Dios salve al balón: las claves del crecimiento de Inglaterra
13:12
9 Julio 2021

Dios salve al balón: las claves del crecimiento de Inglaterra

La explosión en categorías inferiores, la dirección templada de Southgate, la seguridad defensiva y la aparición de Kane en el momento oportuno

Crónica Inglaterra se mete en la final entre la historia y el sonrojo Protagonista El 'factor Sterling' más allá de la polémica arbitral

Inglaterra es redonda, como un balón. Una selección de fútbol compacta, sin fisuras, bien dirigida por un gentleman, excelentemente defendida, con muchos y versátiles atacantes, y una estrella 'in love'. Un país que esconde sus aristas, reunido en torno al sueño de quienes inventaron este deporte pero apenas han reinado. Ahora pueden hacerlo. God saves the ball, Dios salve al balón, no sólo a la reina, porque el rey de sus sueños es, hoy, redondo.

La clasificación de los pross para la final ha provocado un estallido en el país que no ha pasado desapercibido para el premierBoris Johnson: "Southgate y el equipo son el orgullo del país. Traed el título casa". Más que traedlo, sería más correcto decir "dejadlo en casa", ya que Inglaterra volverá a jugar la final, el domingo (21.00 h.-Telecinco) frente a Italia, en Wembley. De los siete partidos que va a disputar en la Eurocopa, siete los habrá jugado en su templo, una ventaja clara en un torneo extraño por el diseño y las circunstancias de la pandemia. El dudoso penalti sobre Sterling que le llevó a la final fue señalado en una verdadera caldera de emociones por el colegiado Danny Makkelie. La atmósfera siempre juega.

La Euro coral fue pensada ocho años atrás por Michel Platini, ex presidente de la UEFA, como un homenaje al proyecto de construcción europea. Paradójicamente, se celebra cumplido el Brexit y con un euroescéptico en el 10 de Downing Street. El mundo es más inescrutable como el fútbol. El sí al Brexit en el referéndum se produjo, precisamente, durante la disputa de la última Eurocopa, en Francia, el 23 de junio de 2016. Cuatro días después, Inglaterra era eliminada en octavos por Islandia (1-2). El único gol de los pross fue de un Wayne Rooney en declive, metáfora de una selección autodestructiva en el pasado.

Cinco años después, Harry Kane significa lo contrario y Gareth Southgate es un seleccionador modélico que no da pasto a los tabloides. De las 'WaGs', mujeres o novias de los futbolistas, poco o nada sabemos. Inglaterra ha cumplido en ese tiempo el proceso de una difícil salida de la Unión Europea, pero su fútbol, en cambio, ha sabido importar lo mejor del juego del continente, sea en personajes, técnicos o jugadores, y en know how para dominar la era posterior a la del duopolio Messi-Cristiano. Southgate es uno de sus beneficiarios, que señala la influencia que ha tenido la llegada de Pep Guardiola a la Premier.

La batuta de Southgate

Se trata de un seleccionador atípico en Inglaterra, lejos de los escándalos que perseguían a Bobby Robson, las extravagancias del 'entrenador-playboy' Sven-Goran Eriksson, primer extranjero en dirigir a los ingleses, o las obsesiones de Fabio Capello. Ex defensa del Middlesbrough, no de un grande de la Premier, su carrera estuvo marcada por el fallo de un penalti en la tanda de semifinales contra Alemania, en la Eurocopa que Inglaterra organizó en 1996. Ese error impidió la final a la que ahora ha llevado al equipo nacional en otro rol. La hazaña tiene, pues, un valor redentor.

Forjado en la estructura técnica de la Football Association (FA), Southgate, de 50 años, tuvo un paso por la selección sub'21, experiencia que el técnico considera fundamental, aunque anterior a la explosión de talentos precoces que ahora ha reunido en el equipo. Fue en 2017 cuando Inglaterra ganó el Mundial y disputó la final del Europeo sub'17, ambas ante España. Jadon Sancho y Foden formaban parte de aquel equipo. Se impuso, asimismo, en el Europeo sub'19, liderada por Mount y Sterling. Venció ese mismo año en el Mundial sub'20 y fue tercera en el sub'21. La nueva generación, mucho más versátil en los perfiles, es producto de la evolución del trabajo en los clubes, pero también de las apuestas por la formación de la propia FA. Una de ellas es Saint George's Park, una espléndida ciudad deportiva.

Southgate, de hecho, era un técnico de perfil bajo de la FA que se hizo cargo de la selección de forma interina tras el fracaso de la Euro 2016, a la espera de nombrar a un titular en el cargo. Los primeros resultados le concedieron una oportunidad. La clasificación para el Mundial de Rusia, en 2018, lo consolidó, con un cambio radical en el juego. Alcanzó las semifinales, en las que cayó ante Croacia en la prórroga, y dejó el sello en su forma de dirigir, impecable con su chaleco.

VARIEDAD DE RECURSOS OFENSIVOS

La Eurocopa significa la maduración de su proyecto, especialmente por la estabilidad y seguridad del equipo, dado que en ataque tiene excedente. De hecho, en los inicios del torneo se le había reprochado que no utilizara más argumentos ofensivos y que optara por un doble pivote de contención como el formado por Rice y Calvin Phillips, una de las nuevas incorporaciones, procedente del Leeds de Marcelo Bielsa. Su trabajo, sin embargo, ha sido enorme, sin despreciar su proyección ofensiva, como demostró en la primera fase. Pero la pareja clave en la faceta defensiva ha sido la formada por Maguire y Stones, dos centrales poderosos en las dos áreas. El protagonismo del primero ha sido colosal. Inglaterra sólo ha encajado un gol en todo el torneo, y a balón parado, ya en la semifinal contra Dinamarca.

En ataque, ha combinado el desborde de Sterling, fijo y decisivo desde el inicio, con la eclosión de Kane, un nueve que es mucho más que remate y gol. Cada movimiento suyo es un seísmo. El catálogo de cromos ofensivos resulta obsceno (Foden, Mount, Grealish, Sancho...), pero no caben todos.

Este éxito, aún por coronar, está en paralelo al de los clubes, un campeón de la Champions (Chelsea) y tres finalistas de los dos torneos europeos. Inglaterra manda en el campo de fútbol y lo defiende fuera, como demostró con las manifestaciones de hinchas que reventaron la Superliga. Los dueños del Big Six no aguantaron. Esos mismos aficionados podrán beber en los pubs una hora más el domingo, pese al avance de la cepa Delta del Covid, y, si se vacunan, ganar las dos entradas para Wembley que sortea el alcalde de Londres, Sadiq Khan. El balón no tiene, hoy, negacionistas en Inglaterra.


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