De huir de los talibanes a jugar en Australia: el viaje de la selección de fútbol femenino de Afganistán
08:32
26 Abril 2022

De huir de los talibanes a jugar en Australia: el viaje de la selección de fútbol femenino de Afganistán

Hace ocho meses, el país oceánico ayudó a las internacionales afganas y a sus familias a salir de su país. Este domingo jugaron su primer partido.

No siempre hace falta marcar más goles para ganar. Por primera vez desde que huyeron de los talibanes, jugadoras de la selección de fútbol femenino de Afganistán jugaron un partido en Australia. El resultado de la liga amateur fue un empate sin goles este pasado domingo, pero el encuentro siguió siendo una victoria para estas mujeres. Después de marcharse de Kabul el pasado agosto, están recuperando la normalidad en sus vidas; eso sí, lo hacen lejos de su verdadera casa.

En ese mes, la árbitro australiana Joanna Charaktis estaba encerrada en Melbourne por las restricciones que tenía el país por la Covid-19 en ese momento. Como muchos en todo el mundo, vio en las noticias cómo los talibanes tomaron rápidamente el control de Afganistán. Completamente impotente, quería ayudar de alguna manera. Lo hizo finalmente sacando a este equipo del país gracias a las relaciones que había establecido y al programa que Alex Hawke, ministro de Inmigración, había proyectado.

Gracias a un equipo de esta ciudad del estado de Victoria, ahora existe el Melbourne Victory Afghan Women's Team. El equipo realizó su primera sesión de entrenamiento en febrero y este fin de semana debutó. En lugar de vestir el tradicional azul marino de este club, el equipo usará un uniforme que rinde homenaje a su tierra natal, una camiseta roja de local y una camiseta blanca de visitante con la bandera de Afganistán en la espalda.

El viaje

"Conocí a una chica en mis viajes de fútbol que era de Afganistán, que está muy involucrada en el fútbol allí y recordé que la tenía en Facebook. Le envié un mensaje: Oye, he estado escuchando lo que está pasando en tu país, es realmente horrible, ¿estás bien? Ella respondió y dijo: temo por mi vida, tengo miedo de que los talibanes vengan a buscarme porque juego al fútbol", así relató Charaktis cómo comenzó la odisea de la selección de fútbol femenino afgana.

La selección afgana se creó en 2007, disputó su primer partido internacional oficial en 2010 ante Nepal y ganó su primer partido 2-0 sobre Qatar en 2012. El ascenso de los talibanes y la posterior fuga de las jugadoras han supuesto que no puedan participar en los partidos de clasificación para la Copa Asiática Femenina, la vía para clasificarse para el Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023. Ellas están viviendo su propia experiencia en estas tierras.

Una vía se había abierto mediante la propuesta del ministerio de Inmigración para llevar a 3.000 afganos a Australia. "Mi amiga me envió eso y me preguntó si podía ayudarla con eso. Así que llamé a su oficina, escribí un correo electrónico, lo que sea. No obtuve respuesta", destaca Charaktis. Entonces acudió al arbitraje. Así dio con Moya Dodd, la exjugadora australiana que formó parte de la FIFA y ahora trabaja como abogada. Entre ambas gestionaron la huida.

Se aconsejó a las afganas que huían que escribieran los números de teléfono de los australianos en sus brazos, para que los llamaran si un soldado pedía verificar su identidad. Se enviaron fotos de pasaportes y certificados de nacimiento a sus contactos en el extranjero a través de WhatsApp en caso de que los talibanes destruyeran las copias físicas. Sobre todo, necesitaron apoyo cuando se cerraron las puertas del aeropuerto de Kabul.

Después de casi dos días de espera, su amiga y la selección femenina pudieron pasar al aeropuerto. Dada la gran cantidad de personas, se vieron obligados a dormir en cajas de cartón afuera en la pista, esperando el vuelo a Australia. No estaban vestidos apropiadamente, muchos estaban deshidratados y hambrientos. Pero estaban cada vez más cerca de un lugar seguro. Una vez pudieron salir, comenzaría otra nueva odisea en el país oceánico. 

El nuevo equipo

La amiga de Charaktis fue una de las más de 50 afganas involucradas en el fútbol femenino que luego fueron recluidas en hoteles de cuarentena. Women Onside, una organización sin fines de lucro creada por un grupo de exjugadoras australianas, intervino para cuidarlas en todo este tiempo. A través de recaudar fondos y voluntarios, Asma Mirzae, refugiada afgana en el pasado, dirigió esta red de apoyo que instaló a estas afganas en el país.

Cuatro meses después de todo esto ya hubo un primer conato de regreso al fútbol. La Australian Afghan Football Association organizó en los últimos días de diciembre de 2021 la Afghan National Cup, un torneo con varios equipos que se enfrentaban entre sí entre las entidades de Sydney, Melbourne, Brisbane y Adelaida. Sin nombres en las camisetas para proteger la identidad de las familias que siguen en Afganistán, el deporte volvió a cobrar sentido en sus vidas.

Este fin de semana, después de llevar entrenando desde febrero juntas, disputaron el primer partido de la mano del Melbourne Victory. El partido de la Victoria State League 4 West ate el ETA Buffalo SC fue un empate, e incluso tuvo polémica porque las afganas marcaron un gol que fue anulado por fuera de juego. "Estas jóvenes solo quieren tener la oportunidad de ser tratadas por igual y jugar el juego que aman", explicó su entrenador, Jeff Hopkins. De eso se trata, mientras intentan abstraerse de que su país vive la tiranía talibana.

[Más información: El fútbol femenino hace historia en los estadios, pero la Eurocopa se jugará en la academia del City]

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