El Atlético despierta en Villarreal con una buena dosis de sufrimiento
23:26
28 Febrero 2021

El Atlético despierta en Villarreal con una buena dosis de sufrimiento

Los rojiblancos cortan una racha de tres partidos sin ganar (dos en Liga) y vuelven a dejar la puerta a cero tras ocho duelos sin hacerlo. Joao Félix remató la faena y dejó un polémico gesto.

Directo. Narración y estadísticas

Tras unos cuantos días dormido, el Atlético despertó. Eso sí, tuvo que afilar las uñas y el espíritu en Villarreal, un tapete siempre incómodo. Allí volvió marcar Joao Félix, que se desprendió de la rabia acumulada con un zapatazo y un polémico gesto (mandando callar a alguien) cuyos detalles sólo él sabe. Allí volvió a dejar su puerta a cero Oblak, acabando con una racha de ocho partidos, insólita para Simeone. Allí le salió cara la moneda del VAR y recuperó sensaciones de cara al derbi, donde aterrizará al frente de la general. El líder no está incómodo en el sufrimiento.

Porque hay pocas cosas más terapéuticas que un golpe de justicia del VAR. Bueno, sí, un par de ellos. El Atlético se encontró el primero en el Estadio de la Cerámica, tras casi media hora de brega táctica con el Villarreal de Emery que, sancionado, observaba cada mínimo detalle desde la grada. Lemar, de vuelta al lugar que nunca debe abandonar (igual que Llorente), detectó con su radar a Savic, en la estudiada ejecución de un saque de esquina. El francés desenfundó su zurda y se la puso en la cabeza al central, que batalló contra sus rivales hasta que el balón traspasó el desfiladero que Asenjo defendía. En realidad, acabó siendo Pedraza el autor involuntario. Sin embargo, durante un puñado de minutos, después de ser anulado el tanto por el juez de línea, la tecnología acabó dando la razón, al fin, a los rojiblancos. Segundos eternos en los que a Simeone se le salía el corazón del pecho. El Atlético no marcó hasta que el VAR no dio permiso.

Y ocurrió también que, al filo del descanso, el Atlético volvió a encontrarse en otra encrucijada. Ésta, bien lejos del área, casi en el centro del campo. Allí trató de sortear Lemar (1,71 metros) a Capoue (1,89). Y en esas, el brazo del rojiblanco acabó conectando con la mandíbula del centrocampista amarillo. La acción parecía haber quedado en un lance más, pero a cientos de kilómetros alertaron que algo había pasado. De nuevo le tocó a De Burgos Bengoetxea acercarse a revisar la jugada y a Simeone, cruzar los dedos para que no le reventase el pecho de la tensión. El asunto acabó solucionándose con una tarjeta amarilla, pero la tensión en color rojo recorrió el pensamiento del líder de la Liga. Tras algún que otro despecho reciente, como en el último episodio ante el Levante, el Atlético se marchaba al vestuario conforme. Y eso, en asuntos de tecnología, es mucho.

Entre esas dos acciones, los dos equipos se empeñaron en discutir de quién era el balón. Cada uno, a su manera. Simeone regresó durante media parte a los cuatro defensas para responder al avispero amarillo. Y enfrente, el Villarreal se encomendaba a la pausa de Parejo y los chispazos de Trigueros, mientras el supersónico Chukwueze ponía en apuros a Hermoso por la banda derecha. El nigeriano fue un tremendo dolor de cabeza para la zaga rojiblanca, porque a Saúl le tocaría lidiar con él en el segundo acto, marcado por una prematura cartulina amarilla. Se adelantó el Atlético, sí, pero bien pudo haberle dado réplica su adversario. Concretamente Gerard Moreno, que miró a los ojos de Jan Oblak y acabó muriendo sobre la misma línea. Todos trataban de amasar el balón, pero nadie, hasta que lo hizo Savic, con la colaboración de Pedraza, se decidió a sacar el látigo.

El gesto de Joao Félix

Simeone se agarró a su propio mantra y se olvidó del inminente derbi. El partido a partido, ya se sabe. Por eso Luis Suárez, a quien su amigo Messi ha dejado atrás (por ahora) en el pichichi, permaneció en la batalla. No es sólo su puntería, pese a que acumula ya cuatro partidos sin ver puerta, sino el nerviosismo que despierta su sombra en la defensa rival. Le ocurrió al espigado Pau Torres, cuyo único despiste, ante el empeño de Correa, desembocó en el relámpago del delantero charrúa. Un zapatazo seco que escupieron los guantes de Asenjo. Suárez siempre está ahí, aunque a veces no lo parezca. Aguantó 75 minutos y estará en el derbi.

Para entonces, Lemar, con molestias, había dejado su lugar a Joao Félix y el Atlético recuperó el dibujo de cinco atrás sobre el que ha levantado el castillo desde el que observa al resto del mapa. Los rojiblancos nunca llegaron a sentirse tranquilos, porque el Villarreal, con el zumbido de Gerard, fue un incordio para Oblak.

De entre tanto agobio, acostado en su área, volvió a despertar Felipe, que llevaba meses en paradero desconocido. Y, también, Joao Félix, que anestesió el partido con un zapatazo cruzado y un gesto de liberación. Así fue cómo el líder, nadando entre el sufrimiento, acabó despertando.


Etiquetas:  #El #Atlético #despierta #en #Villarreal #con #una #buena #dosis #de #sufrimiento

COMENTARIOS