El Sevilla y el Barcelona se quedan a medias en el combate nulo del Pizjuán
13:38
22 Diciembre 2021

El Sevilla y el Barcelona se quedan a medias en el combate nulo del Pizjuán

Dos acciones a balón parado otorgan los goles del Papu y Araujo en una noche que los azulgrana dominaron, pero no lograron resolver pese a la expulsión de Koundé en el último tramo

Bajo la lluvia. Entre patadas y rodillazos ante la connivencia del árbitro. Con futbolistas duchos en la guerra de guerrillas marcando la línea a los niños. Y la seguridad de que ambos equipos se quedaron a medias. Porque este Sevilla arrasado por las lesiones, en inferioridad en el último tramo por la expulsión de Koundé y que acabó sacando el rosario por el empate, perdió una gran oportunidad para que le tomaran en serio en la lucha por la Liga. El Real Madrid está a cinco puntos. Y porque el Barcelona, pese a sus buenas intenciones, no logró dar el golpe que lo incrustara en los puestos de Champions y confirmara el inicio de su nueva era. El palo de Dembélé en el ocaso lo hubiera cambiado todo.

El primer acto no hizo más que enfrentar las realidades del Barcelona y el Sevilla, dos equipos que se encontraron en un cruce de caminos de incierto destino. Los azulgrana, dada su juventud, son tan irreverentes como tiernos. Los hispalenses, mucho más maduros y pétreos, corren el riesgo de convertirse en un equipo que compita a partir de la especulación, no de la proposición.

El testarazo a gol de Ronald Araujo cuando el primer tiempo ya se desmayaba tuvo un efecto corrector en la noche. Porque el Barcelona, consciente Xavi Hernández de que la única manera de hacer crecer al grupo es mandándolo a gobernar en las peores plazas, se acostumbró a jugar en territorio rival. Esta vez lo hizo a partir del 4-3-3, quizá por el temor a que pudieran castigar una banda sin lateral Ocampos y Koundé, obligado este último por las bajas a trabajar en el costado. Fernando, mientras, reculaba al puesto de central.

Gavi, escorado a la izquierda y aplicado en su constante trabajo de zapa, era junto a Busquets quien más trataba de encontrar los constantes desmarques de Jutglà en el frente. Es el joven delantero catalán un chico deliciosamente impetuoso, de aquellos que todo lo rematan. Nada le importa estar o no bien perfilado o tener a dos o tres defensores encima. Jutglà muestra en su fútbol las características del niño trotamundos al que nunca le dijeron que fuera el mejor, pese a que él mismo pensara lo contrario. Ese carácter rebelde, que tantos problemas de convivencia le costó con sus entrenadores, está tatuado en su juego.

La pizarra

El Sevilla, sin embargo, no parecía estar muy preocupado. Tiene tantas tablas el equipo de Lopetegui que no le importa dejarse dominar durante largos tramos, tal y como ocurrió en su último triunfo frente al Atlético. Sobre todo si cualquier acción episódica, casi siempre tramada en la pizarra, puede bastarle para desgarrar las buenas intenciones de los azulgrana.

Rafa Mir marcó en claro fuera de juego la primera vez que los locales alzaron el mentón. Y el gol inaugural lo encontró el Sevilla en su primer córner a favor. El bisoño Abde debía ser el responsable de seguir al Papu Gómez, que se hizo el despistado hasta que comenzó a correr por el área en paralelo a la portería de Ter Stegen. Abde se dejó llevar sin convicción. Jutglà quedó atrapado en los bloqueos. Y el Papu, tan guadianesco, tan arrimado al malditismo del incomprendido, ejecutó por fin con el arte que se le presupone. Giró su cuerpo menudo e hizo golpear la pelota con un golpe seco ante el que nada pudo hacer el portero.

La ventaja del Sevilla, atrapada a la media hora, no deprimió a los futbolistas del Barcelona, que decidieron cargar aún más el juego sobre Dembélé. El extremo lo intentó cuantas veces pudo, aunque a las dificultades de un piso mojado se unió el empeño que ponían los jugadores del Sevilla en impedir sus carreras. Rekik y el Papu cazaron a Dembélé por detrás ante el absentismo del árbitro del partido, Del Cerro Grande, desconcertante en buena parte de sus decisiones y responsable de que el partido se desarrollara en el barro. Dembélé comenzó a pensárselo dos veces antes de echarse al monte.

La fuerza bruta de Araujo

Más cómodo se encontró el fronterizo extremo en el balón parado. Si ya brindó un gol a Jutglà desde el córner frente al Elche, esta vez le mostró el camino a Araujo. El uruguayo, el mejor defensor del equipo por mucho que sus nuevas responsabilidades como lateral comprometan su mal pie, exhibió su fortaleza aérea en el corazón del Sevilla. Fernando, que es una roca, acabó convertido en espantapájaros ante la llegada de Araujo con la fuerza bruta de un tren de mercancías. Su cabezazo no admitió discusión en el camino al gol.

Amagó el Sevilla con subir las líneas de presión tras el descanso. Fuera que el Barcelona acabara intimidado. Pero la expulsión de Koundé a 25 minutos del final convenció a los locales de que el empate podía ser un buen premio. El defensa francés no admitió que Jordi Alba, experto en las tretas barriales, se le encarara en la banda. Y escogió Koundé la peor manera de contestar, con un balonazo a la cara de Alba que obligó al árbitro a enviarlo a la ducha.

Xavi mandó a sus jugadores a por el partido. Sacó a Nico para ganar en llegada. E incluso destripó sus convicciones ideológicas rescatando del purgatorio al tallo Luuk de Jong. Pero no hubo manera de tumbar al Sevilla en un combate nulo. Una disputa que acabó marcada por la impotencia, y en la que el único ganador fue quien no jugó. El Real Madrid puede vivir más tranquilo.


Etiquetas:  #El #Sevilla #y #el #Barcelona #se #quedan #a #medias #en #el #combate #nulo #del #Pizjuán

COMENTARIOS