El año en que los cines se asomaron al abismo
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26 Diciembre 2021

El año en que los cines se asomaron al abismo

Las salas de cine pensaban que en 2021 llegaría la normalidad, no fue así. Las sucesivas olas, la falta de estrenos y los cambios en el consumo las han puesto sobre las cuerdas.

La cultura en 2021 volvió a estar marcada por la covid. Todos pensaban que cuando pasara aquel fatídico 2020 todo volvería a la tan añorada normalidad. La vacuna llegaba y los espectáculos culturales miraban con optimismo el nuevo curso, pero la recuperación tardó en llegar. Tanto que la situación fue incluso más dramática que el año anterior. Uno de los sectores más afectados por esta situación ha sido el de la exhibición cinematográfica, es decir, las salas tradicionales.

Mientras que la industria ha tenido un 2021 próspero, en el que se ha vuelto a rodar, y en el que se han levantado producciones importantes. Las películas se siguen haciendo, la diferencia es que ya no está tan claro que se vayan a ver en una sala de cine, a oscuras, y rodeado de 200 personas. Los datos indican que, realmente, en 2021 la recaudación ha sido casi tan paupérrima como en 2020. Si aquel año por estas fechas se habían recaudado 152,7 millones de euros, en 2021 sólo se ha subido hasta los 170,4 millones (según los datos recopilados por la web especializada Taquilla España). Es decir, que a pesar de tener los cines abiertos sólo se ha aumentado la recaudación un 14,7%. Por supuesto esa cifra está muy lejos de los 496 millones de euros de 2019. La normalidad está todavía a años luz.

Para analizar estos datos hay que tener en cuenta varios factores. El primero a tener en cuenta es que las salas de cine dependen de los grandes estrenos que arrastren a la gente. Películas potentes, con gran promoción que se conviertan en un evento que nadie puede perderse. Las majors no han estrenado sus grandes buques hasta julio. A pesar de que los cines abrieron en cuanto pudieron no tuvieron grandes estrenos con los que convencer. Fue Fast and Furious 9 la primera que demostró que sí que había un público que quería volver a las salas. Pero hasta aquel 2 de julio las recaudaciones fueron desastrosas.

Las salas de Cinesa Zaratán, las más grandes de Valladolid, cerraron en 2021.

Las salas de Cinesa Zaratán, las más grandes de Valladolid, cerraron en 2021. CC Equinoccio

Las consecutivas olas, las restricciones, los diferentes horarios de toques de queda y las normativas en cada comunidad hicieron que sólo se estrenaran películas pequeñas. Por supuesto los grandes blockbusters de EEUU ni se lo planteaban, pero tampoco ofertas españolas. Los grandes títulos o iban directamente a las plataformas o se iban acumulando. Los cines han pasado más de medio año con pocas sesiones, casi ninguna película y en muchas ocasiones sin poder vender palomitas, lo que supone su gran fuente de ingresos reales.

Cuando regresó algo parecido a la normalidad, los cines se dieron cuenta de algo que asusta más que una nueva ola. El modelo de consumo había cambiado. El público cinéfilo y adulto que convirtió en 2019 a títulos como Parásitos en taquillazos ha abandonado las salas. Las plataformas, la nueva realidad, el miedo a meterse en espacios cerrados… todo ello ha creado una tormenta perfecta que ha provocado que haya un porcentaje muy amplio de público que no ha regresado.

Esto hace que sólo sea un tipo de películas muy concreto el que está funcionando en salas. Los grandes taquillazos. Si uno observa los datos de recaudación de cada fin de semana ve que incluso cuando se han vuelto a cifras decentes, todas vienen provocadas por el éxito de un título o dos como mucho. Las recaudaciones totales de todo el fin de semana sólo han pasado de los 6 millones de euros en una semana. Lo que antes recaudaba una sola película en un fin de semana gordo ahora lo suman los 25 mejores estrenos. Las películas para adultos no han logrado ningún taquillazo, y el sector al que se señaló durante la pandemia, los adolescentes, son los que han convertido en fenómenos de taquilla a títulos como Venom o Spider-Man.

Cate Blanchett con su mascarilla en una sala a mitad de aforo.

Cate Blanchett con su mascarilla en una sala a mitad de aforo. GTRES

Muchas salas han anunciado su cierre definitivo, otras han permanecido cerradas hasta verano, y todo ello provocando una situación económica frágil y en ocasiones insostenible. Los míticos cines Paz de la Calle Fuencarral en Madrid estuvieron al borde del abismo y ahora intentan volver a convencer a lo que era un público fiel, principalmente adulto y femenino. En 2020 el cierre obligatorio fue una tragedia, pero en 2021 abrir y realizar un gasto de personal, electricidad, mantenimiento sin que los resultados acompañen puede ser incluso peor. El Ministerio de Cultura volvió a aprobar otra ayuda de más de 10 millones de euros, lejos de los 40 millones que Fernando Évole, vicepresidente de la federación de exhibidores y country manager de Cine Yelmo, contaba a finales de 2020 en este periódico que serían necesarios para sanear una industria tocada de muerte.

La situación parece que no cambia del todo. A pocos días de que acabe el año, las salas se despiden de 2021 con una noticia positiva, el estreno de Spider-Man el jueves 16 de diciembre se saldó con el mejor jueves desde 2019 con más de 330.000 espectadores. Un dato mastodóntico. El problema llega cuando vas al detalle y descubres que la película de Marvel y Sony sumó casi el 90% de todos esos espectadores. Los cines se ven abocados a un cambio de modelo en los que las salas parecen destinadas a acoger películas evento mientras el resto de títulos serán sólo para una cinefilia que no quiera abandonar su liturgia.

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