El 'lío' de la taxonomía: ¿por qué quiere Bruselas que la nuclear sea verde y por qué se niega España?
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5 Enero 2022

El 'lío' de la taxonomía: ¿por qué quiere Bruselas que la nuclear sea verde y por qué se niega España?

La Comisión Europea prepara una normativa que consideraría la energía nuclear y el gas natural como fuentes renovables de cara a la inversión

GUILLERMO DEL PALACIO Actualizado Miércoles, 5 enero 2022 - 01:13Enviar por emailComentar

Si la taxonomía verde es un indicador, el año 2022 promete ser agitado en el seno de la Comisión Europea. Este sistema de clasificación de actividades económicas y, lo que ha causado más revuelo, tecnologías de generación de energía aún es un borrador, pero ya ha recibido un gracias al carbón). En el primer caso, serían consideradas centrales limpias todas aquellas a las que les sea expedido el permiso de construcción antes de 2045. En el segundo, serán 'verdes' las plantas ya construidas que emitan menos de 100 gramos de CO2 por kilovatio hora y las de nueva construcción que no superen los 270 gramos por kWh, si bien Bruselas exigirá que no se pueda cubrir esa necesidad con renovables y que las nuevas plantas sustituyan a una que sea más contaminante.

De este modo, ambas energías estarían a la altura de las renovables clásicas como la eólica o la solar, a pesar de que sí producen residuos -la nuclear- o directamente gases de efecto invernadero. De hecho, la compleja crisis de precios de la luz del año anterior se produjo, en parte, por el pago de los derechos de emisión de CO2 al que está sujeta la generación de electricidad mediante gas natural. "De aquí hasta el 2050, las renovables no pueden hacerse cargo del consumo eléctrico en ninguno de los países de Europa", recuerda el directivo.

España, que ya tiene una fuerte apuesta por las renovables, se vería beneficiada, ya que varias de sus centrales que actualmente no son consideradas verdes pasarían a tener este distintivo. También su cercanía con Francia sería positiva en este sentido. No obstante, el país no ha visto con buenos ojos la medida. En opinión de la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, la propuesta de Bruselas "no tiene sentido y manda señales erróneas para la transición energética en el conjunto de la UE".

Por su parte, Ignacio Araluce, presidente de Foro Nuclear, considera la propuesta "positiva", ya que cree que supone "un espaldarazo a la energía nuclear. "Vamos a un panorama descarbonizado con una presencia mayoritaria de centrales de origen renovable", expone Araluce, pero aún hay camino por recorrer y las nucleares desempeñan un papel importante en la transición. De hecho, recuerda que se han alcanzado acuerdos para su continuidad precisamente por esto. "La energía nuclear es necesaria", sentencia.

Ribera reconoce que las dos tecnologías tienen aún protagonismo en esta transición a las nuevas fuentes -aún hay que recurrir a ellas cuando las renovables no son capaces de producir suficiente energía para la demanda del sistema-, pero creo que debe entenderse como algo limitado en el tiempo. "Independientemente de que puedan seguir acometiéndose inversiones en una u otra, consideramos que no son energías verdes ni sostenibles", declaró la ministra en un comunicado. En opinión de Araluce, esta respuesta es "sorprendente", pues reconoce el papel importante de la energía nuclear y el gas, pero pide que reciban una consideración aparte: "La propuesta de la Comisión ya dice que se temporal".

Por el momento, el único punto en común parece ser el rechazo a la propuesta actual. Ni siquiera Alemania, que ve con buenos ojos que el gas sea verde, está a favor de darle esta consideración a la nuclear, que está muy mal vista en el país. Salvo excepciones como la de la propia Francia, Bulgaria, Grecia (con matices: no quiere construir centrales, pero sí su energía) o Polonia, casi nadie quiere que la energía atómica entre en esta taxonomía, mientras que el gas natural genera más debate.

El problema, de todos modos, no es la energía en sí, sino únicamente su taxonomía. La postura entre los 'antinucleares' no es que haya que prohibir esta fuente, sino que la inversión y los fondos deberían ir a las renovables puras. Lo que se argumenta en los pasillos de Bruselas es que construir una central nuclear es un proceso largo y costoso, por lo que para cuando el mercado mayorista europeo pueda beneficiarse de su producción, tal vez ya se haya encontrado una forma de almacenar mejor la energía intermitente que producen, por ejemplo, los parques eólicos o los solares. Financiar nuevas plantas atómicas sería un caso de lo que se conoce como stranded assets o activos varados: una gran inversión en un bien que quedará obsoleto pronto.


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