De Ramos a 'Deivid': la herencia del ''buen chico'' Alaba y la pesadilla del Barcelona
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12 Enero 2022

De Ramos a 'Deivid': la herencia del ''buen chico'' Alaba y la pesadilla del Barcelona

El central, presente en el 2-8 del Bayern al Barça y en el 7-0 global, se ha ganado al vestuario y al staff en apenas seis meses.

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«¡Eh! ¡Deivid! ¡Eh!». En el Real Madrid, a Deivid le llaman Deivid por respeto al origen anglosajón de su nombre, no por la guasa con la que un amigo podría llamar Deivid a David, su colega español. No es así con Alaba. En el vestuario madridista, Deivid impone. Una infancia austriaca, una década de rectitud alemana y una adaptación sorprendentemente rápida a un nuevo equipo, a una nueva ciudad, a una nueva cultura y a un nuevo idioma. Todos alucinan con Deivid, y Deivid, impertérrito, mantiene la compostura que le ha convertido en uno de los líderes deportivos y espirituales del Madrid. Todo, además, con el '4' del mismísimo Sergio Ramos a la espalda. Casi nada.

Merece la pena describir una de las escenas del entrenamiento de ayer en Riad. Pasados 25 minutos de sesión, Davide Ancelotti, siempre bajo la atenta mirada de su padre, decidió poner fin a un ejercicio y dar paso al siguiente. Ese momento fue aprovechado por la mayoría de futbolistas para acercarse a la banda a beber agua, salvo algunos. Modric y Kroos conversaban en el centro del campo, con Carletto a unos metros. Éste giró su mirada hacia la derecha y vio a Alaba esperando paciente la siguiente orden. El defensa se había ajustado los cordones de las botas y aguardaba de pie, sin apenas moverse del metro cuadrado necesario, en la posición exacta en la que debía iniciar el ejercicio. Ancelotti le hizo un pequeño gesto con el brazo y Deivid asintió con decisión.

Su primera Supercopa de España y la posibilidad de su primer título como jugador del Madrid centran todos los esfuerzos de uno de los mejores centrales de la Liga. No existe nada más. «El Real Madrid simplemente representa el éxito», reconoció hace unos días en una entrevista al medio alemán SZ. Eso buscaba cuando dejó al Bayern en Múnich e hizo las maletas hacia Madrid en una negociación que se gestó durante meses, siempre con la sombra de Ramos sobre la mesa. Una sombra muy alargada.

La sombra de Ramos

Hace justo un año, el central andaluz forzó su rodilla izquierda para jugar las semifinales de la Supercopa ante el Athletic Club. Fue consciente de los dolores durante el calentamiento previo al pitido inicial, pero decidió, y lo hizo también el cuerpo técnico de Zidane, infiltrarse para tratar de conquistar el torneo. El Madrid perdió contra el conjunto vasco y Ramos sólo volvió a disputar cuatro partidos hasta final de la temporada. Ante el Elche en Liga, con España frente a Grecia y Kosovo, los tres en marzo, y la vuelta de las semifinales de Champions contra el Chelsea. Cuatro duelos escasos en los que no pudo demostrar a las altas esferas del Bernabéu que su físico se había recuperado para la elite.

Las dudas crecieron y los fantasmas volaron. Si en la negociación para el fichaje de Alaba estaba siempre la sombra de Ramos, en las conversaciones para la renovación del capitán siempre sobrevolaba el acuerdo con el austriaco, cerrado en el mes de enero, precisamente en las fechas en las que se lesionó el de Camas.

Consejos y apoyo a Vinicius y Jovic

El 17 de junio, el Madrid organizó un acto para despedir a Ramos. El 21 de julio, hizo lo mismo para anunciar a Alaba con el '4' a la espalda. «Sé lo que significa», confesó el jugador ese día. Una frase que podría estar vacía pero que con los meses se ha demostrado toda una realidad. Alaba impone a algunos como lo haría un padre, pero también es el primero en aconsejar y elogiar. Así lo hace con los jóvenes. Bromea con Camavinga antes y después de los partidos de la misma manera que le da órdenes durante el mismo, es de los primeros en acudir a celebrar los goles de aquellos que más lo necesitan, como Vinicius o Jovic en su momento, y es uno de los grandes culpables de la enorme regularidad de Militao. «Esa pareja está saliendo muy bien para nosotros», comentaba ayer Ancelotti, que reconocía no haber tenido dudas con el ex del Bayern: «Ninguna, porque sé el tipo de profesional que es y la calidad que tiene».

En la misma línea se mostró Toni Kroos, que lo resumía todo en «es un buen chico», algo primordial en un vestuario que ha dejado a un lado las jerarquías. «Parece que lleva muchos años aquí», añadió. Precisamente, Múnich es pasado para Kroos, Ancelotti y Alaba, una ciudad que provoca muchas pesadillas en el rival de esta noche en Riad, el Barcelona.

Los azulgrana se han enfrentado en cinco ocasiones al Bayern de Alaba y sólo han ganado en una ocasión, justo cuando no estaba el austríaco en la alineación: 3-0 en la ida de las semifinales de Champions de 2015, cuando Pep Guardiola dirigía a los del Allianz Arena. Alaba fue titular en el 7-0 global de las semis de 2013 y en el histórico 2-8 de los cuartos de 2020. Además, ya salió vencedor, de blanco, del último clásico del Camp Nou: 1-2. Hoy, nueva cita para Deivid.


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