El futbolín entra en el MoMA
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26 Diciembre 2022

El futbolín entra en el MoMA

La tienda del MoMA de Nueva York ha pedido la exclusiva para vender el futbolín RS4 Home x Hey

Mesas de billar, mesas de ping pong, máquinas de futbolín: sólo con nombrar esos tres objetos, viene a la cabeza una evocación sobre las infinitas variaciones del color verde y sobre las geometrías blancas, un recuerdo de cervecerías y casitas en el pueblo, de las noches y los veranos de los 17 años. Hace un siglo que algunos no jugamos al ping pong pero, qué felices fuimos con aquel juego.

Mesas de billar, mesas de ping pong, máquinas de futbolín son los productos en los que se ha especializado RS Barcelona, una firma de diseño industrial que este año ha encontrado un rumboso reconocimiento en forma de cliente: la tienda del MoMA de Nueva York ha pedido la exclusiva para vender el futbolín RS4 Home x Hey, elaborado junto a la firma Hey.

"El origen de RS es una empresa familiar que se dedicaba a proveer de componentes a Futbolines Córdoba, que era el gran fabricante tradicional de futbolines. Hacían las matrices, la superficie metálica... Cuando llegó la segunda generación a la firma, había una lógica instintiva de seguir con ese conocimiento y llevarlo más allá. La idea era sacar el futbolín del garaje y llevarlo a las zonas más vividas de la casa", explica María Carrasco, representante de RS.

En el catálogo de la firma hay dos modelos de futbolines, una mesa de billar y otra de ping pong que se basan todas, más o menos, el mismo truco: con mínimas modificaciones, las superficies de juego se pueden convertir en mesas de comedor o de trabajo.

La otra idea en común era la de encontrar el punto justo de transgresión. Carrasco explica que los diseños tratan de evitar los tópicos del género: los esquemas de color de siempre, la inexpresividad de los muñecos... "Pero sin esconder lo lúdico, sin ocultar que la mesa es una mesa de ping pong".

En el caso del futbolín del MoMA, la particularidad es que otro estudio de Barcelona, Hey, especializado en el tratamiento del color, colaboró en el diseño con un esquema de rojo, lila, azul y amarillo. "Otras piezas están pensadas en parte para hoteles, restaurantes y oficinas, para un uso intensivo. La pieza del MoMA es para casas".

Una última idea: "El futbolín de toda la vida ya tiene muchísimo diseño. La pendiente de la superficie para que no se detenga el juego, el mecanismo del tragabolas que es muy complejo...", explica Carrasco. Nunca lo habíamos pensado, ¿verdad?


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