El enigma Odegaard
22:28
11 Enero 2021

El enigma Odegaard

El noruego, que inició el curso de titular, ha sido relegado por Zidane a un rol testimonial. En los últimos cinco partidos ha jugado seis minutos

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Los números desmienten a las palabras y alimentan el enigma sobre la desaparición de Martin Odegaard. «Puede jugar en muchos puestos del equipo, arriba, en ataque, y en otras posiciones. Tiene mucha calidad», aseguraba Zinedine Zidane en el arranque del curso, cuando se empeñó en que el noruego finiquitase su exitosa cesión en la Real Sociedad para retornar a un equipo que necesitaba reforzarse con producción propia ante el colapso del mercado provocado en la pandemia. El centrocampista arrancó con intensidad, pero paulatinamente ha ido diluyéndose para ingresar en la tercera e intranscendente unidad del equipo blanco.

Odegaard ya no es aquel niño fichado en 2015 como gran exponente de la nueva generación. Ahora cuenta con 22 años y con una fructífera trayectoria formativa lejos de Bernabéu: Heerenveen (2017-18), Vitesse (2018-19) y Real Sociedad (2019-20). Extraordinario fue su concurso en la entidad donostiarra, donde fue el generador del juego. El año pasado, a estas alturas de la temporada, el noruego había jugado 16 de los 18 partidos de Liga. Todos íntegros, y sólo estuvo ausente en dos por lesión. Más de 1.440 minutos disputados, con cuatro goles y cinco asistencias. Unas cifras incomparables con las de este curso: sólo nueve partidos (siete en Liga y dos en Champions), 367 minutos, sin goles y asistencias. Ahora, ni siquiera llega a los 10 encuentros y algunos de ellos con presencia testimonial, como frente al Levante (apenas jugó un minuto).

EL EFECTO DEL BETIS

El noruego comenzó la campaña con fuerza: titularidad en las dos primeras jornadas, ante la Real Sociedad y el Betis. Pero todo cambió desde el ecuador del encuentro en el Benito Villamarín. Zidane le sustituyó en el minuto 45 y ahí comenzó un ciclo de incertidumbre y lesiones. Sufrió un desgarro muscular en el sóleo de la pierna derecha y estuvo de baja durante un mes. Reapareció en la jornada novena, ante el Valencia, y encadenó tres citas más; volvió a lesionarse y no retornó hasta mediados de diciembre. Desde entonces, su presencia en las convocatorias sólo sirve para cumplir el expediente. En los últimos cinco partidos sus prestaciones han sido mínimas: seis minutos frente al Celta.

El misterio sobre la congelación del noruego sólo lo puede desvelar Zidane, pero los datos certifican que ese rol secundario se consuma desde el momento en el que el francés, después de la angustiosa travesía por la Champions, redujo las rotaciones y apostó decididamente por el trío Modric-Casemiro-Kroos. Odegaard no sólo desaparece, sino que en los últimos compromisos fue superado por Isco, que parecía condenado al ostracismo. Además, con la recuperación de Valverde también pierde opciones. Ahora, el internacional noruego se ha vuelto desconfiado y espera que le llegue una oportunidad en la Supercopa de esta semana.

EXHIBICIÓN EN EL BERNABÉU

Muy lejos queda aquella exhibición con la Real Sociedad en el Bernabéu (3-4) en los cuartos de la Copa de hace 11 meses, cuando los técnicos del Real Madrid despejaron las escasas dudas que atesoraban sobre sus innatas condiciones. Aquel 6 de febrero lideró a la formación donostiarra con descaro, reparto de juego y fenomenales pases en profundidad. Anotó el primero de los cuatro tantos y, junto a Isak, tumbó al equipo blanco en un encuentro electrizante.

Odegaard añora aquel protagonismo en San Sebastián y recuerda con extrañeza aquellos elogios de Zidane en el comienzo de temporada: «Martin es un jugador de calidad que puede aportar mucho al equipo. Cada año ha ido a más y a mejor. Tiene que adaptarse al equipo e ir poco a poco, pero no tengo dudas de lo gran jugador que es». Ingrato fútbol.


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