El Madrid, único español en ganar en la Champions gracias al dos por uno de Mendy: expulsión y gol
23:34
24 Febrero 2021

El Madrid, único español en ganar en la Champions gracias al dos por uno de Mendy: expulsión y gol

El defensa resulta decisivo en un partido dominado por los de Zidane gracias a su superioridad númerica pero con dificultades para marcar

El dos por uno de Mendy deja a este Madrid diezmado y escaso de gol a un paso de los cuartos. Primero aplacó los efluvios de la Atalanta, al provocar una severa expulsión, y después alivió al Madrid de su sequía con el gol más inesperado. En el desolado paisaje de la Champions para los españoles, los hombres de ZZ son los únicos náufragos que encuentran un islote.

Zidane no pensaba en Mendy cuando resolvía en sudoku del gol. Empezó por la casilla de Isco, que se parece más a Benzema que Mariano. Las comparaciones son odiosas, pero al francés lo distingue más la asociación que el gol, digan lo que digan, e Isco es asociación o no es nada. De un tiempo a esta parte, ha sido lo segundo, fuera del equipo porque se ha desconectado, al margen de lesiones puntuales. La calidad, sin embargo, es un instante, y es lo que necesitó el malagueño para inventar un pase a Vinicius, que malogró la ocasión cuando estaba solo, de frente a Gollini.

El problema de Isco, con independencia del estado de forma, cortito, era la posición. Lo suyo es la mediapunta, no el 'falso nueve', pero ni el jugador ni el Madrid están para pedir la carta de vinos y ponerse exquisitos. Con lo que hay, vino de mesa, es necesario empujar sin mirar atrás. Al banquillo, tampoco, dicho sea desde el respeto para los jóvenes que llegan.

El malagueño se movió en una zona con escaso espacio en el arranque del choque, puesto que la línea de centrales del Atalanta defiende hacia adelante y achica muy bien el espacio. Es elogiable el equipo de Gasperini, que ha sido como poner a todo volumen un 'rock and roll' sobre una góndola. Sin embargo, es la cultura de todo el calcio la que está cambiando, porque Italia necesitaba hacerlo para recuperar su jerarquía en Europa más allá de la Juve. Está en el camino.

La apuesta de Gasperini nutre las transiciones ofensivas, con 'carrileros' largos y muchos futbolistas en los tres cuartos, donde se toman las decisiones realmente mortales. Sin embargo, tiene sus riesgos: los espacios que se dejan a la espalda. Un error es peligro inminente. Pasó. A Gasperini se le emborronó la hoja de ruta demasiado pronto, cuando Mendy recibió en ventaja para explotar su velocidad. Freuler lo derribó y el colegiado Stieler no dudó en mostrar la tarjeta roja al jugador de la Atalanta.

La decisión resultó severa, puesto que era difícil determinar que se tratara de una ocasión muy clara de gol, pero el derribo fue incuestionable. El VAR no entró, porque esas acciones corresponden a la interpretación del colegiado. Fue similar a la que le costó la expulsión a Militao frente al Levante, en Valdebebas, también con polémica. Entonces con menos voluntariedad por parte del defensor, pero con algo más de verticalidad. El árbitro manda, guste o no.

El Madrid había respondido con intensidad al alto de ritmo de juego propuesto por la Atalanta, que ataca como si lo hiciera por oleadas, pero la expulsión atemperó la frecuencia, aunque no las ambiciones. A la inferioridad se añadió, a la media hora, la lesión de una de sus piezas clave en el ataque, Zapata. El ex sevillista Muriel tuvo que multiplicarse y, pese a su despliegue, hubo de abandonar el terreno de juego a la hora, exhausto.

Gasperini recompuso a los suyos tras la expulsión en un 3-4-2, pero sin variar sus movimientos en el despliegue. El cambio estuvo en la iniciativa, que a partir de ese momento correspondería al Madrid, con Casemiro en todas partes, incombustible, lo que permitió dar un paso adelante a Modric, que dispuso de dos ocasiones, antes y después del descanso. Isco, Vinicius y, especialmente, Casemiro, cuyo remate a quemarropa sacó Gollini con el pecho, llevaron a la Atalanta al paredón al final del primer periodo, pero sin atinar en el tiro de gracia.

Era evidente que la segunda parte iba a ser una continuidad, con el equipo italiano más replegado en su área cuando no tuviera la posesión, que iba a ser la mayor parte del tiempo. En el enjambre necesitaba el Madrid aumentar la pegada, por lo que ZZ llamó a Mariano. No había mucho más. Vinicius fue el sacrificado. Había estado activo el brasileño, más chispeante que decisivo. Cuando pudo serlo, su balón fue a las nubes.

En la banda opuesta, a Asensio le faltó atrevimiento, diagonales hacia adentro. Necesita romperse el balear para hacerse acreedor del tesoro que es la derecha del Madrid. Acabó sentado mientras Hugo Duro y Arribas saltaban para dar aire al Madrid. El resto se lo dio Mendy, al encontrar la parábola de la supervivencia desde fuera del área. La vuelta aguarda a una Atalanta a tumba abierta y sin Casemiro, pero con un tesoro atrapado en Bérgamo un antidivo.


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