El BCE anuncia una reducción en el ritmo de compra de deuda de su plan contra la pandemia
18:56
9 Septiembre 2021

El BCE anuncia una reducción en el ritmo de compra de deuda de su plan contra la pandemia

Revisa al alza sus previsiones de crecimiento en la Eurozona para este año, hasta el 5%, y reitera su preocupación por la evolución de los precios

Entre halcones y palomas, Christine Lagarde ya dejó claro en su primera reunión como presidenta del Banco Central Europeo (BCE) que lo suyo son las lechuzas, es decir, una vía nueva y propia en el Consejo de Gobierno de la entidad. Y este jueves ha vuelto a hacer gala de su condición tras una reunión en la que todos los mercados tenían puesto el foco.

No habrá por ahora reducción de los estímulos, pero la recuperación marcha según lo esperado y las previsiones para los próximos meses son mejores que los anteriores pronósticos. Así que los cambios, el llamado tapering, podrían estar más cerca. En términos ornitológicos, entre palomas y halcones, la lechuza abrió un camino intermedio. Y en ese camino intermedio ha sucedido todo.

En lugar del tapering, el BCE ha anunciado hoy un "recalibramiento del PEPP", en concreto, una desaceleración en el ritmo de compras del programa especial para la pandemia (PEPP). No ha dado más detalles. No ha dicho qué alcance o qué cuantía supone esa reducción -el PEPP inyectaba hasta ahora 80.000 millones mensuales a través de la compra de bonos-, sólo que la llevará a cabo a partir del cuarto trimestre del año y que, en cualquier caso, está preparado para volver a cambiar si la situación de la economía lo requiere. Hay analistas que lo han denominado "tapering dovish", siendo más dovish que tapering, en realidad.

El Consejo de Gobierno estima que se pueden mantener condiciones de financiación favorables con un ritmo moderadamente menor de compras netas de activos bajo el PEPP que en los dos trimestres anteriores

BCE

"En base a la evaluación conjunta de las condiciones de financiación y las perspectivas de inflación, el Consejo de Gobierno estima que se pueden mantener condiciones de financiación favorables con un ritmo moderadamente menor de compras netas de activos bajo el PEPP que en los dos trimestres anteriores", apunta el comunicado de la entidad emitido al término de su reunión mensual en Fráncfort.

La nota subraya además que el BCE mantendrá la dotación del plan -1,85 billones de euros- y su duración -hasta marzo de 2022- "y, en cualquier caso, hasta que juzgue finalizada la fase de crisis del coronavirus". También asegura que no llegará a agotarlo si las condiciones del mercado y la economía no lo requieren y que volverá a invertir los vencimientos bajo este programa hasta finales de 2023.

Una vez conocida la nota, la clave estaba en cómo explicaría Lagarde la estrategia. Su principal reto pasaba por lanzar un mensaje optimista sobre la marcha y la recuperación de la economía europea sin llegar a poner nerviosos a los mercados con la idea de un ajuste agresivo o una retirada de estímulos antes de tiempo.

¿Cuándo podría plantearse ese repliegue? "No hemos discutido qué vendrá después del PEPP. Lo haremos en los próximos meses y lo anunciaremos en diciembre", ha respondido Lagarde a preguntas de los periodistas.

Recuperación e inflación

Así que solventada la parte de la no-retirada de estímulos, la presidenta se ha centrado en destacar la buena marcha de la recuperación económica en Europa y, sobre todo, la preocupación que les genera la inflación.

Respecto a la economía, el BCE ha revisado al alza sus proyecciones macroeconómicas para la Eurozona y ha subido en cuatro décimas la previsión de crecimiento del PIB en 2021, hasta el 5%. Para 2022 la reduce una décima, hasta el 4,6%, y para 2023 la mantiene sin cambios en el 2,1%.

"El impacto de la pandemia es ahora menos duro" y la economía se ha beneficiado de la buena marcha de la vacunación", tal y como indicó Lagarde, quien también advirtió del impacto de la variante Delta. "No requiere más medidas restrictivas, pero podría retrasar la recuperación e impide la reapertura total de la economía", aseguró.

El otro foco de atención para el BCE es la inflación. El banco estima que los precios crecerán más en otoño pero se ralentizarán el próximo ejercicio. Para este año, la entidad prevé que la inflación cierre en el 2,2%, tres décimas por encima de su previsión de junio. Asimismo, revisa al alza los pronósticos de 2022, hasta el 1,7%, y los de 2023, del 1,4% al 1,5%.

"Esperamos que el actual incremento de la inflación sea en gran medida temporal", ha dicho Lagarde, vinculándolo al alza de los precios del crudo, al crecimiento del consumo y a los problemas generados por la falta temporal de componentes en la cadena de suministros.

Sin cambios en los tipos

El Consejo de Gobierno también ha confirmado sus demás medidas, es decir, mantiene los tipos de interés, sus indicaciones sobre su posible evolución futura, otras compras de deuda, sus políticas de reinversión y sus operaciones de financiación a plazo más largo.

Respecto a los tipos, el de referencia para sus operaciones de refinanciación seguirá siendo del 0%; el de tasa de facilidad de depósito, del -0,50%, y el tipo de facilidad de préstamo, del 0,25%.

El banco también reitera que mantendrá los tipos en su actual nivel, o más bajo, hasta que la inflación llegue al 2% "mucho antes" del final del horizonte de proyecciones y de forma "duradera" para el resto de la ventana temporal.


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