El futuro de la policía: predicción de delitos, armas conectadas, drones patrulla, 'wearables'...
05:12
4 Diciembre 2022

El futuro de la policía: predicción de delitos, armas conectadas, drones patrulla, 'wearables'...

Armas conectadas, biometría, conexión con las 'smart cities', drones patrulla, predicción de delitos... Las fuerzas del orden preparan ya la inminente revolución tecnológica en la lucha contra el crimen

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En los años 80, Internet no había llegado aún a nuestros hogares, no existían los teléfonos móviles y los ordenadores requerían habitaciones enteras para ofrecer una potencia de cálculo razonable. Sin embargo, las series de ciencia ficción de la época se atrevieron a imaginar cómo las tecnologías de las siguientes décadas revolucionarían la policía del futuro.

En El coche fantástico vimos un vehículo autónomo que se descargaba y analizaba antecedentes policiales, planos de edificios, imágenes de las cámaras de vídeo... Se las facilitaba a Michael Knight, detective de una fundación privada que colaboraba con las fuerzas del orden público y que contaba con un reloj desde el que podía dar órdenes de voz a su prodigioso automóvil.

En Robocop vimos a un agente que mejoraba sus capacidades físicas y policiales combinando su cuerpo con un exoesqueleto e integrando gadgets como un casco de realidad aumentada que le permitía superponer todo tipo de información sobre lo que veía, grabarlo, escudriñarlo con visión térmica...

El trueno azul o El halcón callejero son otros ejemplos de series que imaginaron cómo la tecnología podría otorgar ventajas decisivas a los defensores de la ley respecto a los delincuentes. Y acertaron. Muchas de aquellas herramientas imaginadas por la ciencia ficción se han ido incorporando en los últimos años a la labor policial: drones, dispositivos móviles desde los que poner multas o consultar bases de datos...

Son solo el principio de una revolución tecnológica que va a transformar por completo las fuerzas y cuerpos de seguridad en todo el mundo y para la que ya se está preparando el terreno tanto a nivel nacional como internacional.

Así, el pasado mes de marzo Interpol publicó el documento de trabajo Escaneando el futuro de la policía: los primeros pasos hacia un nuevo paradigma global, en el que se esbozan las grandes oportunidades y los importantes desafíos que llegarán de la mano de la inteligencia artificial, las herramientas biométricas, el Internet de las Cosas, el metaverso, los drones y las smart cities, entre otras muchas.

'WEARABLES' PARA TODO

«La policía seguirá beneficiándose de la tecnología de vanguardia y es crucial que lo haga o se quedará en desventaja respecto a los criminales, que siempre usarán la última tecnología», argumenta James Slessor, director general del área global de Seguridad Pública de Accenture y responsable, entre otros, del informe El policía conectado en una era de disrupción, otro de los que han profundizado en esta materia en los últimos años.

¿Y cómo va a ser la lucha contra el crimen en un futuro inmediato a la luz de esos estudios? Una manera rápida de resumirlo es imaginar a una especie de Robocop conectado a la nube, armado con todo tipo de wearables que le permiten intervenir físicamente sobre el terreno, pero beneficiándose en tiempo real de toda la información que proporcionan los incontables sensores y cámaras de las smart cities, así como de la miríada de dispositivos de consumo conectados al Internet de las Cosas.

«Veremos un incremento en el uso de wearables que proporcionen a los agentes información y conocimiento para ofrecer el mejor servicio público posible y mantenerse a salvo», confirma Slessor. «Eso cambiará su aspecto y su forma de operar y, a nivel práctico, les permitirá tener las manos libres y los ojos puestos en la calle e implicados con el público en vez de pendientes de una pantalla», añade este experto mundial en Seguridad Pública.

Como pueden ver en el gráfico que acompaña a estas líneas, la lista de dispositivos que se irán incorporando al equipamiento policial es larga: relojes con reconocimiento de voz, gafas de realidad aumentada o de realidad virtual para patrullar en el metaverso o entrenarse en él par situaciones reales; cámaras corporales o integradas en el casco, lectores de reconocimiento facial, drones, armas conectadas y que requieren de la huella dactilar del agente para realizar disparos...

«El precio de la tecnología se está reduciendo rápidamente; soluciones que eran muy caras hace unos meses ahora son bastante asequibles, además de robustas y confiables para ser usadas en un entorno policial», desarrolla Slessor. De hecho, muchas de estas innovaciones que aún suenan a ciencia ficción ya han sido probadas sobre el terreno.

Por ejemplo,está empezando a utilizar sistemas de reconocimiento facial capaces de detectar a delincuentes en busca y captura, sospechosos y otras personas de interés.

Las novedades disruptivas no van a cesar de incorporarse en los próximos años. Por ejemplo, cada vez se usará más la creación de gemelos digitales de la escena de un crimen (o el arma con el que se ha cometido), de forma que los investigadores de un caso puedan colocarse unas gafas de realidad virtual y repasar las pruebas sobre el terreno (virtual) una y otra vez.

EL POLICÍA CONECTADO

Sin embargo, el verdadero cambio de paradigma policial no lo va a provocar por sí sola la parte hardware de la revolución, sino de la posibilidad de mantener a los agentes conectados en todo momento con la parte software: los algoritmos de inteligencia artificial que permiten predecir delitos, las técnicas de análisis de datos que ordenarán y jerarquizarán ingentes cantidades de información, la interconexión entre bases de datos policiales y evidencias extraídas masivamente de las redes sociales...

De hecho, la misión principal de buena parte de los gadgets incorporados al uniforme será, precisamente, intercambiar información con la nube: los antecedentes de un sospechoso, la ruta seguida por un vehículo, las pistas recogidas por los sensores y cámaras de las smart cities o el Internet de las Cosas...

Por ejemplo, la captación del sonido producido por un disparo podría poner en alerta a las patrullas cercanas o animar a los responsables policiales a enviar rápidamente un dron de reconocimiento para grabar la posible escena de un crimen.

Todo ello, interconectado entre sí, convertido en patrones de utilidad para el agente y descargable al instante desde un coche patrulla, unas gafas de realidad aumentada o un reloj con asistente de voz. «El dato debe ser uno de los principales activos de seguridad, la extracción de información que pueda ayudar a tomar decisiones al Sistema de Seguridad Pública o análisis predictivos de posibles delitos o situaciones de emergencias debe ser una prioridad y, por tanto, es un claro objetivo para los próximos años», defiende Eladio Alcázar, responsable de Transformación Digital de Justicia y Fuerzas de Seguridad de Accenture España.

Otro de los cambios cruciales del nuevo paradigma también lo predijeron las series de los 80. Tiene que ver con que será necesaria la colaboración de las agencias públicas de seguridad con empresas como la propia Accenture, Google, Tesla... que les puedan proporcionar soluciones cada vez más complejas e imposibles de desarrollar con sus propios recursos.

¿Pero a cuántos años se refieren exactamente los expertos cuando nos hablan de la revolución policial que veremos en los próximos años? «Desde una perspectiva policial, el uso de nueva tecnología requiere un largo periodo de gestación, puesto que hay muchas barreras para su adopción», responde Madan Oberoi, director ejecutivo de Tecnología e Innovación de Interpol. «La mayoría de los programas tecnológicos aplicados a la seguridad tardan entre tres y cinco años en adoptarse debido la necesidad de supervisión y ratificación», comenta.

El riesgo de predecir delitos con IA

Y ello, cuando no se topan con la oposición frontal de la ciudadanía y sus representantes. Por ejemplo, sistemas de puntuación social» como el que anunció China en 2014.

«La IA puede representar un serio riesgo para los individuos y las sociedades si no se usa con responsabilidad, afectando a derechos humanos como la privacidad y la no discriminación y erosionando principios fundamentales de la ley como la presunción de inocencia», advierte Oberoi.

Mantener a las personas en el centro

Una preocupación que puede hacerse extensible también al acceso a todo tipo de datos e imágenes por parte de ese nuevo ciberpolicía conectado. Otra que suelen mencionar los expertos es el aspecto que les daría llevar, por ejemplo, exoesqueleto de grafeno que les permita ser invulnerables a las balas o mejorar su capacidad humana para correr, saltar o llevar carga.

«La manera en la que los agentes se presentan y operan es importante: no queremos que les aleje demasiado del público o tengan un aspecto demasiado militar, porque necesitan seguir siendo percibidos como gente que interactua y se compromete con las comunidades», subraya James Slessor.

«Vemos al agente del futuro de un modo diferente a la ciencia ficción», confirma Oberoi. «Hay un consenso emergente en que el futuro de la policía no es solo digital, sino también basado en la confianza y en potentes habilidades interpersonales», añade.

De hecho, el uso de chatbots y formularios online para atender las reclamaciones ciudadanas, resolver trámites y recoger denuncias, o la realización de atestados e informes policiales mediante cómodas herramientas digitales liberará a los policías de las tareas más rutinarias y de menor valor.

También cambiarán sustancialmente sus funciones. Por ejemplo, la progresiva implantación de coches autónomos que circulan sin conductor pero programados para cumplir escrupulosamente las normas de circulación hará que se necesiten menos recursos policiales en tareas de tráfico. En cambio, cada vez se requerirán más para perseguir los delitos en el mundo digital.

"Hemos visto un gran cambio hacia el crimen online desde la pandemia y creo que seguiremos viendo un aumento del crimen digital", explica Oberoi, que insiste una y otra vez que la introducción de la tecnologías policiales sólo tendrá sentido si mantiene siempre en el centro a las personas: "Podría liberar a los agentes de las tareas más básicas y permitirles centrarse en las actividades críticas", añade.

Un enorme cambio para lograr que la Policía vaya siempre un paso por delante de los delincuentes, pero evitando que se conviertan en aquello que decíamos que dice el titular de este reportaje que serán: Robocops.


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