De las ovaciones a Mbappé a la doble pesadilla de Messi y Neymar
23:32
9 Marzo 2022

De las ovaciones a Mbappé a la doble pesadilla de Messi y Neymar

Nada tan embustero como ese 71% de victorias del PSG cuando Mauricio Pochettino había prescindido, por voluntad o por fuerza mayor, de la MNM. Si Leo Messi, Neymar y Kylian bappé sólo habían concretado un 50% de triunfos, probablemente era a la espera de noches como la de ayer. Pero aún más mentirosa que algunas estadísticas es la misteriosa esencia del fútbol. Y nada para tumbar todas las certezas como la mística del Bernabéu. Un estadio donde la tripleta destinada a conquistar la Champions se topó de bruces con una terrible realidad.

El ambiente y el desarrollo de la trama resultaron anoche idénticos a lo vivido aquí mismo hace cuatro años, cuando el campeón francés bordó el fútbol durante media hora, antes de caer de bruces ante el gran tirano de Europa. Como un azucarillo se derritió ayer este PSG llamado a grandes empresas. Deshilvanado y roto, cuando la noche sólo pedía algo de oficio. Hubo una especie de hilo invisible entre aquel 14 de febrero de 2018 y este 9 de marzo, ya para siempre en el libro de oro de los 120 años de historia blanca. Dos veces cayó 3-1 el PSG, dos veces a plomo y sin remedio. Fue como un hilo invisible entre aquel gol inicial de Cristiano Ronaldo, un penalti justo antes del descanso, y esta absurda pérdida de Gianluigi Donnarumma que valió el empate para Karim Benzema.

Como entonces, Neymar podrá relatarlo, aunque no encuentre explicación plausible. Y Messi, en otra noche negra, deberá esperar a engordar esos 26 goles en 45 partidos ante el Madrid. Ayer, los dos ex azulgrana se repartieron los odios, dejando pinceladas de lo que algún día fueron. El último intento del argentino, de libre directo, se perdió a un palmo del travesaño. Como la última cabalgada de Mbappé, detenida sin falta a centímetros del área. El gran astro de Bondy había irrumpido con la fuerza de quien no sólo se sabe imparable, sino también el objeto de deseo de todo un estadio. Pero abandonó la hierba con una extraña amargura. La de quien debe de intuir que sólo vistiendo de blanco podrá paladear la gloria de la Champions.

Nada se le puede reprochar a su partido de ayer. Ni a esos 14 goles que suma en sus últimas 14 apariciones en Europa, con cinco asistencias de añadidura. Más flagrante aún fue la sensación de superioridad frente a quien osó ponerse de por medio. Desde luego, nadie le sufrió tanto como Dani Carvajal, a quien nada iba a servir una embestida inicial, pasada por alto por Danny Makkelie. Perfilado desde el carril zurdo, Mbappé penalizaba cualquier error, como ese que iba a abrir el pasillo hacia el 0-1. O esa majestuosa aceleración, ya cumplida la hora de juego, donde el lateral sólo pudo echarle el lazo con una amarilla.

Algo debió de temerse la gente cuando acudió a la banda para prescindir de una prenda interior y quedarse en manga corta. Antes de la media hora volvieron a ovacionarle, simplemente porque echó un balón fuera para que atendieran a un rival. Desde luego, en nada beneficiaba el fragor de la noche al PSG. Superado el sofoco inicial, con una entrada a destiempo de Messi sobre Toni Kroos o la amarilla a Leandro Paredes por sus protestas al árbitro, el equipo de Pochettino se puso en manos de Marco Verratti, que sacaba el balón con un tempo prodigioso. Tan claro lo debió de ver el PSG, con esos dos goles anulados a Mbappé, con Messi y Neymar yendo al paso, camino de los cuartos, que terminó por despertarse en mitad de una pesadilla.


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