De Wimbledon a Wembley: Un domingo londinense
23:10
10 Julio 2021

De Wimbledon a Wembley: Un domingo londinense

La 'City' acapara el interés con las finales de fútbol y tenis este domingo.

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Seis meses después de la culminación del Brexit, Londres reivindica su condición de capital de Europa. Una sensación de delirio colectivo, muy superior a la que provocó la salida de la UE, se ha instalado en el corazón de esta Inglaterra que no rugía en la final de un torneo internacional desde hacia 55 años, cuando ganaron el Mundial a la República Federal de Alemania y los Kinks rivalizaban con los Beatles en las listas de éxitos.

Ed Sheran pone ahora el contrapunto musical en las gradas, aunque en Wembley la banda sonora la volverá a poner el Sweet Caroline de Neil Diamond, cantada a coro por Gareth Southgate y sus secuaces tras ganar en semifinales a Dinarmarca.

La borrachera que acompañó al triunfo (más de nueve millones de pintas servidas en una sola noche) ha diluido todos los complejos del pasado y todos los temores del presente en una Inglaterra dispuesta a tirar la casa por la ventana para conquistar la corona europea.

Las pintadas de Bring it home! o It's coming home!, tanto da, aparecen en cada esquina como presagio o reafirmación de lo que ocurrirá hoy, con el permiso de una Italia que ya puede ir preparando su catenaccio frente a la encerrona que les tienen preparada en Wembley, con más 66.000 espectadores dispuestos a dar el do pecho final para que la Eurocopa de quede en casa.

Las alertas sanitarias son a estas alturas un pie de página frente a los titulares triunfalistas de "Inglaterra hace historia". Las infecciones diarias de Covid superan las 30.000, se duplican cada cinco días y llegarán pronto a las 100.000, según estimaciones del Gobierno. Sin esperar al Día de la Libertad (19 de julio) los ingleses se han quitado la máscara y se han pintado las caras con la cruz de San Jorge.

La despreocupación exhibida en los últimos días en Wembley y en los abarrotados alrededores del estadio es tan solo comparable con la alegría con la que Boris Johnson ha anticipado el fin de las restricciones, entonando a su manera el It's now or never de Elvis Presley.

Ahora o nunca, la atención que por estas fechas suele acaparar Wimbledon ha quedado diluida ante el fragor de Wembley. Londres es también este fin de semana la capital tenística, aunque nada volverá a ser lo mismo tras el pinchazo de Federer ante Hurkacz y la ausencia de Nadal.

Los ingleses soñaron con la eterna redención de Andy Murray, y poco después encumbraron prematuramente a su gran promesa femenina, Emma Raducanu, pero todo quedó en agua de borrajas bajo los nubarrones estivales de este Londres sediento de sol y gol.

Miles de seguidores se aprestan a ver la final del domingo en las pantallas gigantes instaladas en las zonas de fans como la de Trafalgar Square, donde se bailó el miércoles hasta altas horas de la madrugada en un multitudinario after hours que la policía se vio incapaz de parar. Allí estuvo y allí volverá a estar el domingo Joe Miller, 23 años, a no ser que consiga una entrada de última hora para Wembley: "Esto solo ocurre una vez en la vida. Llevamos demasiado tiempo escuchando a los pesimistas, y lo que necesitamos ahora es una poderosa razón para celebrar".

¿Mascarillas? ¿Distanciamiento social? "En el fondo, estamos deseando que todo esto pase a la historia, y qué mejor manera de hacerlo que adelantar el Día de la Libertad al Día de la Victoria".

En Escocia, más cautos, las mascarilllas seguirán siendo obligatorias en el transporte público y en las tiendas. En Edimburgo y Glasgow, los escoceses acudirán a los pubs con el corazón partido: unos dispuestos a animar al auld enememy y otros fieles a la consigna de apoyar "a cualquiera menos Inglaterra". O sea, Italia.

Para Francesco Ragni, director del portal Londra Italia, el partido del domingo será algo así como la última oportunidad de los azurri para un desquite continental: "El Brexit no se va a ir y sigue siendo un trago amargo para los europeos en este país, que apoyarán definitivamente a Italia precisamente por eso".


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