El Atlético muere con honor en el Metropolitano
11:38
14 Abril 2022

El Atlético muere con honor en el Metropolitano

El conjunto rojiblanco fue superior al Manchester City durante la segunda parte, pero no logró marcar. Felipe fue expulsado en el ocaso, tras desenlace bronco donde Correa pudo forzar la prórroga. El conjunto de Guardiola se medirá al Real Madrid en semifinales (26 de abril y 4 de mayo).

Narración y estadística Así vivimos el partido Postpartido Los intencionados aplausos de Simeone y el dardo a Guardiola: "No somos tan tontos aunque no tengamos tanto léxico" Polémica Una grave trifulca en el túnel de vestuarios del Wanda obliga a intervenir a la policía M. City La noche en la que Guardiola no fue Guardiola y el recurso de las pérdidas de tiempo La cláusula ¿Quién es el cobarde?, por Iñako Díaz-Guerra

Si hay que morir, siempre mejor hacerlo con honor. El Atlético trató de burlar el cadalso arrugando a un Manchester City que, durante buena parte de la eliminatoria, pareció de otra galaxia. Los rojiblancos tardaron en descubrir que, en realidad, su rival era de carne y hueso. Y aunque le faltó puntería, la grada acabó rugiendo por lo que acaba de vivir. Su vida se agotó, tras un desenlace bronco, tras una tángana que dejó a los locales sin Felipe en un ardoroso tiempo añadido, en ese último disparo de Correa, que pareció destinado a dibujar una prórroga. El Atlético cayó eliminado, pero su honor quedó intacto. [Narración y estadísticas: 0-0]

Quedaban poco más de 10 minutos para el inicio del choque y Joao Félix y Koke seguían disparando sobre la portería del fondo sur. Apuraban aún con la camiseta de entrenamiento puesta. Afinar la puntería, obviamente, formaba parte del plan para encontrarle alguna cosquilla al Manchester City, como finalmente haría en el segundo acto. Para hacer posible ese sueño de estar en semifinales, que pareció una quimera sobre el césped del Etihad, la semana pasada. Fue el capitán rojiblanco quien dejó ver unas cuantas veces, no muy lejos del portugués, toda vez que a Griezmann le aguardaba un primer tramo de la noche de duro trabajo junto al costado derecho.


El Atlético, como no podía ser de otra manera, arrancó con un espíritu y unas intenciones bien distintas a las del primer asalto. Otra cosa bien distinta era lograr adentrarse con peligro en el área de Ederson. La presencia de Lemar en el centro del campo, con más colmillo y precisión que en las últimas semanas, facilitó algún amago rojiblanco. Pero el City apenas se inquietó en toda el primer acto. Pasada la media hora, Kondogbia probaba fortuna desde lejos. Habían transcurrido 125 minutos de eliminatoria para asistir al primer lanzamiento a puerta del conjunto de Simeone. El disparo, mordido, quedó más para la estadística que para otra cosa.

Oblak y Savic se encaran con varios jugadores del City.Oblak y Savic se encaran con varios jugadores del City.EFE

Porque a menudo la vida no te deja otra opción que olvidarte de los miedos. De guardar en un cajón bajo llave todo temor y precaución. El Atlético tardó un rato, pero acabó haciéndolo. Tampoco se quiso volver loco, conociendo como se las gastan a campo abierto los chicos de Guardiola. Todos habían visto por televisión el intercambio de relámpagos del domingo ante el Liverpool. Por eso a nadie le sorprendió que la primera gran ocasión de la noche, entre los muros de un Metropolitano estremecedor, vestido un poco de esa mística que gastaba el viejo Vicente Calderón, la disfrutara el conjunto británico. Mahrez se sacó de la chistera un envío a la espalda de Lodi que sólo él vio y Walker, vertiginoso y amenazante, teledirigió la bola al corazón del área. Si no desembocó en gol el asunto fue porque Gündogan se encontró con el poste y Felipe, tan atinado en esa ocasión, como pasado de revoluciones en otra, apagó el fuego con el pecho. El defensa brasileño se la había en un salto con Foden, que acabó con la cabeza del venenoso futbolista inglés aparatosamente vendada.

Caminó hacia el vestuario el Atlético a una distancia considerable de algo parecido a una remontada. El juego del City arrancaba de las botas de su guardameta Ederson, para adueñarse del balón, como de costumbre, hilvanando una tela de araña difícil de descifrar. Joao Félix persiguió sombras arriba en solitario durante ese primer tramo.

Volcados

Pero arrancó el segundo acto con Griezmann amaneciendo como una bala por la banda y adentrándose en el área del City. Laporte sofocó la revuelta. El Atlético, reconfigurado a una defensa de cuatro, había despertado. Porque ya no existía coartada posible para no volcarse sobre el área de Ederson. Se desperezó Llorente por el costado derecho y Joao pudo rematar, aunque con escaso tino, su primer balón. Se animó el conjunto rojiblanco, consciente de que la muerte acechaba. De que había comenzado su cuenta atrás en Europa. Por eso se desprendió de cualquier complejo y, por primera vez en toda la eliminatoria, miró sin temor a los ojos del cuadro inglés.

En la banda, Guardiola y Simeone, Simeone y Guardiola se dejaban la vida en el área técnica, convencidos de que sus aspavientos tendrían su reflejo sobre el verde. Como si desde allí pudieran ser capaces de cambiar el destino del planeta. El Cholo lo intentó con un triple cambio y De Paul, uno de los recién llegados, susurró de un derechazo la escuadra de Ederson. Una marcha más con la que acabó estrujando la yugular de un City con la lengua fuera. De ahí la entrada de Fernandinho al rescate.

El Metropolitano se agitaba al ver posible la proeza. Y Cunha y Suárez se personaron para esa última bocanada. Para ese gol que nunca llegó, pese a tener en vilo al todopoderoso City durante un largo rato. Durante nueve minutos de añadido que el Atlético jugó con uno menos, tras la expulsión de Felipe, fruto de una tángana. La temperatura y los ánimos se dispararon, mientras los pupilos de Guardiola trataban de rascar segundos al cronómetro como fuera. Antes, Oblak había negado la sentencia a Gündogan. Antes, Correa cayó en el área ante Cancelo (nadie vio nada). La aventura rojiblanca en esta Champions tocó a su fin, pero nadie podrá reprochar nada, por la manera en la que eligió desprenderse de ese último aliento. Lo hizo con un último disparo de Correa. Al menos el honor quedó a salvo.


Etiquetas:  #El #Atlético #muere #con #honor #en #el #Metropolitano

COMENTARIOS