El Galatasaray deja pasmado al Barcelona
13:24
11 Marzo 2022

El Galatasaray deja pasmado al Barcelona

El equipo de Domènec Torrent completa un gran ejercicio de supervivencia en el Camp Nou (0-0) y compromete la eliminatoria a los azulgrana

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El Barcelona se quedó pasmado ante el Galatasaray, a quien nadie había tenido en cuenta pese a liderar la fase de grupos de la Europa League. Ese equipo soportado por dos notables centrales (Nelsson y Marcao) y un portero al que nadie tuvo en cuenta en Barcelona (Iñaki Peña) realizó un emotivo ejercicio de supervivencia en el Camp Nou. A los de Xavi Hernández no les quedará otra que jugarse el acceso a cuartos de final en Estambul, donde el miedo escénico toma sentido.

A Domènec Torrent, ahora técnico del Galatasaray, le persigue una fama que puede llegar a ser muy puñetera. Vivió de cerca el alumbramiento de Pep Guardiola en el Barcelona. Subió escalones gracias a su obsesiva búsqueda de respuestas tácticas ante los dilemas que se iba encontrando el técnico de Santpedor, quien acabó convirtiéndole en su principal asistente tanto en el Bayern como en el Manchester City. Pero Dome, que es de aquellos entrenadores valientes en la elección de destinos -en 2020 ya trató de redefinir el particular imaginario futbolístico del Flamengo brasileño-, continúa intentando demostrar que merece una historia propia. Algo que sólo conseguirá comprendiendo sus propios miedos y despertando los del rival. Como hizo en el Camp Nou.

Torrent rechazó la tentación de alimentar su ego en un escenario tan apetecible. Priorizó vivir. Se apartó de la pelota, se negó a presionar en campo rival, arrimó a sus mediocentros al mentón de sus centrales y dispuso un sistema de ayudas en el carril donde primero Adama y después Dembélé naufragaron.

El tormento de Araujo

Aunque nada como el tormento al que el técnico del Galatasaray sometió a Araujo. Torrent tapó la salida a Eric García y Frenkie de Jong,y ordenó a sus futbolistas que dejaran solo al uruguayo. Y Araujo, con todo el campo por delante por recorrer y con los futbolistas rivales apartándose a su paso, sólo pudo caminar hacia un agujero negro. Sin recursos técnicos a los que recurrir.

Al apagón constructivo contribuyó, por supuesto, la ausencia de inicio de Piqué y Sergio Busquets, y la escasa incidencia de Nico González en su regreso a la titularidad. Aunque la desarmonía también alcanzó al frente ofensivo, con Memphis, poco dado a pegarse a la cal, ocupando más tiempo de lo debido la zona de influencia de un desdibujado Ferran Torres.

Las mejores opciones del Barcelona en el primer tiempo, así, sólo podían engendrarse a partir de arrebatos individuales. Los tuvo Memphis, con un lanzamiento de falta y un golpeo desde el vértice del área a los que respondió con gusto Iñaki Peña, portero en el que el Barcelona nunca reparó y que trata de reivindicarse en su cesión turca.

Esas situaciones ni mucho menos intimidaron al Galatasaray, que aún podía confiar en Aktürkoglu. Al centelleante extremo le llaman Harry Potter, aunque su fútbol agónico debería acercarle más a Voldemort. Un futbolista de aquellos que disfrutan corriendo por el precipicio, y que a punto estuvo de hacerse con el gol inaugural después de quebrar a Dest y Frenkie. Eric García evitó que su disparo acabara alojándose en la escuadra.

No le quedaba otra a Xavi que corregirse cuanto antes. Debía encontrar aire tanto en los pasillos interiores como en el costado zurdo, así que alistó a Piqué, Busquets y Dembélé en sustitución de los futbolistas que peor habían funcionado: Araujo, Nico y Ferran Torres. Memphis también sería borrado a media hora del final para que fuera Aubameyang quien tratara de cazar algún remate en el área. Luuk de Jong fue el último entrar. Ni con ésas.

El Galatasaray se echó aún más atrás, con la esperanza de que entre sus totémicos centrales e Iñaki Peña agujerearan la paciencia azulgrana. Busquets, Alba, Adama y Dembélé se quedaron a medias. El Camp Nou respiró al ver cómo anulaban un gol a Gomis por fuera de juego. Y el Barça se preguntó cómo demonios un Galatasaray que en su liga vagabundea a 32 puntos del líder pudo resistir tanto. Es la vida. Es el fútbol.


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