El independentismo se resquebraja por el boicot ''miserable'' al homenaje a las víctimas del 17-A
22:45
17 Agosto 2022

El independentismo se resquebraja por el boicot ''miserable'' al homenaje a las víctimas del 17-A

ERC y JxCat aislan a Laura Borràs, quien saludó a los radicales que gritaron ''España es un Estado de asesinos'' durante el minuto de silencio

Quinto Aniversario Boicot independentista a las víctimas del 17-A: abucheos y gritos para conocer 'la verdad' rompen el minuto de silencio Política Críticas a las protestas durante el minuto de silencio en recuerdo a las víctimas del 17-A: "Es miserable"

El silencio duró unos segundos. Los justos antes de que lo rompiesen una treintena de independentistas que acudieron al acto con pancartas exigiendo saber «la verdad» sobre el atentado yihadista de La Rambla y Cambrils de 2017 y que al grito de «hijos de la gran puta», «España es un estado de asesinos» o «queremos saber la verdad hipócritas» boicotearon el homenaje a las víctimas del ataque. Ni respetaron a los familiares y a algunos de los heridos que acabaron enfrentados y viendo como los llamaban «fascistas», «burros» o «os matarán y todavía lameréis el culo de los asesinos».

Pero la infamia política fue más allá del poco respeto a los familiares de las víctimas. Tras acabar el acto institucional del quinto aniversario del atentado, la ex presidenta del Parlament, Laura Borràs, fue a saludar a los independentistas radicales que lo habían boicoteado con sus gritos. Borràs, quien fue apartada hace poco del frente del Parlament ya que está procesada por corrupción, se acercó a saludar a los radicales que la han recibido con una ovación y gritos de «presidenta, presidenta», mientras la animaban a «romper el Govern» con ERC.

Precisamente los republicanos fueron los más críticos con la actitud de la ex presidenta del Parlament. Su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, aseguró que «no respetar un minuto de silencio en recuerdo a las víctimas de un atentado es miserable. Y sacar rédito político de ello, despreciable». Sin embargo, desde el propio partido de Borràs también se afeó su gesto. JxCat expresó su «más enérgico rechazo» a la interrupción del minuto de silencio en el acto de homenaje a las víctimas de los atentados y el ex secretario general de la formación, Jordi Sànchez, aludió veladamente a ella sin citarla al decir: «No era el lugar ni para romper el minuto de silencio ni el momento para buscar protagonismos políticos. Lo lamento.».

Sin embargo, quien volvió a alentar la teoría de la conspiración para sacar rédito político fue el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont quien desde Bélgica aseguró que el mejor homenaje que se puede hacer a las víctimas de los atentados terroristas del 17-A en Barcelona y Cambrils es «saber toda la verdad». «No es justo ni es humano negar a las víctimas el derecho a saber. Y es la mejor manera de aclarar dudas y responsabilidades», destacó el ex presidente quien aseguró que la reacción de la sociedad y las administraciones catalanas al ataque fue ejemplar, «digna de una nación que lucha por la libertad».

Por su parte, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, lamentó el boicot ya que consideró una «profunda falta de respeto» que no se haya respetado «algo tan sagrado como el minuto de silencio de duelo». Colau recordó que «algunas víctimas venían de muy lejos, de Holanda, de Alemania, de Australia, para participar en este acto de memoria y de duelo. No se merecían que hubiera un grupo reducido que quisiera lanzar sus mensajes políticos». Además, añadió que «estas familias no se merecían ni un solo ruido ni un solo grito que interrumpiese este minuto de silencio» y aseguró que algunas víctimas «estaban «muy molestas» ya que las protestas eran un «acto de oportunismo».

Representantes políticosRepresentantes políticosAlejandro GarciaEFE

Sin referirse a Borràs, la alcaldesa afirmó que «si ha habido cargos institucionales que han salido a avalar este acto de boicot, se retratan por sí mismos y no representan a la mayoría de esta ciudad». «Una cosa es denunciar negligencias e insuficiencias en la atención a las víctimas, y otra boicotear un acto de duelo y de memoria en que se hace un minuto de silencio por las víctimas. Eso no está justificado. Querer utilizar eso de forma partidista ya me parece el colmo de la vergüenza», concluyó.

El asesor de la Unidad de Atención y Valoración a Afectados por Terrorismo, Robert Manrique, lamentó el boicot de los grupos soberanistas ya que considera que no se debe usar este acto para hacer política». Aseguró que a muchas víctimas y a sus familiares les ha «afectado» y les ha hecho «mucho daño» que «no se respetara ni el minuto de silencio». «Yo rogaría que, independientemente de las ideas de cada uno, ya que todo el mundo puede pensar lo que quiera, a la próxima, si hacemos otro acto, tengan en mente y piensen en las víctimas y no en lanzar mensajes políticos. Se puede decir lo que se quiera pero hay momentos y momentos», dijo Manrique.

El acto institucional del quinto aniversario por los 16 muertos y centenares de heridos el 17 de agosto de 2017 en los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils estuvo marcado por estos gritos de radicales rompiendo el minuto de silencio con proclamas como «queremos la verdad», «vergüenza», «vosotros fascistas sois los terroristas» o «asesinos». Como es habitual se hizo una ofrenda floral con claveles blancos frente al mosaico de Miró en Las Ramblas, lugar en el que paró la furgoneta tras atropellar a centenares de personas.

Los abucheos más sonoros fueron para los representantes institucionales, encabezados por el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, los ministros Miquel Iceta y Raquel Sánchez, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que acudieron junto a otros cargos del Govern y del Ayuntamiento de Barcelona, a dejar las flores tras las víctimas. Los radicales llevaban pancartas pidiendo «explicaciones» por el 17-A y acusando al Estado de cometer «terrorismo» con los atentados de hace cinco años.

Tras el acto hubo momentos de tensión cuando algunos de los familiares de las víctimas se han encarado con los radicales por romper el minuto de silencio y recibieron insultos. Algunas de las víctimas presentes en el acto también han denunciado una vez más el abandono institucional y han lamentado que por el momento solo un tercio de los afectados que han sido reconocidos como tales por la sentencia judicial de la Audiencia Nacional han sido indemnizados.

Protestas independentistasProtestas independentistasAlejandro GarciaEFE

El independentismo más radical y conspiracionista abucheó también a representantes de la Generalitat, del Gobierno y del Ayuntamiento de Barcelona presentes en el acto. Se llevaron flores dejadas por los familiares, reclamaron la independencia de Cataluña y llegaron a cantar Els Segadors. Además se volvieron a reunir horas más tarde, con Borràs también presente, ante la sede de la Unión Europea en Barcelona para reclamar que se obligue a España a explicar los presuntos vínculos entre el CNI y el imán de Ripoll, cerebro de la célula yihadista que atentó hace cinco años. La Audiencia Nacional dijo que no hay pruebas de esta relación o que el mayor de los Mossos d'Esquadra Josep Lluís Trapero alabase la actuación del CNI durante los atentados.

Como cada año, también celebró un acto la Asociación Catalana de Víctimas del Terrorismo (ACVOT), la Plataforma 17-A y Politeia en recuerdo de las víctimas de atentados terroristas en el que lamentaron la «politización» del evento organizado por el Ayuntamiento. «Solo esperamos por parte de las instituciones respeto y reconocimiento, pero sin embargo estamos abocados al olvido y a la marginalidad», dijo el presidente de ACVOT, José Vargas. En declaraciones a este medio sobre los abucheos de radicales en el acto institucional Vargas aseguró que «es lo que pasa cuando politizas el homenaje a las víctimas».

Las lágrimas de la madre de Julian

Julian tenía siete años cuando murió a consecuencia de las graves heridas que le provocó la furgoneta conducida por Younes Abouyaaqoub en su viaje mortal por La Rambla ese fatídico 17 de agosto de 2017. Cinco años después, sus padres, Jumarie y Andrew, estuvieron presentes ayer, igual que en el primer aniversario, en el homenaje que se hizo en el mismo sitio en el que paró el vehículo y fueron de los más afectados por la tensión y la emotividad del momento. Llevaban encima una imagen del menor quien estaba con la madre visitando la ciudad cuando perdió la vida. Ella resultó herida en el atentado y fue hospitalizada. Aún no se recuperó de las lesiones por la pérdida de su hijo. La alcaldesa Ada Colau explicó tras el acto que habló con los familiares y estaban «molestos» por el boicot, además de señalar que muchos acudían desde el extranjero como Holanda, Alemania y Australia. Desde la UAVAT se señala que tienen un contacto constante por las redes con muchas de las víctimas internacionales de los atentados

La polémica debilita al Govern

Los consellers de JxCat aprovecharon el 17-A para alimentar la teoría de la conspiración. La titular de Derechos Sociales, Violant Cervera, aseguró que «aún no se ha resuelto qué pasó ese fatídico» día y que las víctimas y familiares merecen saber la verdad. La responsable de Acción Exterior, Victòria Alsina, instó a aclarar «toda la verdad» sobre lo que sucedió mientras que la de Justícia, Lourdes Ciuró, señaló que «es y será de justicia saber toda la verdad de aquella barbarie». En las antípodas de sus socios en el Govern ERCatacó con dureza el boicot en el homenaje. La secretaria general adjunta de ERC, Marta Vilalta aseguró que fue «una falta de respeto y de empatía incomprensible» y que «debería hacer reflexionar a quien lo ha protagonizado, acompañado y aplaudido».

"Vinieron aquí a matar a catalanes"

Fue el episodio que provocó más indignación y vergüenza ajena. Un familiar de una de las víctimas del atentado se encaraba con uno de los independentistas que boicotearon el acto, rompiendo el minuto de silencio. Le decía que «a los asesinos ya les han juzgado» y el soberanista replicó: «Vinieron aquí a matar a catalanes». No se quedó ahí sino que dijo «soy víctima del terrorismo porqué soy catalán». El soberanismo más conspiracionista reventó el acto institucional aunque ya habían convocado el suyo, en el que unos 300 manifestantes, hicieron un minuto de silencio, que sí respetaron, y gritaron «Estado Español asesino».


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