastaba con un gesto''

En este mes se cumplen 30 años de la primera victoria del navarro en el Giro. ''Los italianos le atacaban en todos los sitios, pero él siempre iba tranquilo'', rememora Pruden, su hermano

«Le atacaban en todos los sitios. Pero Miguel siempre estaba tranquilo. Hablaba poco, le bastaba con una mirada, un gesto o una forma determinada de pedalear». Pruden, hermano de Indurain, recuerda que el primer triunfo español en el Giro, edición de la que ahora se cumplen 30 años, fue una lucha sin tregua de los italianos contra el navarro. La nueva ronda de la corsa rosa se iniciará el próximo viernes.

La prueba de 1992 arrancó el 24 de mayo. Thierry Marie se anotó el prólogo de 8 kilómetros de Génova, con tres segundos de ventaja sobre Indurain. En la tercera etapa, el español se hizo con el liderato tras romperse el pelotón a falta de 10 kilómetros con un ataque de Claudio Chiappucci, respondido por Miguelón, que descolgó a Marie. A partir de ahí y hasta el final de la ronda, el español dominó la carrera con mano de hierro y guante de seda. Aplastó a sus enemigos en la contrarreloj de la cuarta etapa, con final en Sansepolcro. En 21 kilómetros superó a Chiappucci en 1.09 minutos, a Marco Giovannetti en 1.46 y a Franco Chioccioli en 2.16. Inesperadamente, el gran rival del líder del Banesto fue su compañero, el díscolo Armand de las Cuevas, a poco más de medio minuto. «El tiempo es bueno, pero podía haber sido mejor», advertía Indurain. «Estoy un poco desbordado por todo lo que está pasando. Conviene serenarse y poner los pies en la tierra. No hemos hecho nada más que empezar», exclamaba el director José Miguel Echavarri. «Ha pasado un tornado», escribían los cronistas de la época.

La imagen del español abría portadas de periódicos el 28 de mayo de 1992. En EL MUNDO compartía protagonismo este titular: «Matanza en Sarajevo al abrir fuego los serbios contra la cola de una panadería». Antes Yugoslavia, ahora Ucrania.

"Los italianos la querían liar"

El español ya amenazaba con repetir la tiranía del año anterior en la conquista de su primer Tour, cuando derrotó a Gianni Bugno y a Chiappucci. Ese temor fue expresado por el joven Massimiliano Lelli, que tras el zarpazo en la crono arengó una Santa Alleanza contra Miguelón. Desde ese día no hubo descanso para Banesto. Enorme labor para Pruden, Luquín, Uriarte, Philipot, Santamaría y Fuchs. El único que no acabó el Giro fue Rubén Gorospe, que sufrió una caída.

«Los escaladores, los expertos en clásicas y los sprinters no dejaban escapar sus ocasiones. Los italianos querían ganar en su casa, pero Miguel nunca se estresó», rememora Pruden, al que muchos equivocadamente pedían autógrafos al confundirle con su hermano. «Yo siempre tenía que estar cerca de él porque llevábamos las bicicletas con las mismas medidas y en caso de avería o accidente debía cederle la mía. Estaba pegado a él. No sólo dormíamos juntos en casa, sino también en los hoteles», explica Pruden mientras atiende sus actividades como director comercial de Conor Sports, en Navarra.

Para Pruden, la jornada clave fue la décima, finalizada en el Terminillo, en los Apeninos, la primera gran etapa de montaña: «Recuerdo que los italianos la querían liar, desde abajo de puerto apretó mucho Chioccioli, pero Miguel supo controlar bien imponiendo un ritmo sostenido. Poco a poco fue descolgando a los rivales. La etapa la ganó Lucho Herrera. El único de los favoritos que aguantó a Miguel fue Giovannetti. Chiappucci perdió medio minuto y Chioccioli más de tres minutos''.

"Miguel era como parecía, muy sencillo"

''Me puede fallar la memoria, pero no recuerdo que Miguel pasara ningún día de crisis. Siempre estaba tranquilo, administrando bien los tiempos, teniendo en cuenta su gran rendimiento en las contrarreloj», añade el hermano de Miguel.

Indurain siempre vigiló de cerca a Chiappucci, a quien destacó como su rival más peligroso, el más difícil de controlar, y permitió victorias parciales de Giovannetti (etapa 17ª) y Chioccioli (19ª).

Para los anales, la última jornada, en Milán, una crono en la que Indurain trituró a sus rivales. A Chiappucci, que había salido tres minutos antes, le dobló. ''Psicológicamente te dominaba, te enviaba el mensaje de que estaba detrás en todo momento'', declaró el italiano.

''Miguel era como aparecía, muy sencillo. Otros cuando se ponían primeros dormían junto al maillot de líder, pero él lo doblaba y lo dejaba colocadito en la maleta, junto al dorsal, el culote o los guantes. No hubo fiesta especial por el título, hubo cena con las familiares y poco más», señala Pruden.


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