El desquite imposible: EEUU vuelve a frustrar a España pese a una primera parte para soñar
15:20
3 Agosto 2021

El desquite imposible: EEUU vuelve a frustrar a España pese a una primera parte para soñar

Kevin Durant lidera una poderosa segunda parte del USA Team, que escapó de la magia inicial (39-29) de la España de un histórico Ricky, autor de 38 puntos (81-95).

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En el eterno desafío al imperio también va la leyenda de la selección, en esa venganza que se tornó en un imposible, pero que se planteó con orgullo renovado cada vez. España volvió a sucumbir ante su última frontera (81-95), la que delimitó sus propias ambiciones. Dejó en Saitama una primera parte en los cielos, pero Kevin Durant y su tropa fueron capaces de reponerse para desplumar por quinta vez consecutiva a la selección en unos Juegos. Honor hasta el final en un mediodía en Japón donde la exhibición histórica de Ricky Rubio (38 puntos) pareció un homenaje a los hermanos Gasol, que disputaron su último partido con esta camiseta.

Todo empieza y todo acaba con Estados Unidos. Ellos son los que se humanizan y conceden sueños a sus rivales otrora impensables. Pero sólo la perfección ajena y la plenitud propia puede convertir esas grietas del presente yankee en el derrumbe definitivo, en ese que lleva toda una vida persiguiendo España. Cuando la selección conoció su cruel destino, otra vez el ogro que le amargó en los últimos cuatro Juegos, ni un lamentó se escuchó. Mensajes en las antípodas del conformismo. Transformar el imposible en cuenta pendiente por saldar. El orgullo bien ganado.

Le ocurre a España que su propia leyenda le perjudica, porque pone alerta al resto, conocedores de su capacidad de competir, de sus éxitos pasados. ¿Quién no quiere derribar al campeón del mundo? Y, también, que los años pasan y la plenitud se aleja: en Saitama se puso en evidencia con los hermanos Gasol, que pronto quedaron en secundarios de lo que estaba sucediendo. Lo ha ido compensando el propio Scariolo con su sabiduría táctica, con el amor propio del colectivo, con las adiciones de los más jóvenes... Pero el poderío físico del USA Team sigue en otra dimensión, aunque le lleven al extremo.

Durant machaca el aro de España.Durant machaca el aro de España.REUTERS

Se trataba de volver a tutearles, de que finalmente la moneda saliera cara, pero que al menos esa moneda al aire existiera en una recta de meta con oportunidades. Lo primero era mirar a los ojos al enemigo, despejar cualquier atisbo de un pavor que nunca hubo. España salió seria y algo atenazada, pero ahí estaba Ricky para asumir la responsabilidad, para ser principio y fin, forzando penetraciones porque había que hacerlo.

Un ratito para soñar: 39-29

Tras los primeros alardes de Durant (10-17), acudió la primera revolución española. Para empezar, un par de canastas imposibles de Ricky, con la muñeca bendecida por los dioses (11 puntos en unos pocos minutos). Y después, con el absoluto descaro de una segunda unidad en plan reivindicativo. España se soltó la melena en unos instantes de puro ensueño, un tapón de Garuba a Tatum y un par de canastones de Llull para cerrar el primer acto por delante (21-19).

Y, después, fuegos artificiales en Saitama, la continuación la protagonizó una pareja que se descubre. Sergio Rodríguez, magia imperecedera, y un Willy Hernangómez que encontró un botín en el único resquicio de los de Popovich. Un pívot grande y físico les descoloca, en contraste cruel con los Gasol. Se desbocó entonces España, navegando en aguas salvajes, el patio de su recreo. Con los triples del Chacho, las canastas, tapones y rebotes de Hernangómez -dominio absoluto español de los rechaces- y la presencia silenciosa de Claver, llegó a encender todas las alarmas estadounidenses (39-29). Ese ratito, que después no pudo corroborarse al descanso (43-43, España no agotó extrañamente sus faltas), con el arreón de Durant, debe quedar ya entre los tesoros de este equipo.

El regreso del vestuario supuso un momento crítico. El USA Team bajó las pulsaciones, mimó su circulación, ajustó su punto de mira y apretó su defensa. Y Durant. Siempre Durant, el jugador indefendible. Con Booker como aliado, un demarraje durísimo, un pimpampum de los que tiran a la lona, para que el que España no encontraba antídoto. Cuatro triples consecutivos, tantos como en toda la primera mitad, tres de ellos del alero de los Nets, dispararon al imperio, lanzado a la yugular (49-65).

Sin rastro de los Gasol

Pareció que todo se esfumaba, que España no se levantaría del conteo. Con Durant tomándose un respiro, Ricky intentó escapar del apuro, con 14 puntos en el cuarto, todos los de España menos tres de Willy, cuya presencia pronto se volvió a notar positivamente. El triple final del Chacho (63-69), fue una bocanada de oxígeno antes del acto final.

Pau y Marc Gasol, en el banquillo.Pau y Marc Gasol, en el banquillo.AFP

Pero no hubo forma, pese al empeño brutal de Ricky, un genio contra todo un imperio. Ya sin rastro de los Gasol, con cuatro pequeños y Garuba, viendo la orilla tan cerca, tan lejos, como en los precedentes.

Esta España se ha ganado incluso el derecho al fracaso. Igual da que el círculo no se cierre con un metal al cuello. Fue un torneo raro, con apenas el apagón final ante el embrujo de Luka Doncic en la primera fase como condena de muerte futura. Recordó este epílogo a uno de los capítulos iniciales, el de 2004 en el OAKA de Atenas, sin duda el momento olímpico de la selección, la ocasión más propicia de todas. Queda todo lo demás, las 11 medallas en 15 años, las batallas inolvidables, de cada verano extra de disfrute.

Fue el último baile de Pau Gasol y, pese a todo, mereció la pena.


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