El Barcelona no escapa de su pasado en Múnich
10:42
14 Septiembre 2022

El Barcelona no escapa de su pasado en Múnich

El equipo azulgrana, pese a un notable primer tiempo ante el Bayern en el que falló en el remate, se derrumba en apenas cuatro minutos.

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La historia no pesa. La historia duele. Te retiene por mucho que quieras escapar de ella. El Barcelona trató de huir de sus peores demonios ante el Bayern, un equipo que siempre hurgó en sus miedos. Y ni siquiera le bastó con un primer tiempo primoroso al compás del zapateo de Pedri para esquivar otra derrota en el escenario que debía inaugurar una nueva era. A Lewandowski la falló la puntería ante esas mismas porterías que durante años se rindieron a su paso, y los bávaros, en cuatro minutos, recordaron al equipo de Xavi Hernández que las cicatrices aún sangran. [Narración y estadísticas (2-0)]

Del equipo que en Lisboa encajó aquel 2-8 que no fue más que la constatación de un final, sólo Ter Stegen y Sergio Busquets asomaron esta vez por el Allianz Arena. El equipo es otro. En cuerpo. En juego. En actitud. Pero no en alma.

Confió Xavi en su armazón preferido (Busquets-Gavi-Pedri para el gobierno; Raphinha, Lewandowski y Dembélé para la ejecución), y resolvió incógnitas en la defensa que quizá ni siquiera lo fueran. Porque para el lateral derecho entiende el técnico azulgrana que, por mucho que haya llegado Bellerín, debe ser un buen corrector quien ocupe el flanco en los escenarios de máxima exigencia. Así que le tocó a Koundé otra vez cumplir con esa función. Mané lo pagó.

Abrazando a un ángel

Mientras que la elección como lateral izquierdo titular de Marcos Alonso, cuyo rendimiento fue excelente hasta perder la marca del 1-0, sirvió para confirmar la definitiva depreciación de Jordi Alba. Alejandro Balde tendrá que aprovechar los duelos de entreguerras para seguir creciendo. Christensen, mientras, formó junto a Araujo para intentar controlar tanto el juego aéreo como el terrenal. Müller, tantas veces orgulloso verdugo, no sabía cómo pasar de ahí.

Con todo, la puesta en escena del Barcelona frente al Bayern rayó la excelencia. Ante los intentos del equipo de Nagelsmann de acelerar el partido al ritmo de las embestidas por la orilla de Alphonso Davies, los de Xavi respondieron abrazando a un ángel. Pedri se fue a por el balón, lo hizo suyo y comenzó a danzar bajo esas luces rojas que debían conferir al Allianz un aspecto infernal. Pedri quiso convertirlo en su paraíso. Para ello contó con la ayuda de Gavi, que parecía bastarse para hacerle la vida imposible a Kimmich y Sabitzer.

Pedri detuvo el tiempo con un recorte en el área para abrir los cielos con un simple golpe de cadera. La temporada pasada, en Estambul, la acción le salió de fábula. Esta vez se topó con la oposición de Neuer, que impidió que el Barcelona tomara el primer gol.

Para saber más

Lewandowski desapareció en Múnich

Lo buscó con ahínco Lewandowski, recibido en Múnich como si fuera un donnadie. El fútbol tiende a olvidar cuando se despega de sus héroes. El polaco, al que quizá le costó arrancarse los nervios, dispuso de grandes ocasiones que no pudo culminar. Las dos veces que Pedri lo dejó en disposición de vencer a Neuer el ariete perdió su habitual delicadeza en el control, lo que ayudó al posterior error. Una vez disparó alto, la otra le arrebató el cuero Mazraoui, quien había suplido a Pavard, que no pudo reponerse de un trompazo de Marcos Alonso.

A los 26 minutos ya había disparado el Barcelona hasta siete veces, por ninguna del Bayern. Incluso Raphinha, pese a que lo estaba pasando mal con Davies, probó el disparo con cierto peligro pese a que su incidencia en el extremo fue esta vez escasa. Ello le costó ser sustituido en el segundo tiempo por Ferran Torres, pese a que la actuación de Dembélé fue del todo desconcertante. Sí, el extremo francés volvió por donde solía. Aunque ello no quita que reclamara, quizá con razón, un penalti de Davies al borde del descanso. El árbitro no atendió a razones.

Lewandowski controla el balón en su vuelta a Múnich.Lewandowski controla el balón en su vuelta a Múnich.AFP

Y el Bayern, que parecía estar simplemente aguardando su momento, y satisfecho con la ineficacia de su rival, demostró que, en el fútbol, nada vale más que un gol. Lo encontró Lucas Hernández, al que Marcos Alonso dejó suelto tras un córner cerrado de Kimmich. Y un suspiro después, con el equipo de Xavi en pleno colapso, entre Musiala y Sané avanzaron tan panchos por la misma garganta del campo hasta que este último batió con dulzura a Ter Stegen. Pedri no se rindió. Golpeó la pelota en el palo. Pero él ya estaba solo.

En Al final de la escapada, Godard incluyó el diálogo:

-¿Cuál es tu mayor ambición en la vida?

-Ser inmortal y entonces... Morir.

El Barça aún debe de estar en ello.


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