El Sevilla tiene un sueño
19:00
9 Enero 2022

El Sevilla tiene un sueño

Vence al Getafe con un gol de Rafa Mir y se mantiene a cinco puntos del Real Madrid y con un partido jugado menos.

Narración y estadísticas Así vivimos el partido LaLiga Así está la clasificación

En los partidos del Sevilla casi nunca pasa nada extraordinario. No es un desprecio, jamás tanta contención dio tanta grandeza. El fútbol de los hombres de Julen Lopetegui es umbrío y perseverante. No juegan mal, porque jugar mal siempre tiene el mismo premio: la derrota. Pero es un batallar de sangre estancada, una frialdad a veces exasperante, un entusiasmo tenue; hasta que la necesidad del gol despereza a las fieras de arriba y caen las victorias como frutos ya maduros. El Sevilla suma y suma, pese a las ausencias, pese a la cerrazón de los rivales, pese a sus íntimas dudas. Nada pudo hacer el Getafe (1-0) para agrietar la arquitectura nervionense. Siguen segundos, de pie, y soliviantando la Liga. [Narración y estadísticas]

Arrancó mal Koundé, desnortado y fallón. Una de sus perdidas de balón cerca estuvo de costarle el gol a los suyos. Fernando evitó el gol rebañando el esférico de los pies de Maksimovic, que ya acometía el sencillo disparo. El central francés, tras una mala caída, tuvo que ser sustituido en el descanso. Gudelj ocupó su puesto. Los que no fallan casi nunca son Diego Carlos y Fernando, infranqueables. Las travesuras de Jaime Mata y Enes Ünal, insidiosos y activos durante toda la primera mitad, acabaron siempre en sus inmediaciones. La defensa del Sevilla es severa y llana, la esperanza se construye en su parcela.

El partido sucedía tal como lo sueña Lopetegui: afable, horizontal y calmo. Tras un suave jabeo, en el minuto 22, Jordán asistió a Ocampos, que galopaba la banda derecha. Se fue en velocidad de dos rivales y centró raso y fuerte al primer palo, donde Rafa Mir se adelantó al marcador y de tacón la colocó lentamente en la red. David Soria, muy tierno, decía a sus compañeros que no había visto el disparo, pero dio la sensación de exceso de confianza. Le faltó nervio al portero y energía al Getafe para rebatirle el gol a los anfitriones. Ni Florentino ni Aleñá lograban hacerse con la medular. El descanso fue un alivio para el equipo de Quique Sánchez-Flores.

Mejoría visitante

Tras el vestuario, salieron mejor los visitantes. Un tiro lejano de Aleña, que despejó con decisión Dmitrovic, fue el primer aviso. Entraron Darío Poveda y Jankto para agitar la vanguardia azulona. El hostigamiento duró lo que una bengala. El Sevilla dio entrada a Rakitic para dormir el choque y evitar la reacción del equipo madrileño. Papu Gómez enseñaba los dientes con disparos lejanos y caracoleos en las mejillas del área. El Sevilla no iba a arriesgar y el Getafe tenía que dar un último paso hacia delante si quería oponerse a la blanda dominación local.

Un buen balón de Rakitic, que Diego Carlos acarició, pudo ser el segundo. Quedaban apenas diez minutos y la reacción ya ni se esperaba. Balones a la nada del guardameta e incapacidad para construir jugadas peligrosas fueron el epitafio de los de azul. El partido estaba muriendo en el área de Soria. Entró Vitolo, que fue recibido con una pitada, pero la fortaleza sevillista ya era incuestionable. El fútbol tiene memoria. La victoria tiene muchos caminos. El Sevilla tiene un deseo que se hace carne jornada a jornada.


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