El nuevo rol de Piqué, sin sitio en el Barça: ''Lo lleva lo mejor que puede''
14:00
31 Agosto 2022

El nuevo rol de Piqué, sin sitio en el Barça: ''Lo lleva lo mejor que puede''

El futbolista, que no ha jugado un solo minuto oficial esta temporada, es el quinto central para el entrenador.

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Son las 22.36 h. del domingo en el Camp Nou. Hace una hora que el Barcelona ha concluido su encuentro frente al Valladolid, y los futbolistas suplentes se disponen a concluir el entrenamiento post-partido que Xavi Hernández acostumbra a organizar en el Camp Nou. El termómetro se niega a bajar de los 30 grados y la humedad asfixia. Los titulares azulgrana que han pasado por encima de los blanquivioletas se disponen a abandonar el estadio entre vítores, pero Gerard Piqué, de corto y sin separarse de Jordi Alba, trata de cumplir con las obligaciones del reservista. Se sube el calzón. Resopla en carreras de 30 metros que completa sin rechistar. A un ritmo cachazudo. Los preparadores le animan. Defiende a Aubameyang en un partido de seis contra seis donde comparte equipo con Pablo Torre, a quien se le ha retirado el visado del primer equipo, Memphis, a quien aún se le busca salida, o Ferran Torres, de repente olvidado. Cumple sin estridencias y, después de aceptar fotografiarse con unos niños que le esperan en la grada, ensaya su mejor sonrisa y cierra su jornada. «Lo lleva lo mejor que puede», asumen desde el Camp Nou.

Gerard Piqué tiene 35 años, la misma edad con la que su amigo y ex compañero Carles Puyol dijo basta. Pero Piqué no tiene el cuerpo tan reventado como lo tenía Puyol, más allá de la tendinopatía que le obligó a jugar cojo el tramo final de la pasada temporada. Por eso no rechista. Por eso, orgulloso, cree que aún está a tiempo de escapar de ese banquillo del que no se ha movido en las tres primeras jornadas de Liga. Y lo hace con otro capitán, Jordi Alba, como compañero habitual de galeras. Sergio Busquets es la única 'vaca sagrada' que mantiene su condición de intocable, mientras que a Sergi Roberto, con un notable inicio de curso, al menos se le requiere para las urgencias.

El pasado mes de abril, cuando estalló el escándalo derivado de la intermediación de Piqué y su empresa Kosmos con el presidente de la Federación, Luis Rubiales, para la organización de la Supercopa de España en Arabia Saudí, al central le preguntaron si aún tenía ganas de jugar a fútbol. Risueño, respondió que pensaba cumplir con los dos años de contrato que le quedan con el Barcelona (un acuerdo hasta 2024 que le firmó el ex presidente Bartomeu a cambio de diferir cantidades y cobrar a partir de esta temporada, según diversas fuentes, un máximo de 28 millones de euros brutos anuales incluidas las variables más una prima de 12 millones de fin de vínculo). En las últimas semanas el futbolista dejó casi lista una drástica reducción salarial para volver a ayudar a la entidad con el margen salarial tal y como hizo la campaña pasada. Pero el trato, de repente y sin explicación alguna, quedó en barbecho.

Doble advertencia

Piqué está tratando de hacer caso a Xavi Hernández, que fue quien le hizo dos advertencias antes de irse de vacaciones: la primera, que priorizara su desempeño deportivo ante la vorágine empresarial y privada que consumía sus horas; la segunda, que perdería relevancia en el equipo. Así, Piqué, sobre todo desde que se confirmara su separación con Shakira, ha limitado su presencia mediática voluntaria (lo que ya no puede controlar es la actividad de los paparazzi, que insisten en capturar imágenes con su nueva pareja). Y en el día a día, según cuentan en la Ciutat Esportiva Joan Gamper, su actitud no ha sufrido grandes variaciones, pese a ser consciente de su situación.

«Intento ser honesto y claro con los futbolistas. Intento poner a quien veo en mejor estado. Quizá me pueda equivocar, pero quien decide ahora soy yo. [Piqué y Alba] van a jugar, van a ser importantes. Son los capitanes y están liderando el vestuario. Antes del partido contra el Valladolid animaban a sus compañeros. Eso dice mucho de ellos», declaró Xavi Hernández la noche del domingo. Intentó así el entrenador endulzar lo que había dicho un día antes en referencia a Piqué: «Le fui muy claro. Le dije que nos reforzaríamos en su posición, que habría mucha competencia y que no le sería fácil. Es un jugador que nos puede ayudar, posiblemente con otro tipo de rol».

Por lo pronto, el rol de Piqué es aún más sombrío que el de Jordi Alba, quien, mientras no llegue Marcos Alonso, sólo cuenta con el jovencito Balde como opositor al puesto. Piqué, en cambio, es ahora mismo el quinto central del Barcelona. Jules Koundé, Ronald Araujo, Eric García y Andreas Christensen están por delante en el orden de prioridades del entrenador.

Piqué, que no hace tanto se ilusionaba con la posibilidad de acudir al Mundial de Qatar, debe contentarse ahora con ver los partidos desde la banda y entrenar junto a los descartes por la noche. Después de 14 temporadas en las que su titularidad no se discutió -excepto aquel primer tramo de la 14-15 en que Luis Enrique también reajustó el orden de sus prioridades-, el central contempla cómo el Barcelona abre una nueva era en la que él no tiene sitio.


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