El bíblico Caeleb Dressel busca en las aguas de Tokio su tierra prometida
09:16
24 Julio 2021

El bíblico Caeleb Dressel busca en las aguas de Tokio su tierra prometida

El velocista, que cita al profeta Isaías, quiere seis oros y suceder a Phelps en el Olimpo; Ledecky quiere reafirmar su reinado.

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Caeleb, o Caleb, es un nombre bíblico. Fue uno de los exploradores enviados por Moisés a la tierra de Canaán, la tierra prometida. Caeleb Dressel no abrió las aguas como lo haría Moisés, pero lo hace este nadador que dice alimentar su fe cuando la debilidad asoma gracias a los profetas: "Estoy seguro y sin miedo, pues el Señor es mi fuerza y mi canción" (Isaías, 12,2). Tokio es su tierra prometida.

El estadounidense, en realidad, tiene algo de aparición después de la marcha de Michael Phelps. El vacío que deja el mejor de la historia, en cualquier actividad, es siempre un abismo que conduce a la nostalgia por los tiempos pasados, pero el deporte es como un ser vivo, representa lo más primitivo y a la vez sobresaliente de la condición humana resumido en seis palabras: más rápido, más alto, más fuerte.

Esta travesía por el desierto no ha sido larga. Dressel, de 24 años, ha conseguido ya ir más rápido que Phelps con el récord que tanto se resistió al cetáceo de rostro humano: los 100 mariposa. En la natación que levanta el telón en Tokio, el sucesor quiere profanar todavía más su legado, porque tratándose de récords, profanar es virtud, no pecado.

INICIOS JUNTO A LÓPEZ

Con antecedentes alemanes en la familia, como revela su apellido, Dressel es hijo de un granjero del sur de Estados Unidos, ligado a la comunidad protestante. Un sur que no es ya el de William Faulkner, pero en el que el año del 'Black Lives Matter' ha despertado el "ruido y la furia", como en todo el país. De la pequeña Green Core Springs, con más de un 75% de población blanca, Dressel pasó al colegio Billes, en Jacksonville, donde fue entrenado por Sergio López, el primer español en subir a un podio olímpico en natación (bronce en 200 braza en Seúl 1988), afincado en Florida. Becado más tarde por la Universidad de Florida y convertido en uno de los mayores talentos emergentes de la natación americana, sufrió una crisis de adolescencia para la que encontró reparación, según cuenta, en la Biblia: "Isaías me recordó que debo tener fe".

La religiosidad de Dressel tiene, no obstante, algo de sincretismo, al combinar los consejos de los profetas con los tatuajes del mundo animal, águilas, osos, en los que dice encontrar la fuerza. Criaturas de Dios, al fin y al cabo. No todos son permanentes, ni siempre los mismos.

El final de Phelps fue su principio en la arena olímpica, al compartir ambos el oro del relevo de 4x100 libre en Río 2016, junto a Ryan Held y Nathan Adrian. Fue la mano de quien se va a quien llega. A diferencia de la leyenda a la que espera suceder en el trono de la natación y, por qué no, de los Juegos, Dressel es un velocista puro, sea en estilo libre o mariposa, con una de las salidas desde los poyetes más rápidas que ha conocido este deporte, mientras que el reinado de Phelps, mariposa al margen, era incontestable a partir de los 200 y, especialmente, en los estilos. En Tokio, Dressel aspira a seis oros: 50 y 100 libre, 100 mariposa y los relevos de 4x100 libre, 4x100 estilos y 4x100 mixtos.

RÉCORD DE 100 MARIPOSA

La mejor carta de presentación, hasta ahora, es su récord mundial de 100 mariposa por su valor cualitativo. Fue como un Everest que se resistió a Phelps más allá de Pekín 2008, el clímax de su carrera. Ian Crocker había dejado la marca en 50.40 en 2005. La barrera de los 50 segundos era el objetivo de Phelps, pero la derribó antes Mirolad Cavic (49.95). Meses después, en 2009, Phelps llevó el récord a los 49.82. Parecía una marca de otro mundo, y más después de que la FINA prohibiera los bañadores de poliuretano.

Dressel, en cambio, le dio un bocado de 32 centésimas en el Mundial de Gwaungju, en 2019, y con bañador textil, aunque con un filtro especial para evitar las bolsas de aire que ofrecen resistencia al agua. El valor de su marca es, pues, mayor al de sus antecesores en el ránking. En 100 libre, por ejemplo, ha sido el primero en bajar de 47 segundos sin la ventaja que concedían los bodies anteriores.

Ledecky, durante un entrenamiento en el Tokyo Aquatics Centre.Ledecky, durante un entrenamiento en el Tokyo Aquatics Centre.AFP

La cita en Corea supuso ya su confirmación como nuevo rey de la natación. Si había logrado siete oros en el anterior Mundial, en Budapest en 2017, dos años más tarde serían seis, pero ocho metales en total. Cosechas que ya le ponían a la par con Phelps en número. La piscina corta ha refrendado, asimismo, su progresión con tres récords del mundo: 50 libre (20.16), 100 mariposa (47.78) y 100 estilos (49.28). Ahora queda exhibir ese poder en la escena olímpica.

Dressel va a enfrentarse en Tokio al valor de la precocidad, que siempre encuentra en la piscina un caldo de cultivo ideal. Será en los 100 libre, prueba en la que un rumano de 16 años, David Popovici, ha nadado más rápido (47.30) que el estadounidense este año (47.39). A su edad, Dressel estaba un segundo y medio por encima del rumano en la distancia.

De precocidad sabe mucho Katie Ledecky, que llega a Tokio consagrada después de su aparición en lo más alto del podio de Londres, con 15 años, y de su confirmación en Río como dueña de todo lo que, curiosamente, no nada Dressel. Es básicamente una fondista que se ha propuesto lograr cinco oros: 200, 400, 800 y 1.500 libre, además del relevo 4x200 libre. Puede encontrar su réplica, sin embargo, en otra Katie, de apellido Grimes, segunda en los 'trials' estadounidenses en 800, a la misma edad que Ledecky reinó en Londres: 15.


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