El otro PSG, la misma obsesión por la Champions: ''Allí vives como un futbolista''
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9 Abril 2022

El otro PSG, la misma obsesión por la Champions: ''Allí vives como un futbolista''

El club más rico del mundo se asoma al abismo, también en balonmano. Su presupuesto, 17 millones, dobla al del resto de aspirantes. ''Sus jugadores viven fuera de la realidad y eso no ayuda'', apunta Antonio García, ex lateral del equipo

Cuenta el portero Rodrigo Corrales que en uno de sus tres años en el PSG le invitaron a los Campos Elíseos para asistir la última etapa del Tour y cuando llegó allí descubrió que iba a desfilar en bicicleta por el circuito justo antes que el pelotón.

Cuenta el lateral Antonio García que en una de sus dos temporadas en el PSG acudió al aeropuerto para ir a jugar a Macedonia y, en lugar del trasiego de escalas que se esperaba, se encontró un jet privado de ida y vuelta que le permitió dormir en casa esa misma noche.

El PSG de balonmano como el PSG de fútbol. Para lo bueno... y para lo malo. Una década después de la llegada del capital de Qatar Investment Authority, el equipo que lidera Mikkel Hansen se encuentra en la misma encrucijada que el conjunto de Mbappé, Messi y Neymar. En Francia avasalla, pero aún no ha ganado la Champions y la obsesión por ese título crece, crece y crece. El paralelismo entre los dos deportes, de hecho, es exagerado: ambos equipos tienen los presupuestos más altos de Europa [en balonmano, unos 17 millones, casi el doble que el Barça], ambos han perdido una final en la máxima competición europea y ambos fracasan cada año ante rivales históricos. Este jueves el PSG de balonmano se asomó al abismo de la eliminación ante el Elverum noruego en octavos de final: en la ida habían empatado a 30, en casa evitaron el derrumbe con una victoria por 37 a 30.

"No había problema en gastar"

"Debían pasar a cuartos sí o sí, pero a ver cómo les va ahora", expone García, hoy jugador del Granollers, que estuvo en París en los inicios del proyecto, entre 2012 y 2014. Llegó a un equipo que acababa de subir de Segunda y se encontró que, tras él, aparecieron estrellas como Didier Dinar, Luc Abalo, Marko Kopljar y, finalmente, el líder, Hansen. "No había ningún problema en gastar. De hecho, la plantilla estaba cerrada cuando surgió la opción de contratar a Hansen y, nada, en una semana le trajeron como el mejor pagado del mundo. Fue toda una experiencia. Cuando llegué, el club tenía cuatro empleados y en unos meses ya había más de 20. Los jugadores preguntamos si podían actualizar las máquinas del gimnasio y en unos días ya estaba, todo nuevo", relata el lateral, campeón del mundo con España en 2013, que el pasado verano, con 38 años, se colgó el bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio.

García vivió el debut del PSG en Champions en 2013 y sufrió la posterior transformación del conjunto. Para conectar más con el público local, ficharon a varios franceses y él se tuvo que marchar a Hungría. "Al PSG en balonmano le pasa como al Barça: empiezan el año con todos los títulos nacionales ganados, se juegan la temporada en cuatro partidos de Champions y si no los ganan, ya es un fracaso. Y, además, allí viven fuera de la realidad y eso no siempre ayuda. Los jugadores del PSG viven como futbolistas. Muchos eventos, muchos actos, es un mundo que te puede despistar", anota uno de los referentes de la actual Asobal.

El papel de Al-Khelaifi

Su compañero de selección, Corrales, que estuvo en el PSG entre 2017 y 2020, le da la razón: "En el PSG te sientes futbolista, eso es cierto. Ya no son sólo las condiciones de viaje o las instalaciones, son los muchos actos a los que te invitan. Al jugador que llega allí eso le impresiona. Pero bueno, tampoco hay que ser injusto con el club y con lo que ha logrado. En 10 años ha transformado un equipo modesto de Francia en uno de los grandes candidatos a la Champions y no ha conseguido el título por poco".

"En general, en el club se nota la ambición de la Champions, pero no tanto como en el fútbol, eso está claro. Por ejemplo, las veces que vino a vernos [Nasser] Al-Khelaifi, el presidente, siempre fue para felicitarnos. Quien estaba más encima era el director general, Jean-Claude Blanc. Las secciones son muy importantes, de hecho es habitual ver jugadores como Mbappé en las gradas de los partidos de balonmano, pero el PSG no deja de ser un club de fútbol", añade el portero, también medallista olímpico, que llegó al club francés tras la gran decepción. En la final de la Champions de 2017, un gol en el último segundo del Vardar les dejó sin título. Desde entonces, con otras cuatro presencias fallidas en la Final Four, lo persiguen, lo persiguen y lo persiguen.


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