Dolores Delgado, el más dañino de los atropellos institucionales de Sánchez
13:24
20 Julio 2022

Dolores Delgado, el más dañino de los atropellos institucionales de Sánchez

Su nombramiento, polémico como el del CIS, deterioró la reputación democrática del país

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Mucho se le ha reprochado a Pedro Sánchez su intento por introducir los tentáculos del Ejecutivo en los organismos y en los otros dos poderes del Estado para suplir su minoría gubernamental e imponer sus decisiones. Desde el CIS al INE pasando por el ninguneo y el control manipulado del Parlamento, múltiples han sido las quejas por su heterodoxo sentido de la institucionalidad, pero ninguna de la trascendencia, incluso sobrepasando los límites nacionales, como la pretensión de colonizar la Justicia. Una labor en la que figura ya como último icono la hasta ayer fiscal general del Estado, Dolores Delgado.

«Lola», para los amigos y para el ex comisario Villarejo, cambió sin solución de continuidad la cartera de Justicia por la de máxima autoridad en el Ministerio Público. Sánchez lo decidió sin rubor. «¿La Fiscalía de quién depende?», se había preguntado el presidente meses antes y él mismo se respondió: «Pues eso», del Gobierno. Dicho y hecho.

Poco importaba que la carrera, cuyo cometido es ejercer la acción de la justicia «en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la Ley (...), así como velar por la independencia de los Tribunales y procurar ante éstos la satisfacción del interés social», quedara en manos ideológicamente marcadas y a disposición del interés del Gobierno. Así ha permanecido durante dos años y medio, un periodo durante el cual Delgado no sólo no ha logrado desprenderse de la etiqueta progubernamental sino que, con sus decisiones y nombramientos, no ha hecho sino cosérsela a la solapa con pespunte reforzado.

Tanto ha sido así, que su nombramiento incluso suscitó el escándalo de las instituciones europeas. El último pronunciamiento de Bruselas, el pasado día 13, sobre la calidad de la democracia y el estado de Derecho en España, era meridiano. La Comisión Europea reclamaba el fortalecimiento de la Fiscalía General separando el mandato de su más alto representante de la órbita gubernamental para cumplir así con el estándar de la UE.

El caso de Delgado es un ejemplo palmario de la pretensión del Gobierno por violentar el principio de la separación de poderes le veta. El Legislativo también ha sido blanco de la Moncloa en su objetivo de barrer cualquier obstáculo en el camino del presidente.

Desde el abuso del decreto ley como vía cómoda para sortear la labor de debate y enmienda del Parlamento, hasta el sometimiento de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, a las órdenes de Sánchez para cambiar, a conveniencia de su urgencia política, las mayorías necesarias para la elección de los miembros de la Comisión de Secretos Oficiales. Las maniobras, resquicios y triquiñuelas se han sucedido demediando la labor constitucional del Parlamento.

El desafío al ordenamiento institucional ha traspasado muchos límites desde la primera decisión de Sánchez de situar al frente del CIS a uno de los miembros de su Ejecutiva. José Félix Tezanos, sociólogo con carné del partido, ha manchado con su cocina sesgada las encuestas pagadas con el dinero de todos y el prestigio del organismo demoscópico público. El asalto al CIS fue la primera intentona. Sánchez se impuso y desde entonces el plan colonizador no ha dejado de avanzar.


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