El asesino del juez Falcone, en libertad tras cumplir 25 años de cárcel
14:48
1 Junio 2021

El asesino del juez Falcone, en libertad tras cumplir 25 años de cárcel

El mafioso Giovanni Brusca vio reducida su sentencia a cadena perpetua por colaborar con la Justicia.

El final de la condena llegó puntual, lento pero inexorable: treinta años de prisión, que con la excarcelación anticipada que se aplica a todos los presos - 45 días de descuento por cada seis meses de estancia en la celda, el único beneficio que también se otorga a los mafiosos - se quedan en veinticinco . Y así Giovanni Brusca, el hombre en el corazón del "capo" de la Cosa Nostra Salvatore "Totó" Riina, el pirómano que detonó la bomba de Capaci, detenido en 1996, fue liberado el lunes de la prisión romana de Rebibbia. Libre, aunque con algunas limitaciones residuales y siempre bajo protección, inscrito a título completo en el programa para de los arrepentidos.

Fue la colaboración con la Justicia lo que permitió que el ejecutor de la masacre de Capaci, el asesino de Giovanni Falcone, Francesca Morvillo y los tres agentes de escolta no muriera en la cárcel como los demás jefes de la Cosa Nostra que planearon esa y otras masacres así como cientos de homicidios. Los crímenes cometidos por Brusca ni siquiera pudieron contabilizarse, por lo numerosos que eran. Pero gracias a la decisión de confesar, denunciar y hacer condenar a los demás mafiosos, jefes, sub-jefes y secuaces, evitó la cadena perpetua. Treinta años es mucho tiempo, pero todo termina llegando y ahora ese plazo ha llegado a su fin.

El líder de la Liga, Matteo Salvini ha asegurado: "No es la justicia que se merece Italia", mientras Maria Falcone, la hermana del juez Giovanni, ha comentado: "Humanamente es una noticia que me duele, pero esta es la ley, una ley que mi hermano quería, por eso hay que respetarlo". Brusca es el último arrepentido de la masacre en salir de la cárcel; los que le ayudaron a hacer volar por los aires la autopista Palermo-Punta Raisi y que también escogieron el camino de la colaboración están libres desde hace algún tiempo: Gioacchino La Barbera, Santino Di Matteo y alguno más.

Di Matteo fue el primero en confesar, en el otoño del 93; en venganza la mafia secuestró a su hijo Giuseppe de apenas doce años, lo mantuvieron secuestrado durante más de dos años y después lo mataron y lo disolvieron en ácido. Todo ello, por orden de Giovanni Brusca. Era principios del 96 y al asesino también llamado "'u verru" (el cerdo, en siciliano) le quedaban solo unos meses de libertad. Fue capturado el 20 de mayo de ese año, en la provincia de Agrigento, después de algunos intentos fallidos en los que los investigadores se quedaron solo con las camisas de diseño que tanto le gustaba lucir a Brusca y que dejaba abandonadas en su huida. Aquella vez, sin embargo, dieron en el blanco, y el patrón de la mafia, que aún no cumplía los treinta años (nació el 20 de febrero de 1957) fue detenido junto a su hermano Enzo, otro trabajador de la Corleonesi, otro arrepentido que ha quedado libre.

La colaboración de Giovanni Brusca -hijo del capo Bernardo, condenado a prisión en un juicio instruido por Falcone y Paolo Borsellino- comenzó con un intento de despiste. Habló de pactos por debajo de la mesa, trató de desvelar contactos ambiguos con el Estado y trató de apuntar al ex presidente de la Antimafia Luciano Violante; todo eran mentiras orquestadas para socavar las instituciones.

La masacre de Capaci

Tras el fracaso de esa estrategia, Brusca decidió colaborar y reveló muchos detalles de la estrategia de Totò Riina, primero para dominar la Cosa Nostra y luego para atacar al Estado. Brusca era uno de sus brazos operativos; si no el más fiel, uno de los más efectivos.

Cuando en 1992 el cacique de Corleone decidió acabar los pactos con políticos por los que se sentía traicionado y avivar de nuevo el terrorismo mafioso para acabar con sus enemigos históricos, Falcone y Borsellino, Brusca fue el encargado de llevarlo a cabo. Otros asesinos que habían sido enviados a Roma para localizar al juez antimafia (que se había trasladado al Ministerio de Justicia= no cumplieron su misión. Fue en ese momento cuando Riina encargó a Brusca el asesinato que tuvo lugar el 23 de mayo de 1992, con la explosión en la autopista. También entonces según confesaría más tarde un arrepentido Brusa, "su tío Totò" le ordenó matar al demócrata cristiano Calogero Mannino aunque inmediatamente después le pidió que esperara; había otra víctima a la que dar prioridad: el también juez anti famia Paolo Borsellino.

Con sus declaraciones Brusca dio pie a que se investigaran las relaciones entre la mafia y el Estado y habló del "papello" (nota, en siciliano), el acuerdo entre elementos de la Cosa nostra y funcionarios públicos. Siempre cuestionado pero siempre considerado sustancialmente fiable, Brusca había disfrutado durante algún tiempo de permisos penitenciarios, a veces suspendidos cuando se aprovechaba de ellos para violar algunas reglas, pero luego siempre restablecidos. Varias veces solicitó arresto domiciliario, que fue denegado por los jueces. Hasta el final de la sentencia, que llegó el lunes.


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