El dorsal que no quiso retirar Bill Russell
16:00
14 Agosto 2022

El dorsal que no quiso retirar Bill Russell

El mítico jugador de los Celtics solicitó que no fuese retirado su número 6 debido al racismo que había sufrido en Boston. Ahora la NBA eliminará en su honor ese dígito en todas las franquicias.

Baloncesto Muere Bill Russell, icono de los Celtics y una de las grandes leyendas del baloncesto

Bill Russell no quería una gran ceremonia. Lo había decidido viendo cómo reaccionaba la gente en la despedida de Bob Cousy, la primera estrella de los Boston Celtics. Lágrimas, ovaciones, ramos de flores. Parecía que se estaba muriendo y no dejando el baloncesto. No quería tampoco que retiraran su dorsal y lo colgaran en lo alto del Boston Garden. "El que está retirando soy yo. Mi número, que haga lo que quiera", decía. Ese número 6 que él ya había hecho eterno ganando 11 anillos en 13 temporadas, y que nadie más volverá a llevar en la NBA: la liga anunció que todas las franquicias retirarán su dorsal en honor al mayor ganador de todos los tiempos.

"Tengo muy poca fe en los aplausos, en qué significan y en cuánto van a durar", escribió Bill Russell en Second Wind, uno de los mejores libros de memorias de un jugador de baloncesto, aunque apenas hablara de lo que pasó en la cancha. Un libro escrito con las heridas todavía en carne viva (1979, una década después de su retirada), y donde deja traslucir más razones por las que, cuando Red Auerbach le propuso retirar su dorsal con los Celtics, le puso una condición: que la ceremonia fuera a puerta cerrada.

"Boston era un mercadillo del racismo. Lo tenía en todas sus variedades, y casi todas en su forma más virulenta", escribe Russell, aunque omite los episodios más desagradables. Como aquella vez que destrozaron su casa por haberse mudado a una zona acomodada y de mayoría blanca. Los asaltantes escribieron 'Nigga' (la forma despectiva de 'negro') en las paredes y defecaron en su cama, entre otras cosas. Una ciudad capaz de celebrar sus logros deportivos al tiempo que le recordaba cuál era el sitio para los de su raza.

"Preferiría estar encarcelado en Sacramento que ser alcalde de Boston", diría años más tarde. Su pecado era doble: ser negro y luchar abiertamente por los derechos civiles. Por no limitarse a jugar al baloncesto. De hecho, entre los periodistas deportivos lo llamaban 'Felton X', un juego entre su segundo nombre (William Felton Russell) y Malcolm X. "Me he dado cuenta de cuánto suele enfadarse la gente cuando alguien practica su libertad", escribe en sus memorias.

Habría sido de una hipocresía bárbara que esa misma ciudad lo despidiera entre lágrimas y aplausos. Un lugar al que no quiso volver en los primeros años después de su retirada. Hasta que en 1972, trabajando ya en televisión, le tocó comentar un partido en casa de los Celtics y Auerbach le tendió una emboscada.

14.000 asientos vacíos

La primera vez que los Celtics retiraron el dorsal de Bill Russell, la ceremonia se celebró ante casi 14.000 asientos vacíos. Quedaban tres horas para el partido y el pabellón aún estaba cerrado. Allí, más allá de un puñado de excompañeros, solo había trabajadores, operarios y algún periodista previsor.

En las pocas imágenes que se conservan del momento en que se alzó el estandarte, con el número 6 cosido en una esquinita junto al 24 de Sam Jones, solo hay seis personas. Vestidos de traje aparecen Auerbach, Russell y Tom Heinsohn, excompañero y sucesor en el banquillo. De corto, John Havlicek, Satch Sanders y Don Chaney, los únicos junto a Don Nelson que seguían en activo de cuantos habían coincidido con él.

"Yo he jugado para los Celtics, no para Boston", escribió sobre aquella decisión insólita. En parte era por su aversión a los reconocimientos y los actos públicos (llevó una vida muy retirada hasta bien entrado en la tercera edad), pero también por su relación con la ciudad a la que llevó tanta gloria, como dejó ver en su presentación como entrenador de los Seattle Supersonics, apenas un año después de la ceremonia.

"Ha sido una experiencia muy traumática y me han quedado algunas cicatrices", confesó. "Ganamos 11 anillos y después del último aún había gente en Boston que me decía que había demasiados negros en el equipo".

Bill Russell tardaría décadas en reconciliarse con Boston, y hasta 1999 no aceptaría que los Celtics le rindieran homenaje con otra ceremonia para retirar su dorsal. Esta vez con público, siempre que parte de los beneficios se destinaran a organizaciones de ayuda a los jóvenes.

Solo dos precedentes

Bill Russell fue uno de los jugadores que, como Wilt Chamberlain, Maurice Stokes o Elgin Baylor, marcaron la evolución del baloncesto a mediados del siglo XX. Conquistaron el aire para un deporte que había vivido a ras de suelo. Que lo hiciera ganando 11 anillos con los Boston Celtics lo convierte en uno de los más grandes de la historia. Que además usara su altavoz para luchar por los derechos civiles, lo hace trascendental.

Por eso la NBA ha decidido retirar su dorsal número 6 en todas las franquicias. Aquellos jugadores que lo lleven actualmente podrán mantenerlo -LeBron James, por ejemplo-, pero en adelante nadie más podrá usarlo.

En el deporte norteamericano solo hay dos precedentes: el 42 de Jackie Robinson en la MLB (el primer jugador negro de las grandes ligas) y el 99 de Wayne Gretzky en la NHL (el máximo goleador histórico).

Precisamente Robinson perteneció a esa estirpe de deportistas negros que, como Bill Russell, usaron su posición de privilegio para reclamar justicia social en los sesenta. Una corriente que estaría apagada durante décadas, al calor de estrellas que entendieron que la confrontación les hacía perder dinero, como OJ Simpson ("No soy negro, soy OJ", dijo) o Michael Jordan, y que ha vuelto a cobrar fuerza en los últimos años.

Tras el fallecimiento de Robinson, su hija llamó a Bill Russell para comunicarle una de sus últimas voluntades: que él fuera uno de los hombres que llevaran su féretro.


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