El biógrafo de Marilyn, contra 'Blonde': ''Ella no era ni débil ni tonta, no han entendido nada''
15:51
19 Octubre 2022

El biógrafo de Marilyn, contra 'Blonde': ''Ella no era ni débil ni tonta, no han entendido nada''

El último biógrafo de Marilyn y el hijo de uno de sus más estrechos colaboradores desvelan aspectos poco conocidos de su vida

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Blonde, la película, es una ficción basada en otra ficción -Blonde, la novela de Joyce Carol Oates- basada a su vez, aunque caprichosamente, en la vida de una persona de carne y hueso llamada Marilyn Monroe.

Por ello, la escabrosa ordalía, entre fascinante y grotesca, orquestada en la pantalla por su guionista y director, Andrew Dominik, puede confundir al espectador inadvertido y pasar por biopic.

Se trata de la última y quizá más llamativa contribución a la mezcolanza de realidad y fantasía que existe alrededor de ese lugar común de la cultura popular llamado Marilyn. La polémica suscitada por algunas escenas del filme -el intento de ahogamiento en la bañera a manos de su madre, la violación en el despacho del productor, la triste felación en una cama de hotel a John F. Kennedy mientras este contempla el lanzamiento de un cohete en el televisor- invita a esclarecer algo de la verdad humana que hay detrás de uno de los mitos más formidables del siglo XX.

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«Los artistas siempre se sentirán inspirados por iconos como Marilyn. Ha sido la musa de muchos, pero si alguien se dispone a recrear y convertir en ficción a una persona real debería tener algún conocimiento de quién era y sentir algún tipo de conexión con ella». Habla Charles Casillo, autor de una de las últimas biografías publicadas sobre Marilyn Monroe, The private life of a public icon, inédita en castellano. «Creo que ni Joyce Carol Oates ni Andrew Dominik han entendido a Marilyn Monroe ni han sentido la más mínima empatía hacia ella. Han proyectado sus prejuicios y su desprecio. Blonde es una película desagradable, que retrata a Marilyn como débil y tonta cuando en la vida real era una mujer inteligente y ambiciosa».

Abundan los testimonios que demuestran que, en efecto, Marilyn no tenía un pelo de tonta, y que quizá era frágil, pero no débil. Entre los centenares de libros que existen sobre la materia Monroe, hay uno muy especial en primera persona, My Story, que ella realizó mano a mano con Ben Hecht. Este legendario guionista de la edad de oro de Hollywood fue el responsable de pasar a limpio el testimonio de Marilyn, entonces recién casada con DiMaggio, y recogido en el curso de varias entrevistas celebradas en el Beverly Hills Hotel durante marzo de 1954.

Con aquel libro, la actriz pretendía, tal y como señala Víctor Fernández en el epílogo a la edición española de My Story, publicada en 2011, contener la rumorología sobre su turbulenta infancia y sus inicios en el mundo del cine, «construir su propia imagen y acabar con la estampa de rubia tonta que la perseguía» tras éxitos como Los caballeros las prefieren rubias o Cómo casarse con un millonario.

Marilyn Monroe' (Taschen).Imagen del libro 'Norman Mailer/Bert Stern. Marilyn Monroe' (Taschen).

Aunque pulido por la refinada pluma de Hecht, el testimonio de Monroe, según el biógrafo Casillo, es veraz. «Ella lo supervisó y lo aprobó, y lloró de alegría cuando leyó la versión final».

My Story es un libro conmovedor, en el que la actriz, apoyada en la brillante muleta de su relator, narra sin recrearse en las desdichas su baqueteada niñez (ni rastro de un intento de ahogamiento en la bañera), el trasiego entre el orfanato y las nueve familias de acogida por las que pasó -«tristes hogares devastados por la miseria» de la Gran Depresión que necesitaban los cinco dólares semanales que les pagaban por acogerla-, su precoz y fugaz primer matrimonio a los 16 para escapar de su condición administrativa de huérfana, sus inicios como modelo -«el mismo instinto que conduce a un pato hasta el agua me llevó a los estudios fotográficos»- y su solitario meritoriaje por aquel Hollywood «desesperado, embustero y pedigüeño», un «burdel atestado» en el que, contra lo que da a entender Blonde, fue capaz de mantener a raya a los «lobos», como ella se refiere a los hombres que la rodearon toda la vida desde que con solo 12 años se dio cuenta del magnetismo que despertaba en ellos. Esa «vibración erótica» que uno de sus profesores de interpretación, Mijaíl Chéjov, sobrino del gran escritor ruso, reconoció mientras estudiaban juntos una escena de El jardín de los cerezos.

«En la época de los castings», explica Casillo, «Marilyn peleó duro por salvaguardar su integridad. Tras su primer papel en Las chicas del coro, el jefe del estudio, Harry Cohn, la llamó a su despacho. Ella había hecho un buen trabajo y merecía un contrato, pero Cohn insistió en sus insinuaciones sexuales. Era un hombre muy poderoso, pero a ella le repugnaba. Le pidió que pasara el fin de semana con él en su yate. "Me encantaría, señor Cohen", respondió ella. "Además, estoy deseando conocer a su encantadora esposa. ¿Vendrá con nosotros?". Marilyn no consiguió el contrato en Columbia, pero es que no estaba dispuesta a pagar el precio para conseguirlo».

Monroe ni siquiera aceptó casarse in articulo mortis con su querido amigo y agente, Johnny Hyde, que le había conseguido sus dos primeros papeles importantes, aunque breves, en La jungla de asfalto y Eva al desnudo. «Él estaba absolutamente enamorado de Marilyn, y fue una de las primeras personas en darse cuenta de su potencial de gran estrella. Esta convicción le dio a ella la confianza que necesitaba», apunta Casillo. «Le rogó que se casara con él, argumentando que era rico y que podría heredar todo lo suyo. Pero Marilyn», aunque necesitaba el dinero, «rechazó la propuesta. Le adoraba como amigo, como figura paterna, pero no de un modo romántico».

Por entonces, Monroe ya había conocido al que según ella fue su primer amor. En My Story lo describe apasionada, casi desesperadamente, pero sin revelar su identidad, porque «ahora está casado con una estrella de cine y podría resultarle incómodo» si lo hiciera. «Ese hombre», explica Casillo, «era Fred Karger», un músico y compositor que «Columbia contrató para preparar musicalmente a Marilyn para Las chicas del coro. Ella se enamoró perdidamente, pero él, que tenía una hija de un matrimonio anterior, pensó que Monroe no sería la madre ideal para su niña». La estrella con la que Karger se casó en 1952 era Jane Wyman, ex de Ronald Reagan.

Un año después, Marilyn coincidió en una sesión de fotos para la revista Look con una persona que será clave en su trayectoria. Su nombre era Milton H. Greene, y no solo realizó algunas de las fotografías más icónicas de la actriz, sino que la ayudó a denunciar y deshacer su contrato leonino con la Twentieth Century Fox, y se asoció con ella para fundar Marilyn Monroe Productions, la compañía desde la cual la estrella buscaba desarrollar sus proyectos personales con absoluta libertad.

«Ella quería actuar y él quería producir y dirigir. Era el sueño de los dos, y se cumplió brevemente con Bus Stop y El príncipe y la corista», explica desde Florence, Oregón, el hijo de Milton, Joshua Greene, 68 años, fotógrafo y custodio del legado artístico de su padre.

Pero en 1957, la relación profesional entre Milton y la actriz se rompió. Según su hijo, «Arthur Miller», ya entonces su marido, «presionó a Marilyn para que ejerciera su mayoría del 51% en la sociedad y llegara a un acuerdo» para que Milton saliera de la compañía y Miller pudiera ocupar su lugar. «Aquella decisión le entristeció mucho, pero la negociación se llevó a cabo en términos muy justos y razonables. No quería quedar como otro de tantos hombres que se habían aprovechado de ella» (a mediados de los 70, después de permanecer 20 años guardado en un cajón, será Milton Greene quien publicará el manuscrito de My Story).

Según Greene, en el último tramo de su vida, Marilyn «fue manipulada por hombres que no la respetaban, y eso no hizo más que agravar su inseguridad y su depresión». Además, «se vio superada por una relación crecientemente tóxica con su marido». Lo corrobora Casillo: «Marilyn siempre estaba buscando gente que la salvara. Figuras paternas, maternas, mesías... Cualquier cosa que la ayudara a sentirse más segura». Y algunos aprovecharon esa dependencia. «Entre ellos, el propio Miller».

¿Qué precipitó su fatal desenlace? Según Casillo, la actriz «era una persona emocionalmente muy frágil en sus últimos meses de vida. Creo que tuvo mucho que ver con cumplir 36 años. Se sentía insegura con su aspecto físico, los periódicos insistían en que su carrera se iba al garete. Era tan perfeccionista que cada vez se le hacía más difícil ponerse delante de la cámara. Para sobrevivir a aquel verano del 62 hubiera necesitado una red de apoyo extremadamente fiel y perspicaz, pero confió en la gente equivocada y acabó derrumbándose».

¿QUÉ HAY DE LOS KENNEDY?

La vejatoria visita de Marilyn a JFK es uno de los momentos más controvertidos de Blonde. Se ha especulado mucho sobre la relación de la actriz con los hermanos Kennedy. "Para John", explica Casillo, "fue una simple aventura. Más adelante, Marilyn comenzó a verse con Bobby. Ella puso muchas esperanzas. Estoy convencido de que Bobby la quería, pero, debido a su posición política, tuvo que marcar distancias".


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